Qué dice el Estatuto de los Trabajadores sobre las vacaciones y por qué conviene pedirlas ya

Cuando empieza a acercarse el verano, más de uno ya está mirando vuelos, hoteles o, como mínimo, el calendario con cara de esperanza. Las vacaciones son ese pequeño oasis que muchos trabajadores esperan durante meses para desconectar de la rutina. Pero antes de preparar la maleta conviene hacer algo bastante menos emocionante: hablar con la empresa.

Sí, la parte burocrática no tiene tanto glamour como una playa, pero puede ahorrar más de un disgusto. El abogado laboralista Juanma Lorente ha recordado que el trabajador debe conocer sus fechas de vacaciones con, al menos, dos meses de antelación. Y, según explicó, la empresa no puede imponerlas de forma unilateral, ni aunque trabajes a media jornada.

¿Cuándo debe conocer el trabajador sus vacaciones según el Estatuto de los Trabajadores?

Según el artículo 38 del Estatuto de los Trabajadores, el empleado tiene derecho a conocer las fechas de sus vacaciones con, al menos, dos meses de antelación. Esto quiere decir que no vale dejarlo todo para el último momento, porque luego llegan las prisas, los enfados y el clásico “esto lo vemos más adelante”, que en materia laboral suele ser una receta bastante mejorable.

Juanma Lorente lo explicó a través de su cuenta de TikTok con un aviso directo para quienes todavía no hayan hablado con su empresa: “Vas tardísimo con tus vacaciones si no lo has hablado con tu empresa. Hay que moverse”. La idea es clara: si el verano está cerca y las fechas aún no están pactadas, conviene activar el tema cuanto antes.

¿Puede la empresa imponer la fecha de tus vacaciones?

El abogado laboralista fue tajante sobre este punto: la empresa no puede imponer de manera unilateral las fechas de las vacaciones. Según recordó, deben fijarse de mutuo acuerdo, es decir, mediante un pacto entre la empresa y el trabajador, no con una decisión tomada solo por una de las partes.

Por eso Lorente resumió la situación con una frase rotunda: “La empresa no te puede imponer la fecha de tus vacaciones, es un bulo”. Dicho en claro: que alguien lo diga en el trabajo no significa que sea así, por mucho que venga envuelto en tono serio de oficina.

¿Qué puede hacer el trabajador si la empresa rechaza sus vacaciones?

Lorente recomendó hablar ya con la empresa si el trabajador quiere marcharse próximamente de vacaciones. La razón es práctica: si la empresa rechaza la petición, el empleado puede demandar en los 20 días siguientes para intentar conseguir la fecha que quiere.

En ese escenario, el proceso puede acabar en los juzgados para aclarar qué fechas corresponden al trabajador. El propio abogado recordó que los tiempos actuales de la justicia son “lentos”, así que conviene no dormirse en los laureles. Antes de quedarse cruzado de brazos, estos son los pasos que se desprenden de su aviso:

  1. Hablar cuanto antes con la empresa sobre las fechas de vacaciones.
  2. Comprobar si la empresa acepta o rechaza la petición.
  3. Si hay rechazo, tener presente el plazo de 20 días siguientes para demandar.
  4. Revisar el convenio colectivo aplicable.
  5. Actuar rápido para que pueda dar tiempo a celebrar el juicio antes de las vacaciones.

Por lo tanto, la clave está en anticiparse. En temas de vacaciones, esperar a que todo se arregle solo puede salir regular, sobre todo cuando hay billetes, reservas o planes familiares de por medio.

Por qué revisar el convenio colectivo antes de pedir vacaciones

Además del artículo 38 del Estatuto de los Trabajadores, Lorente insistió en que para el trabajador es fundamental revisar el convenio colectivo. El convenio colectivo es el acuerdo que regula condiciones laborales concretas en una empresa o sector, y puede incluir detalles importantes sobre cómo se organizan las vacaciones.

En consecuencia, no basta con fiarse de lo que se comenta de pasillo o de lo que “siempre se ha hecho así”. Lo recomendable es comprobar qué dice el convenio y hablar con la empresa con tiempo suficiente, porque las vacaciones se disfrutan mejor cuando no empiezan con un lío administrativo de regalo.

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