Imagina entrar en clase un lunes y saber que esa semana tendrás dos horas menos de pizarra. Suena bien, ¿verdad? Pues eso es justo lo que está a punto de implantarse en los institutos andaluces para los docentes que ya peinan más de medio siglo de experiencia. A partir de ahora, los profesores de Secundaria con 55 años o más podrán quedarse en casa un par de horas semanales, ordenador en mano.
No hablamos de vacaciones encubiertas, sino de teletrabajo formal y refrendado por la Consejería de Desarrollo Educativo y Formación Profesional. De paso, la misma norma aprovecha para meter mano a los protocolos contra el acoso escolar y agilizar papeleo, que ya era hora.
¿Quiénes pueden acogerse a la reducción y por qué?
Los beneficiados son los docentes de los Institutos de Educación Secundaria de Andalucía que hayan cumplido 55 años. A ellos se les permitirá rebajar en dos horas su horario semanal de docencia directa, es decir, el tiempo que pasan explicando temario a los alumnos, sin alterar las 30 horas de permanencia obligatoria en el centro.
La medida nace del acuerdo rubricado el 16 de julio de 2025 con los sindicatos CSIF, ANPE y UGT. Según el proyecto de decreto, la idea es premiar la veteranía y, de paso, fomentar la digitalización y la simplificación administrativa que tanto se reclama en los claustros.
¿Cómo funcionarán esas dos horas de teletrabajo?
El recorte se aplicará sobre actividades que no impliquen atención directa al alumnado durante ese tramo. Quedarán fuera, por tanto, las clases, exámenes o tutorías cara a cara.
- Elaboración de materiales didácticos.
- Corrección de trabajos o pruebas.
- Actualización del Séneca y otras plataformas internas.
- Preparación de proyectos o programaciones.
Estas tareas se harán, “con carácter general”, desde casa mediante conexión en línea, salvo en tres supuestos innegociables: sesiones de evaluación oficiales, servicios de guardia y atención a familias que lo soliciten.
¿Qué novedades trae el protocolo contra el acoso o ciberacoso?
Cuando aparezcan indicios de acoso, el equipo directivo tendrá que reunirse con el tutor y los orientadores para analizar la situación y decidir cómo intervenir. Esa reunión, incluidos datos y acuerdos, se registrará en el módulo específico del sistema de información Séneca.
Además, el centro avisará al servicio provincial de Inspección educativa en todos los casos. Si se produce una agresión al profesorado, el director llamará de inmediato al inspector de referencia, que acudirá al centro y atenderá al docente afectado, dejando constancia de cada paso en Séneca.
Pasos para pedir la medida sin morir en burocracia
En primer lugar, el profesor deberá comunicar por escrito al equipo directivo su intención de acogerse a la reducción horaria. Después, el director asignará las tareas telemáticas correspondientes y las reflejará en la planificación semanal que se envía a la Delegación. Por último, conviene revisar que las dos horas aparezcan correctamente marcadas en el cuadro horario para evitar sustos en la nómina o en futuras inspecciones.
¿Sencillo? Sí, siempre que el interesado no olvide mantener actualizados los registros en Séneca y asistir, cuando toque, a evaluaciones, guardias y encuentros con familias. Porque teletrabajar está muy bien, pero el aula, virtual o no, sigue esperando.
