Francia mira a España para aprender a trabajar con 40 grados y estudia la jornada intensiva

El ministro Jean-Pierre Farandou se interesa por la jornada intensiva, la adaptación de horarios y las medidas españolas para proteger a los trabajadores del calor extremo.

El ministro de Trabajo francés, Jean-Pierre Farandou, visitó Madrid este miércoles 9 de septiembre con una pregunta muy concreta: cómo mantener la actividad laboral cuando el calor se acerca a los 40 grados sin poner en riesgo a los trabajadores. Se reunió con Yolanda Díaz y llegó acompañado por representantes sindicales y empresariales franceses. Después, ambas delegaciones visitaron las obras de Adif en Atocha para conocer cómo se adapta el trabajo al aire libre a las temperaturas extremas.

La visita pone el foco en un problema que afecta especialmente a quienes trabajan en exteriores. Las obligaciones frente a una ola de calor extremo ya forman parte de la normativa española. En sectores como la construcción, la experiencia de un albañil trabajando a 40 grados muestra además cómo los cambios horarios, los descansos y la prevención cobran especial importancia.

Francia quiere adaptar los horarios antes que detener la actividad por el calor

Farandou explicó que existe una “evidencia de que Francia se está convirtiendo en España” debido al aumento de las temperaturas. El ministro francés resumió el motivo de su viaje con otra afirmación muy gráfica: “Madrid y España funcionan a 40 grados”.

Su planteamiento no pasa por paralizar automáticamente la actividad durante los episodios de calor. Farandou defendió que “la respuesta no es detenerlo todo, sino adaptarse, transformarse”, buscando un equilibrio entre la protección de la salud y la continuidad de las empresas.

Una de las fórmulas que más interés despertó fue la jornada intensiva de verano, utilizada por numerosas empresas y sectores españoles. Adelantar o concentrar el horario permite reducir la exposición durante las horas más calurosas. Díaz defendió además que la distribución de la jornada pueda adaptarse mediante acuerdos entre empresas y trabajadores.

Qué deben hacer las empresas cuando el calor hace peligroso trabajar al aire libre

España dispone desde 2023 de reglas específicas para los trabajos al aire libre y aquellos centros que, por su actividad, no pueden permanecer cerrados. El Real Decreto 486/1997, modificado por el Real Decreto-ley 4/2023, obliga a adoptar medidas frente a temperaturas extremas según la evaluación de riesgos.

Esas medidas pueden llegar a impedir determinadas tareas durante las horas más adversas cuando no exista otra forma de garantizar la seguridad. Además, cuando AEMET o el organismo autonómico correspondiente emita un aviso naranja o rojo, será obligatorio adaptar las condiciones si las medidas preventivas existentes resultan insuficientes. La norma menciona expresamente la reducción o modificación de las horas de trabajo.

Esto no implica que cualquier alerta meteorológica suponga automáticamente el cierre del centro de trabajo. La obligación depende del riesgo existente, del puesto desempeñado y de si la empresa puede garantizar la protección mediante otras medidas.

El permiso climático permite faltar al trabajo cuando no es posible llegar al centro

Otra de las medidas analizadas por la delegación francesa es el denominado permiso climático. Está recogido en el artículo 37.3.g) del Estatuto de los Trabajadores tras la reforma aprobada a finales de 2024.

El trabajador puede disponer de hasta cuatro días retribuidos cuando no pueda acceder al centro o circular por las vías necesarias debido a recomendaciones, limitaciones o prohibiciones de las autoridades. También puede aplicarse ante una situación de riesgo grave e inminente derivada de una catástrofe o fenómeno meteorológico adverso.

Además, esos cuatro días no constituyen necesariamente un límite absoluto. Si continúa la causa que impide acudir al puesto, el permiso puede prolongarse hasta que desaparezca. La empresa puede entonces recurrir, cuando proceda, a una suspensión del contrato o reducción de jornada por fuerza mayor. Si el puesto admite trabajo a distancia y existen medios suficientes, también puede establecerse el teletrabajo.

La jornada intensiva no es un derecho automático para todos los trabajadores

El interés mostrado por Francia tampoco significa que en España todos los empleados tengan reconocido por ley el derecho a trabajar únicamente por la mañana durante el verano.

El artículo 34 del Estatuto establece que la duración y organización de la jornada dependen de lo pactado en los convenios colectivos o contratos de trabajo, además de los acuerdos alcanzados entre empresas y representantes de los trabajadores en determinados supuestos. La normativa promueve fórmulas como la jornada continuada y el horario flexible, pero no crea una jornada intensiva estival automática para toda la plantilla.

La visita francesa muestra, por tanto, que la adaptación del empleo al calor empieza a trascender las fronteras españolas. Francia estudia ahora fórmulas que aquí combinan prevención de riesgos, modificación de horarios, negociación colectiva y permisos cuando las condiciones meteorológicas impiden acudir al puesto de forma segura.

Deja un comentario