El obrador del Prado de San Sebastián nº 19 se despidió el sábado 14 de marzo (Santa Matilde) por la jubilación de José Manuel Pérez Sánchez.
No sé si lo sabrán, pero hace días ha echado el cierre definitivo la Panadería Jarrilla, conocida también como Panadería Nuestra Señora del Carmen. Si nos fijamos en el cartel del Prado de San Sebastián nº 19, hablamos de 119 años de tradición panadera. ¿Es un cierre temporal? La respuesta es NO: el adiós ya es efectivo. En este caso, se trata de una jubilación sin mayores problemas para José Manuel, no como otros casos en los que han cerrado el negocio familiar y han acabado sin jubilación, ni recursos para vivir.
La situación de la Panadería Jarrilla en San Juan del Puerto antes del cierre
El origen se remonta a los años treinta, cuando José y Luisa empezaron a hacer pan con una amasadora movida por tracción animal y un horno de leña. Vamos, pan del de antes. Rosario, hija de Diego, señala que el apodo viene del bisabuelo paterno (también Diego), que en la taberna nunca pedía el vino en botella, sino en jarra pequeña, en una jarrilla. Estos son los datos clave que deja el cierre:
| Dato | Información |
|---|---|
| Establecimiento | Panadería Jarrilla / Panadería Nuestra Señora del Carmen |
| Dirección | Prado de San Sebastián nº 19 |
| Último día | Sábado 14 de marzo (Santa Matilde) |
| Motivo | Jubilación de José Manuel Pérez Sánchez |
| Antigüedad | 119 años |
En 1988 se compró la panadería bajo el nombre de Panificadora Ntra. Sra. del Carmen Hermanos Pérez Sánchez, aunque para el pueblo siguió siendo, simplemente, la de Jarrilla. Sin duda se tratan de establecimientos de mucha historia, como ocurrió con la panadería de Navarra de más de 100 años, que también bajó su persiana.
La estrategia familiar y el día a día que mantuvo el horno encendido
Durante décadas, el horno no dejó de encenderse. Se repartía por la provincia, llegaron a tener más de una decena de puntos de venta y se trabajaba todos los días del año para cafeterías, bares, restaurantes y casas; también se recuerda a Diego con Vicente el letra repartiendo en triciclo. En el mostrador, la despedida también se mide en productos que sabían a siempre, como:
- barras, molletes, picos y regañás
- carrillos, vienas, dulces, hornazos, torrijas y magdalenas
La vida también puso pruebas: en 2004 falleció Diego; en 2015 José Manuel superó una enfermedad que lo apartó un tiempo del horno y, después, llegaron problemas de salud y operaciones. En estos últimos años, su mujer, sus hijos y la familia mantuvieron la panadería hasta que llegó el momento de jubilarse.
Impacto y comparativa con otros cierres como Aquino o Casa La Ginia
Rocío, hija de José Manuel, explica: “cerrar ha sido una decisión muy dura. Nos ha costado muchas lágrimas decirles a los clientes que era el último día.”
Antes cerraron Panadería Aquino y la de los hermanos Santiago Ávila – Casa La Ginia; ahora lo hace Jarrilla y, según se indica, tan solo queda la de Gaspar. ¿Qué queda cuando se va un comercio así? Mucha memoria y un hueco difícil de llenar.
