Un niño de 13 años transforma 300 horas de vacaciones en una silla de ruedas personalizada para una pequeña de 21 meses

El adolescente de Lehi, Utah, fabricó un dispositivo ajustable con planos abiertos de MakeGood y lo personalizó para acompañar el crecimiento de la pequeña.

Zac Waters, un adolescente de 13 años de Lehi, dedicó cerca de 300 horas de sus vacaciones a construir una silla de movilidad. La destinataria es una niña de 21 meses con necesidades de desplazamiento. ABC4 Utah difundió el caso el 5 de agosto de 2026. Después, la historia comenzó a circular fuera de Estados Unidos durante la segunda semana de agosto. El dispositivo incorpora piezas ajustables, espacio para equipos médicos y detalles rosas elegidos para la pequeña.

De los vídeos de impresión 3D a un proyecto de 300 horas

La afición de Zac comenzó viendo vídeos sobre impresión 3D en YouTube. Después encontró MakeGood, una organización sin ánimo de lucro dedicada a crear ayudas técnicas personalizadas. Su red conecta a familias con voluntarios que disponen de impresoras y pueden fabricar los dispositivos desde sus casas. La historia se suma a otros proyectos tecnológicos de adolescentes, aunque aquí la finalidad era facilitar la movilidad de una niña.

El joven dedicó las vacaciones a preparar los archivos, imprimir componentes, comprobar encajes y ensamblar la estructura. El proceso incluyó pruebas y ajustes antes de completar el dispositivo. Zac explicó que disfruta especialmente uniendo las partes impresas y comprobando el resultado final. «Combina mis dos cosas favoritas en la vida: imprimir en 3D y ayudar a las personas necesitadas», afirmó durante la entrevista.

La silla incorpora ajustes para crecer junto a la niña

La silla incluye detalles rosas, el color favorito de su destinataria. También dispone de un portavasos extraíble, una mesa tipo bandeja y correas fabricadas con material flexible. El respaldo reserva espacio para alojar equipos médicos de mayor peso si fueran necesarios. Cada elemento busca mejorar la comodidad y responder a necesidades concretas durante el uso cotidiano.

El reposapiés y el reposacabezas pueden modificarse conforme crezca la niña. La fabricación modular facilita personalizar medidas, materiales o colores y volver a imprimir determinadas piezas. Esa versatilidad también aparece en jóvenes creadores con impresión 3D, aunque Zac aplicó sus conocimientos a una ayuda de movilidad. El resultado es un dispositivo preparado para conservar su utilidad mientras cambian las necesidades de la pequeña.

MakeGood ofrece el diseño abierto para niños de uno a ocho años

El modelo se denomina Toddler Mobility Trainer. MakeGood lo describe como un dispositivo de movilidad para menores de uno a ocho años. Funciona de forma similar a una silla de ruedas pediátrica y busca favorecer autonomía, coordinación e interacción social. La organización publicó los archivos con licencia abierta para que familias, centros y voluntarios puedan fabricar el modelo con impresoras de consumo.

Zac no creó desde cero el diseño base. Partió de los planos de MakeGood y asumió su adaptación, impresión, prueba y montaje para una destinataria concreta. La organización calcula unos 150 dólares en materiales para fabricar una unidad. El modelo utiliza principalmente plásticos PETG y TPU, además de pequeñas piezas metálicas y ruedas auxiliares. La página del proyecto mantiene una vía gratuita mediante voluntarios y señala una espera media de 70 días.

Su familia apoyó el proceso y Zac ya mira hacia una carrera técnica

La familia acompañó al adolescente durante las aproximadamente 300 horas de trabajo. Zac comparó ese apoyo con las barreras laterales de una bolera, porque le permitían probar ideas sin salirse del recorrido. Su abuela, Charlotte Waters, explicó que el valor del proyecto no depende de la edad del autor. Para ella, mejorar la vida de otra persona representa un legado que su nieto debería conservar.

Zac quiere seguir aprendiendo impresión 3D y trabajar en el futuro en un ámbito técnico. También espera colaborar en nuevos dispositivos para personas con necesidades de asistencia. Su primera silla muestra el alcance de combinar planos abiertos, fabricación doméstica, acompañamiento familiar y una red organizada de voluntariado. Aunque no inventó el modelo original, la personalización exigió muchas horas de fabricación, comprobación y ajuste.

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