A veces, el gran problema ambiental no viene con una imagen espectacular, sino con algo tan pequeño que casi pasa desapercibido: una abeja entrando en un agujero de un ladrillo. Y, aunque muchos pensemos primero en la miel, la mayoría de abejas que más necesitan refugio no producen miel, no tienen reina y no viven en colmenas. Son abejas solitarias, discretas, pero fundamentales para que muchas plantas sigan reproduciéndose.
En Reino Unido, la pérdida de hábitats naturales y la urbanización han llevado a probar una solución bastante peculiar: construirles habitaciones dentro de los edificios. Brighton & Hove ya exige estos Bee Bricks en determinadas obras nuevas desde enero de 2022. La idea suena sencilla, casi de bricolaje urbano, pero detrás hay cifras, estudios y también dudas razonables.
¿Qué son los Bee Bricks y por qué Reino Unido los está metiendo en los edificios?
Los Bee Bricks son ladrillos pensados para alojar abejas solitarias en entornos urbanos. A simple vista se parecen bastante a un ladrillo normal, pero tienen una diferencia clave: en la cara frontal incorporan 18 cavidades de distintos diámetros para que las abejas puedan anidar.
La parte trasera del ladrillo es sólida, de modo que los insectos no entran en el interior del edificio. Es decir, la abeja tiene su pequeño piso, pero sin derecho a invadir el salón. Algo que, se mire por donde se mire, siempre ayuda a que la convivencia vecinal sea más tranquila.
Estos ladrillos están fabricados con hormigón prefabricado y en su mayor parte reciclado. Según la información disponible, contienen un 75 % de residuos de granito procedentes de la industria del caolín de Cornualles y un 25 % de árido de granito y material cementante como aglutinante.
La idea fue desarrollada por la empresa británica Green&Blue y el primer Bee Brick llegó al mercado en 2014. Además, según el registro de investigación de la Universidad de Falmouth, el diseño y los materiales se apoyan en años de pruebas e investigación de profesionales de la ingeniería y la biología.
¿Por qué las abejas solitarias son tan importantes para la alimentación?
Las abejas son uno de los motores principales de la polinización en los ecosistemas terrestres. Según la Evaluación Temática sobre Polinizadores, Polinización y Producción de Alimentos del IPBES, más de tres cuartas partes de los principales cultivos del mundo se benefician de la polinización animal.
El mismo informe señala que aproximadamente un tercio del volumen global de alimentos producidos depende directamente de esa polinización. Además, el 87,5 % de las plantas con flor del planeta son polinizadas por insectos u otros animales.
| Dato clave | Cifra indicada |
|---|---|
| Cultivos principales beneficiados por polinización animal | Más de tres cuartas partes |
| Volumen global de alimentos que depende directamente de la polinización | Aproximadamente un tercio |
| Plantas con flor polinizadas por insectos u otros animales | 87,5 % |
| Especies de abejas en Reino Unido | Aproximadamente 270 |
| Abejas británicas que son solitarias | 90 % |
| Especies de abejas descritas en el mundo que son solitarias | Más del 75 % de más de 20.000 |
Estos datos ayudan a entender por qué el asunto no va solo de salvar insectos porque sí. Si desaparecen polinizadores especializados, algunas plantas pueden quedarse sin quien haga ese trabajo. Y cuando la naturaleza pierde piezas pequeñas, el tablero entero empieza a tambalearse.
¿Qué diferencia hay entre las abejas de la miel y las abejas solitarias?
La imagen clásica de una abeja suele ser la de una colmena organizada, con miel, reina y una actividad que parece sacada de una fábrica en miniatura. Pero esa imagen corresponde sobre todo a la abeja de la miel, Apis mellifera, una especie social, domesticada y explotada por los humanos.
La mayoría de las abejas no funciona así. No producen miel, no tienen reina y no forman colonias. Viven de manera solitaria y muchas de ellas son polinizadoras de primera, incluso especializadas en determinadas especies vegetales.
En Reino Unido existen aproximadamente 270 especies de abejas, y el 90 % son solitarias, según el National Bee Unit británico. A escala mundial, el Journal of Applied Ecology establece que más del 75 % de las más de 20.000 especies de abejas descritas también son solitarias.
El problema es que esas abejas están perdiendo los lugares donde antes podían anidar. Tradicionalmente usaban madera muerta, grietas del mortero en edificios viejos, huecos entre piedras, taludes de tierra sin pavimentar y pequeñas oquedades. La construcción moderna, más homogénea y sellada, ha eliminado muchos de esos refugios.
¿Dónde son obligatorios los ladrillos para abejas y desde cuándo?
Brighton & Hove, ciudad costera del sur de Inglaterra, fue la primera en convertir los Bee Bricks en un requisito legal para nuevas edificaciones. Desde enero de 2022, todos los edificios nuevos de más de cinco metros de altura deben incluir tanto Bee Bricks como cajas nido para vencejos.
La medida no se limita a Brighton & Hove, aunque allí tenga carácter obligatorio en esos casos. Cornualles adoptó en 2018 una guía oficial de planificación que incluye los ladrillos para abejas como medida prescriptiva de biodiversidad.
Además, varias constructoras del sur de Inglaterra los integran voluntariamente en sus proyectos desde hace más de una década. El enfoque es claro: si las ciudades han cerrado muchos huecos naturales, la arquitectura puede devolver algunos, aunque sea ladrillo a ladrillo.
El Bee Brick puede integrarse directamente en la obra de fábrica de un edificio nuevo. También puede sustituir a un ladrillo existente durante una reforma o colocarse de forma independiente en un jardín o huerto.
¿Funcionan realmente los Bee Bricks o son solo una idea bonita?
Los ensayos realizados en Cornualles entre 2019 y 2021 mostraron resultados modestos. Las tasas de ocupación fueron bajas, aunque sí se registró actividad de nidificación en ladrillos de todos los colores y tanto en entornos urbanos como rurales.
Las especies que más utilizaron estos ladrillos fueron la abeja albañil roja, Osmia bicornis, y las cortadoras de hojas del género Megachile. Por tanto, no se trata de un invento inútil, pero tampoco de una solución mágica. Y en biodiversidad, como en los trámites administrativos, conviene desconfiar un poco de lo que promete arreglarlo todo con una sola casilla marcada.
El Conservation Evidence de la Universidad de Cambridge recoge que las cajas nido y los sistemas de cavidades sí son utilizados por abejas solitarias cuando están bien diseñados y bien ubicados. Para que tengan más opciones de funcionar, deben estar orientados al sur, situados a más de un metro del suelo y cerca de plantas con flor.
Sin esas condiciones, la probabilidad de que una abeja los colonice cae de forma drástica. Dicho de manera sencilla: no basta con poner un ladrillo con agujeros en cualquier pared y esperar que la naturaleza firme el contrato de alquiler.
¿Qué críticas reciben estos ladrillos para abejas?
Uno de los reparos principales es que los resultados disponibles todavía son limitados. Los estudios de Cornualles entre 2019 y 2021 detectaron ocupación, pero con tasas bajas. Además, los diseños y las ubicaciones no siempre son los más adecuados.
Dave Goulson, profesor de biología en la Universidad de Sussex, advierte para The Guardian que los orificios de los Bee Bricks son demasiado pequeños y poco profundos para la mayoría de especies de abejas solitarias. También alerta del riesgo de que la medida acabe funcionando como greenwashing, es decir, como una apariencia de compromiso ambiental que no cambia lo suficiente el problema de fondo. En sus palabras: «Nos engañamos si pensamos que tener uno de estos en cada casa va a marcar una diferencia real en la biodiversidad. Se necesita una acción mucho más sustancial».
Otros profesionales de la ecología señalan otro riesgo: concentrar muchas cavidades en un único punto puede favorecer la convivencia forzada entre especies. Eso puede facilitar la propagación de ácaros y patógenos, mientras que en la naturaleza los nidos suelen estar más dispersos y aislados.
El consenso que recoge la información disponible es que los Bee Bricks son una herramienta válida, pero insuficiente por sí sola. Necesitan mantenimiento, un contexto vegetal adecuado y estudios más prolongados en el tiempo.
Cómo colocar un Bee Brick para que tenga más opciones de atraer abejas
La utilidad de estos ladrillos depende mucho de dónde se instalen. El Conservation Evidence de la Universidad de Cambridge señala condiciones concretas para mejorar las probabilidades de ocupación por abejas solitarias. Estas son las recomendaciones prácticas indicadas en la información disponible:
- Colocar el ladrillo orientado al sur.
- Situarlo a más de un metro del suelo.
- Instalarlo cerca de plantas con flor.
- Evitar ubicaciones improvisadas sin entorno vegetal adecuado.
- Tener en cuenta que necesita mantenimiento y seguimiento en el tiempo.
La clave es no vender el Bee Brick como una solución total al declive de las abejas. Puede ayudar, pero solo dentro de una estrategia más amplia que tenga en cuenta el hábitat, las plantas disponibles y el diseño correcto.
Por qué estos ladrillos no bastan para frenar el declive de los polinizadores
El problema de las abejas solitarias no se explica solo por la falta de agujeros donde anidar. También influyen el uso a gran escala de pesticidas, la desaparición de praderas y los efectos del cambio climático, que desplazan hacia los márgenes a especies adaptadas a temperaturas más bajas.
Además, un estudio de la Anglia Ruskin University evidencia que las abejas solitarias de suelo anidan en una gama de hábitats más amplia de lo que se creía. Eso refuerza la idea de que la conservación no puede limitarse a una sola pieza de mobiliario urbano, por muy ingeniosa que sea.
Los Bee Bricks representan una forma concreta de introducir microconservación en los edificios. En otras palabras, pequeñas medidas ambientales dentro de la arquitectura cotidiana.
Pero el reto es mucho más grande que un ladrillo con 18 cavidades. La pérdida de polinizadores afecta a ecosistemas, plantas y alimentos. Y aunque construir refugios para abejas en las paredes pueda parecer una solución humilde, también deja una pregunta bastante directa: si las ciudades han ocupado su espacio, ¿no tiene sentido empezar a devolverles aunque sea una pequeña parte?
