El complejo de Abidos fue anunciado en 2021 con una capacidad estimada de 22.000 litros. Las excavaciones de 2022 elevaron el cálculo.
La Universidad de Princeton anunció el 16 de febrero de 2021 la identificación de esta gran instalación en Abidos, al sur de Egipto. El Ministerio de Turismo y Antigüedades egipcio también informó del hallazgo. No se trata, por tanto, de un descubrimiento de 2026. El complejo fue datado hacia el año 3000 a. C., durante la formación del Estado faraónico. La primera estimación calculó unos 22.000 litros por lote, suficientes para la ración diaria de más de 8.800 personas.
Las excavaciones elevaron la capacidad inicial hasta casi 50.000 litros
El cálculo de 22.000 litros procedía de las campañas desarrolladas desde 2018 y difundidas públicamente en 2021. Los arqueólogos habían identificado ocho estructuras paralelas y examinado varias unidades de unos 20 metros de largo. Cada una albergaba cerca de 40 grandes recipientes cerámicos, colocados en dos filas y sostenidos por soportes de barro. Esa configuración ya situaba la fábrica muy por encima de otras cervecerías egipcias conocidas. La identificación progresiva del recinto recuerda otros casos, como la tumba de Tutmosis II, precisada tras varias campañas.
La referencia de 8.800 personas era una equivalencia basada en las raciones diarias entregadas a trabajadores estatales. Una nueva campaña modificó la escala conocida del conjunto. En marzo de 2022, el Proyecto Arqueológico de Abidos informó de estructuras con más de 35 metros y más de 80 emplazamientos para cubas. Si las ocho instalaciones tenían dimensiones semejantes, la producción podía acercarse a 50.000 litros por tanda. El dato era una proyección, no una medición directa del volumen elaborado, y duplicaba ampliamente la estimación inicial. Todavía faltaba determinar la extensión completa de algunos edificios.
Así funcionaba una fábrica de cerveza hace más de 5.000 años
Las cubas servían para calentar lentamente una mezcla espesa de grano y agua. Después, el preparado se colaba y fermentaba hasta convertirse en cerveza. En el fondo de varios recipientes apareció un residuo oscuro y vitrificado, interpretado como restos endurecidos de la maceración. Las paredes incluían pequeñas aberturas para introducir combustible, alimentar el fuego y favorecer la circulación del aire. Junto a algunas se localizaron brasas de madera.
Solo se conservan las partes subterráneas, aunque los elementos constructivos indican que los espacios estuvieron cubiertos. Las zonas entre los edificios habrían permitido llenar, calentar y vaciar las cubas. El tamaño del complejo revela una producción organizada, con suministro agrícola, combustible y numerosos trabajadores. Aunque pertenecen a épocas distintas, otros restos, como un cuartel de Ramsés II, también muestran cuánto puede revelar la infraestructura sobre el poder estatal.
La cerveza pudo abastecer los rituales funerarios de los primeros reyes
El emplazamiento no estaba junto a una ciudad corriente. Abidos fue el hogar ancestral de los gobernantes que unificaron el Alto y el Bajo Egipto. Allí levantaron las tumbas de las dinastías I y II y grandes recintos de culto. La cervecería se encontraba cerca de esos monumentos, dentro de un paisaje desértico reservado a la realeza. Esa ubicación sostiene la hipótesis de una función vinculada al culto funerario.
Las excavaciones de los recintos próximos encontraron grandes depósitos de jarras de cerveza utilizadas como ofrendas. Matthew Adams considera probable que la fábrica abasteciera ceremonias destinadas a venerar y mantener simbólicamente a los monarcas tras su muerte. El equipo señaló en 2022 que todavía no había pruebas de un consumo masivo en otro punto de Abidos. La relación ritual sigue siendo una hipótesis arqueológica que debe contrastarse con nuevos análisis. El proyecto inició estudios químicos, dataciones por carbono 14 y un examen detallado de las cerámicas.
El yacimiento fue confundido con hornos y permaneció perdido durante un siglo
El complejo no apareció por primera vez en el siglo XXI. El arqueólogo británico T. Eric Peet documentó aquellas estructuras durante las campañas de 1911 y 1912. Las interpretó como hornos destinados a secar o tostar grano, y su ubicación exacta terminó perdiéndose. Más de cien años después, los avances sobre la elaboración de cerveza en Hieracómpolis y Tell el Farkha permitieron reconsiderar su función. Esos yacimientos mostraban una producción anterior, aunque a una escala mucho menor.
Matthew Adams y Deborah Vischak relocalizaron e investigaron el enclave entre 2018 y 2021, junto a especialistas egipcios y el Ministerio de Turismo y Antigüedades. La investigación continúa dentro de un proyecto financiado para estudiar la producción cervecera y el nacimiento de la monarquía egipcia. La documentación primaria puede consultarse en el Proyecto Arqueológico de Abidos.
