Ventilar sigue siendo útil frente al calor, pero solo cuando el aire exterior está más fresco que el interior. La previsión meteorológica permite localizar la mínima nocturna y evitar que las altas temperaturas entren en la vivienda.
Abrir las ventanas al caer el sol ya no garantiza que la casa se enfríe. El verano de 2026 ha dejado una señal clara: los días 22 y 23 de junio fueron los más cálidos registrados en España para ese mes desde, al menos, 1950. Sus noches también ocuparon los primeros puestos de la serie histórica de junio, según los datos provisionales de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET).
Las noches tropicales y ecuatoriales obligan a cambiar la ventilación de casa
Se considera noche tropical aquella en la que la temperatura mínima no baja de 20 °C. Cuando se mantiene en 25 °C o más se habla de noche tórrida, también conocida como ecuatorial. AEMET ya documentó que estas últimas se han multiplicado por diez desde 1984 en las diez capitales españolas más pobladas.
El episodio de finales de junio mostró que el problema no afecta únicamente a las zonas tradicionalmente más cálidas. Euskalmet registró en Zarautz, localidad de clima oceánico, una mínima nocturna de 30,4 °C. La temperatura no descendió de ese valor durante toda la madrugada.
Estas condiciones reducen las horas disponibles para expulsar el calor acumulado durante el día. En áreas costeras, grandes ciudades y viviendas situadas en las plantas superiores, abrir demasiado pronto puede introducir aire más caliente y húmedo.
La temperatura exterior, y no la hora, determina cuándo abrir las ventanas
El criterio más fiable es comparar la temperatura de la calle con la del interior de la vivienda. La Organización de Consumidores y Usuarios recomienda esperar hasta que el exterior esté entre uno y dos grados más fresco que la casa. Si ambas temperaturas son iguales, abrir apenas producirá enfriamiento.
Por tanto, el atardecer puede ser demasiado temprano. La previsión horaria de AEMET permite comprobar cuándo se alcanzará la mínima en cada municipio. En muchas jornadas, el momento más favorable llegará durante la madrugada o cerca del amanecer, pero no existe una franja válida para todo el país. Dependerá de la ubicación, el viento, la nubosidad y la evolución diaria del termómetro.
Una vivienda a 27 °C no se enfriará si fuera también hay 27 °C. En cambio, cuando la temperatura exterior descienda hasta 24 o 25 °C, abrir durante un periodo limitado puede ayudar a evacuar el calor retenido.
Cómo enfriar la vivienda cuando la madrugada tampoco ofrece un respiro
La ventilación cruzada mejora la circulación del aire. Para conseguirla, se pueden abrir ventanas situadas en fachadas o extremos opuestos de la vivienda durante las horas más frescas. Después deben cerrarse antes de que vuelva a subir la temperatura, junto con persianas, cortinas exteriores y toldos.
También ayuda reducir el uso del horno, la plancha, la secadora y otros aparatos que desprenden calor. Los ventiladores no rebajan la temperatura de la habitación, aunque mueven el aire y favorecen la evaporación del sudor, lo que mejora la sensación térmica.
Cuando la vivienda permanece demasiado caliente, el Plan Nacional de Actuaciones Preventivas de los Efectos del Exceso de Temperaturas sobre la Salud recomienda pasar tiempo en lugares frescos, a la sombra o climatizados, además de beber agua con frecuencia. Esta precaución resulta especialmente importante para mayores, menores y personas con enfermedades crónicas.
