El 51,7% de las empresas prevé menos oportunidades para perfiles junior por la IA antes que grandes oleadas de despidos

El Barómetro de Talento Digital 2026 detecta que el ajuste empieza principalmente en las nuevas contrataciones. Estudios internacionales observan también una mayor presión sobre los trabajadores jóvenes en puestos expuestos a la inteligencia artificial.

El 51,7% de las organizaciones participantes en el Barómetro de Talento Digital 2026 prevé que la inteligencia artificial reduzca las oportunidades para perfiles junior. El estudio del Observatorio del Talento Digital de DIGITALENT Group reunió 207 respuestas válidas de 19 sectores entre el 13 de julio y el 21 de septiembre. Su principal advertencia no es una oleada inmediata de despidos, sino una reducción de las puertas de entrada al mercado laboral.

Las empresas prevén contratar menos antes que despedir más

Los datos permiten diferenciar ambos fenómenos. Un 35,4% señala la reducción de nuevas contrataciones como una vía de ajuste, mientras que el 17,1% contempla despidos directos. Además, el 39,6% prevé una reducción neta del empleo en su sector durante los próximos doce meses y el 43,5% identifica al perfil junior como el más expuesto.

Por eso, afirmar que el 51,7% de las empresas despedirá a sus jóvenes sería incorrecto. El porcentaje refleja organizaciones que esperan menos oportunidades para estos perfiles, algo que puede materializarse mediante vacantes que no se abren, sustitución de determinadas tareas o rediseño de puestos. Esta evolución puede aumentar las dificultades para acceder al primer empleo si disminuyen las posiciones de entrada.

Stanford detecta una brecha del 19% entre jóvenes en empleos expuestos

La advertencia empresarial española coincide con señales observadas en otros mercados, aunque no pueden trasladarse directamente a España. Una investigación revisada en agosto de 2026 por el Stanford Digital Economy Lab analiza millones de registros de nóminas estadounidenses. No encuentra un desplazamiento masivo de empleo en toda la economía, pero sí diferencias por edad y exposición tecnológica.

Entre trabajadores de 22 a 25 años en ocupaciones altamente expuestas a la IA, el empleo se situaba un 19% por debajo del nivel que habría alcanzado si hubiera evolucionado como el de trabajadores jóvenes en ocupaciones menos expuestas. Los empleados con más experiencia no mostraban una brecha comparable. Los propios investigadores evitan convertir la asociación en una prueba de que toda esa diferencia esté causada exclusivamente por la IA.

Los puestos junior también empiezan a pedir capacidades propias de perfiles sénior

PwC aporta otra pieza del cambio. Su AI Jobs Barometer 2026 concluye que los puestos junior con mayor exposición a esta tecnología son siete veces más propensos que los menos expuestos a pedir habilidades tradicionalmente asociadas a perfiles sénior, como liderazgo y juicio profesional. La transformación no afecta únicamente al número de puestos disponibles, sino a las capacidades solicitadas para acceder a ellos.

El barómetro español apunta en la misma dirección. El 39,6% de sus participantes prioriza el pensamiento crítico entre las capacidades relacionadas con el nuevo entorno tecnológico, frente a solo el 2,4% que señala la programación. La diferencia es superior a dieciséis veces. Saber utilizar una herramienta no sustituye la capacidad de cuestionar sus resultados, interpretar información y tomar decisiones.

El riesgo también afecta a las empresas que necesitan formar a sus futuros sénior

Los empleos iniciales no sirven únicamente para realizar tareas sencillas. También permiten aprender procesos, recibir supervisión, cometer errores controlados y adquirir conocimiento del negocio. Si desaparece parte de ese trabajo de entrada, las organizaciones tendrán que buscar otras fórmulas para construir experiencia profesional.

El Foro Económico Mundial advertía en junio de que más de uno de cada tres trabajadores jóvenes del mundo se encuentra en ocupaciones con una exposición media o alta a cambios de tareas impulsados por la inteligencia artificial. Su informe propone revisar el acceso al primer empleo, el diseño de puestos y los sistemas de formación para evitar que la transformación tecnológica rompa las futuras cadenas de talento.

Este problema explica por qué algunas compañías están manteniendo programas de prácticas y contratación universitaria mientras modifican las tareas asignadas. Para los jóvenes, dominar nuevas herramientas puede convertirse en una ventaja, pero esa competencia necesita combinarse con capacidades de análisis, comunicación y decisión.

También existen programas públicos que intentan mantener una puerta de acceso al empleo, entre ellos ayudas para la contratación de jóvenes e itinerarios que combinan formación y experiencia.

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