Envolver un smartphone con este material puede crear una jaula de Faraday casera que reduce la señal móvil, el GPS, el WiFi y el Bluetooth. La técnica ha quedado al descubierto tras una intervención policial en un festival celebrado en Gandía.
El papel de aluminio, habitual en cualquier cocina, ha pasado a formar parte de los métodos utilizados para dificultar la localización de teléfonos robados. Durante la octava edición del Pirata Beach Festival, la Unidad de Intervención Policial identificó a una persona que llevaba una docena de móviles envueltos en este material, según informó el diario Levante y recogió Europa Press.
Por qué el papel de aluminio bloquea el GPS y la red móvil
El funcionamiento se basa en un principio físico conocido desde el siglo XIX. Hervé Lambert, gerente global de Operaciones de Consumo de Panda Security, explica que el aluminio conduce la electricidad y puede actuar como una jaula de Faraday rudimentaria cuando rodea por completo un dispositivo.
La envoltura atenúa las ondas electromagnéticas que necesita el teléfono para comunicarse con el exterior. De esta forma, puede reducir o bloquear temporalmente la conexión a la red móvil, la señal GPS, el WiFi y el Bluetooth. El terminal queda prácticamente incomunicado y los servicios de localización pueden dejar de actualizar su posición.
La jaula de Faraday recibe su nombre del científico británico Michael Faraday, que estudió este fenómeno en 1836. Consiste en una estructura metálica capaz de aislar su interior frente a determinados campos electromagnéticos. Los ladrones aprovechan ese efecto con un material barato, ligero y fácil de transportar.
La técnica utilizada en robos de smartphones no resulta completamente infalible
El papel de aluminio puede retrasar la geolocalización del móvil, pero no elimina el sistema de seguimiento ni garantiza un aislamiento total. Una cobertura imperfecta puede permitir que las señales entren o salgan, especialmente en lugares donde existe una buena cobertura telefónica.
El dispositivo tampoco pierde las órdenes enviadas por su propietario. Cuando el envoltorio se retira, el blindaje falla o el teléfono vuelve a conectarse, puede actualizar su posición y ejecutar las acciones que estaban pendientes, como activar el modo perdido, bloquear la pantalla o iniciar un borrado remoto.
La técnica proporciona tiempo a quien ha cometido el robo, aunque también puede facilitar una localización posterior. El teléfono podría volver a transmitir sin que la persona que lo lleva advierta inmediatamente que ha recuperado la conexión.
Qué hacer tras el robo del móvil para proteger cuentas y datos
La primera medida debe ser denunciar el robo ante la Policía Nacional o la Guardia Civil. Para identificar el terminal será necesario aportar el número IMEI, un código único que suele aparecer en la caja original, la factura de compra o el área personal de la operadora. También debe solicitarse a la compañía telefónica el bloqueo de la tarjeta SIM o eSIM.
Los usuarios de Android pueden acceder a Localizador desde otro dispositivo para intentar encontrar el teléfono, marcarlo como perdido, bloquearlo o borrar sus datos a distancia. Si el móvil está temporalmente sin conexión, determinadas órdenes podrán aplicarse cuando vuelva a conectarse.
En un iPhone, Apple recomienda activar el modo Perdido y no eliminar el terminal de la aplicación Buscar. Retirarlo de esa lista desactiva el bloqueo de activación y puede facilitar que el dispositivo sea desbloqueado y revendido. Incluso después de ordenar un borrado remoto, el teléfono debe permanecer vinculado a Buscar.
