El profesional de SIT Granollers señala que la batería, la turbina y la unidad exterior también necesitan mantenimiento. Una limpieza completa influye en el rendimiento del equipo, el consumo eléctrico y la calidad del aire.
Con la llegada del calor, muchos hogares vuelven a poner en marcha el aire acondicionado tras varios meses de inactividad. El gesto habitual consiste en retirar los filtros, lavarlos y colocarlos de nuevo. Sin embargo, un técnico de SIT Granollers, conocido en TikTok como @sitgranollers, alerta de que esta tarea es necesaria, pero no equivale a realizar un mantenimiento completo.
Limpiar los filtros del aire acondicionado solo cubre una parte del mantenimiento
Los filtros retienen polvo, polen y otras partículas presentes en el ambiente. Cuando están saturados, el caudal de aire disminuye y el aparato puede tardar más en alcanzar la temperatura seleccionada. Algunos fabricantes también relacionan la falta de limpieza con una refrigeración deficiente y la aparición de malos olores.
El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía recomienda limpiar estos elementos periódicamente y recuerda que el mantenimiento del aire acondicionado resulta fundamental para que el equipo funcione de forma adecuada y eficiente. Las revisiones periódicas también pueden reducir el gasto energético y prolongar la vida útil del aparato.
El técnico insiste, no obstante, en que los filtros son solo el primer punto de una revisión más amplia.
La batería y la turbina acumulan suciedad que afecta al funcionamiento
La batería del evaporador enfría el aire antes de que llegue a la habitación, mientras que la turbina se encarga de impulsarlo hacia la estancia. Ambas piezas permanecen ocultas dentro de la unidad interior y suelen quedar fuera de las limpiezas domésticas.
Según el especialista, la humedad generada durante el funcionamiento favorece que el polvo y otros residuos se adhieran a estos componentes. Una turbina sucia puede reducir la fuerza de salida del aire, mientras que la acumulación en la batería dificulta el intercambio térmico y puede favorecer la aparición de olores desagradables.
La intervención sobre estas piezas requiere acceder al interior del equipo y proteger los componentes eléctricos, por lo que no debe abordarse como una limpieza superficial.
La unidad exterior y las conexiones eléctricas también requieren una revisión profesional
El mantenimiento incluye comprobar el estado de los bornes eléctricos y medir los consumos de las unidades interior y exterior. Estas pruebas permiten localizar valores anómalos antes de que desemboquen en una avería o en un aumento sostenido del consumo.
El técnico también destaca la importancia de revisar el compresor, las válvulas y la batería exterior. Las hojas, el polvo y otros residuos pueden obstaculizar el paso del aire y dificultar la evacuación del calor. Los fabricantes recomiendan que la limpieza profunda de las baterías y las comprobaciones técnicas sean realizadas por personal especializado.
La limpieza profunda debe respetar las instrucciones concretas de cada fabricante
Durante su explicación, el profesional menciona el uso de lejía para desinfectar la batería y la turbina. Esta indicación no puede aplicarse de manera general a todos los equipos, ya que los materiales y tratamientos cambian según el modelo.
Daikin, por ejemplo, prohíbe expresamente emplear agua con lejía en las baterías de una de sus gamas porque puede acelerar la corrosión del cobre y el aluminio. Para los filtros domésticos, la compañía aconseja agua, aspirador o detergente neutro, siguiendo siempre el manual correspondiente.
La elección del producto desinfectante debe quedar en manos del servicio técnico y ajustarse a las instrucciones del fabricante. Aplicar productos químicos sin comprobar su compatibilidad puede deteriorar el aparato y dejar residuos en una zona por la que circula el aire de la vivienda.
