Encender y apagar el aire acondicionado cuando sea necesario puede ser más eficiente que mantenerlo funcionando durante horas. Jorge Morales de Labra desmonta una de las creencias más extendidas sobre su consumo eléctrico.
Con la llegada del calor, el aire acondicionado vuelve a ser uno de los aparatos más utilizados en los hogares españoles. Sin embargo, también es una de las causas que puede elevar la factura de la luz si no se usa correctamente. Una de las dudas más repetidas es si resulta mejor dejarlo encendido de forma continua o apagarlo cuando la estancia ya está fresca.
El ingeniero industrial Jorge Morales de Labra ha sido claro al respecto: “Decir que dejar el aire acondicionado constantemente encendido sirve para ahorrar es falso”. Según explica, en una vivienda convencional no tiene sentido mantener el equipo funcionando durante horas solo por miedo a que el siguiente arranque consuma más electricidad.
Por qué apagar el aire acondicionado puede ayudar a gastar menos luz
La creencia de que el aire acondicionado gasta mucho cada vez que se enciende ha llevado a muchos usuarios a dejarlo funcionando durante largos periodos. La idea es evitar arranques frecuentes, pero los equipos domésticos actuales están preparados para funcionar con flexibilidad y adaptarse a las necesidades de cada momento.
Cuando una persona llega a casa y enciende el aparato para bajar la temperatura, puede apagarlo una vez que la habitación alcanza un nivel confortable. Si más tarde vuelve a tener calor, puede encenderlo de nuevo sin que eso suponga un gasto superior ni un esfuerzo excesivo para el equipo.
Mantener el aire acondicionado activo en una habitación vacía o durante horas en las que no aporta confort solo prolonga el tiempo de funcionamiento. Eso implica más consumo eléctrico y, por tanto, una factura más alta.
La recomendación general es utilizarlo cuando sea necesario y apagarlo cuando ya no haga falta. De este modo, el equipo trabaja menos tiempo y se evita gastar energía sin utilidad real.
No todos los sistemas de climatización funcionan de la misma manera
Aunque esta pauta sirve para la mayoría de aparatos domésticos, no todos los sistemas de climatización responden igual. Algunos equipos por agua o con mayor inercia térmica pueden tardar más en alcanzar la temperatura deseada, por lo que su uso puede requerir otra gestión.
En los aires acondicionados más habituales en viviendas, el funcionamiento es distinto. Están diseñados para enfriar con rapidez y permitir al usuario regular el encendido y apagado según la temperatura de la estancia.
Por eso, la decisión no debe basarse en mantener el aparato siempre encendido, sino en evitar que trabaje cuando no está aportando bienestar. El ahorro llega al reducir las horas de uso innecesarias.
Además, muchos modelos actuales incorporan programación horaria, modo automático, función ECO y control mediante aplicaciones móviles. Estas herramientas permiten adaptar el funcionamiento del aparato a los momentos reales de uso y mejorar el consumo.
La temperatura recomendada para usar el aire acondicionado sin disparar la factura
Para ahorrar con el aire acondicionado, también influye la temperatura seleccionada. Los expertos recomiendan situarla entre los 24 y los 26 grados en verano. Bajar de ese rango puede incrementar el consumo de forma notable, especialmente si se pretende alcanzar temperaturas demasiado frías en poco tiempo.
También se aconseja que la diferencia entre la temperatura interior y exterior no supere los 12 grados. Esta referencia ayuda a mantener el confort sin exigir al aparato un esfuerzo excesivo.
Otra medida útil es activar el modo ECO cuando esté disponible. Este sistema ajusta la potencia y el funcionamiento para reducir el consumo energético sin renunciar a una temperatura agradable.
Durante la noche, la función de apagado automático puede evitar que el aire acondicionado siga funcionando más horas de las necesarias. Programarlo para que se apague después de conciliar el sueño permite mejorar el descanso y controlar mejor el gasto eléctrico.
A la hora de comprar un equipo nuevo, elegir un modelo con buena clasificación energética también puede marcar diferencias. Aunque el precio inicial sea más elevado, el ahorro a medio y largo plazo puede compensar la inversión.
