Un tribunal confirma que salir antes del trabajo puede acabar en despido sin indemnización

Una sentencia del TSJ de La Rioja confirma el despido disciplinario de un empleado que abandonó el puesto antes de cumplir su horario tras varias advertencias. El caso no sanciona marcharse a la hora pactada, sino dejar de trabajar antes de terminar la jornada efectiva.

Salir del trabajo a la hora fijada no es una falta laboral. El conflicto aparece cuando el empleado deja de prestar servicios antes de que termine su jornada, recoge con antelación, ficha antes de tiempo o incumple de forma reiterada las instrucciones de la empresa sobre horarios y descansos. Esa diferencia ha sido determinante en una resolución del Tribunal Superior de Justicia de La Rioja, que confirmó la procedencia del despido disciplinario de un trabajador por abandonar su puesto antes de cumplir la jornada ordinaria y desobedecer órdenes empresariales previas.

Por qué salir antes de terminar la jornada puede justificar un despido

La sentencia analizada no castiga al trabajador por marcharse a su hora, sino por no completar el tiempo de trabajo que tenía asignado. El caso se centraba en el descanso de 15 minutos para el bocadillo, que en esa empresa no computaba como tiempo efectivo y debía recuperarse.

Según los hechos recogidos en la resolución, el trabajador ya había sido avisado y sancionado antes por abandonar el puesto unos minutos antes del final del turno. Después, mantuvo la misma conducta durante varios días, pese a que la empresa le había indicado expresamente que no podía modificar por su cuenta su jornada ni su horario.

El tribunal consideró relevante esa reiteración. No se trataba de una salida aislada, sino de una conducta mantenida después de advertencias, sanciones y órdenes directas. Por eso, el TSJ confirmó la sentencia de instancia que declaró procedente el cese del trabajador.

Qué dice el Estatuto de los Trabajadores sobre horario y disciplina laboral

El Estatuto de los Trabajadores establece que el tiempo de trabajo debe computarse de forma que, tanto al inicio como al final de la jornada diaria, la persona trabajadora se encuentre en su puesto. También señala que la duración de la jornada será la pactada en convenio colectivo o contrato de trabajo.

Además, el artículo 5 del Estatuto fija como deberes básicos cumplir con las obligaciones concretas del puesto conforme a la buena fe y diligencia, así como acatar las órdenes e instrucciones del empresario dentro de sus facultades directivas.

A su vez, el artículo 54 permite el despido disciplinario cuando exista un incumplimiento grave y culpable del trabajador. Entre las causas previstas figuran las faltas repetidas e injustificadas de asistencia o puntualidad, la indisciplina o desobediencia y la transgresión de la buena fe contractual.

Cuándo la empresa puede aplicar un despido disciplinario sin indemnización

El despido disciplinario no opera de forma automática por unos minutos de diferencia. Para que sea declarado procedente, la empresa debe acreditar que existe un incumplimiento grave, culpable y probado. También tienen peso la reiteración, los avisos previos, el convenio aplicable, el registro horario y las instrucciones internas comunicadas al trabajador.

En este tipo de casos, el punto decisivo no es salir a la hora pactada, sino dejar de trabajar antes de que finalice la jornada que corresponde. De hecho, se ha cuestionado la existencia de una sentencia reciente del Tribunal Supremo que avale despedir simplemente por “irse a la hora”, ya que el debate jurídico real se sitúa en el abandono anticipado del puesto y en el incumplimiento de la jornada efectiva.

También hay que tener en cuenta otra exigencia relevante en los despidos disciplinarios: el Tribunal Supremo fijó en 2024 que, para los despidos nuevos, la empresa debe ofrecer al trabajador la posibilidad de defenderse de los cargos antes de adoptar la extinción contractual, salvo excepciones justificadas.

Por tanto, marcharse cuando termina el horario no puede presentarse como causa general de despido. La consecuencia cambia cuando el trabajador se adelanta, incumple el registro horario, desoye instrucciones y genera una reducción real de su jornada.

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