Un albañil robot con forma de araña es capaz de levantar una vivienda en 24 horas que apenas se usa en España

El ejemplo más llamativo se llama Charlotte. Este robot, desarrollado por Earthbuilt Technology y Crest Robotics, puede construir de forma autónoma una vivienda completa de 200 metros cuadrados en menos de un día mediante impresión sin cemento.

Sus creadores lo comparan con el trabajo de 100 albañiles. Además, analiza el terreno, se mueve por el perímetro de la obra, corrige desviaciones y construye sin intervención humana directa.

Su diseño de seis patas le permite desplazarse sin raíles ni estructuras auxiliares, una de las grandes limitaciones de los sistemas automatizados anteriores. Dicho fácil: no solo impresiona, también está pensado para trabajar en una obra real.

Robots, impresoras 3D y exoesqueletos que cambiarían la construcción en España

Charlotte no es un caso aislado. También existen robots albañiles capaces de colocar hasta mil ladrillos al día e impresoras 3D de hormigón que pueden reducir en cinco veces la necesidad de mano de obra.

A estas herramientas se suman los exoesqueletos, que amplían la capacidad de carga de los operarios, y los drones, capaces de hacer replanteos y mediciones automáticas. Tecnología hay, y mucha.

El arquitecto Juan Goñi resume la paradoja del sector con una frase directa: “Estamos en un momento en el que, paradójicamente, tendría mucho sentido aplicar todos los avances que se pudieran por la falta de mano de obra y, sin embargo, no se está haciendo”.

España sigue rezagada en tecnología pese al déficit de mano de obra

El freno no está tanto en la innovación como en su adopción. Según el informe European Contractor Monitor H2-2025, el 30% de los contratistas españoles considera que la falta de mano de obra será la tendencia que más transformará el sector en la próxima década. La media europea es del 24%.

El dato más revelador es que España registra un balance negativo del 90% entre empresas que no sufren escasez y las que sí la padecen, el peor de Europa.

A pesar de ello, solo el 4,5% de las constructoras españolas usa inteligencia artificial, frente a más del 12% en otros sectores de la economía nacional. Y aunque el 62% de los contratistas que prevé usar robótica la orientaría a ladrillos y mampostería, la adopción real sigue siendo marginal, en un contexto en el que perfiles como el supervisor de obras de construcción ganan peso en el mercado laboral.

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