Un agricultor entrega dos variedades de calabaza para conservar un legado familiar de unos 200 años

La entrega de estas variedades de calabaza se conoció en junio. El banco del CITA conserva semillas, pero mantiene suspendidas las nuevas peticiones.

Francisco Bescós, agricultor de Panzano, en Huesca, cedió plantas germinadas de dos variedades de calabaza para que siguieran cultivándose cuando él dejara de hacerlo. El Diario de Huesca informó de la entrega a Ismael Ferrer el 7 de junio de 2026. Una variedad llevaba unos 200 años en su familia, según ese relato. Su caso ayuda a entender cómo se protege este patrimonio, una labor que el CITA volvió a documentar en septiembre con otra hortaliza.

Dos variedades de calabaza con historia familiar y usos gastronómicos

La calabaza amarilla de Panzano es la variedad asociada a esos dos siglos de continuidad familiar. La cifra se refiere a su transmisión entre generaciones, sin acreditar que un mismo lote de semillas permaneciera almacenado durante ese tiempo. El material entregado estaba germinado, por lo que se trataba de plantas destinadas a continuar el cultivo. Bescós había decidido dejar de mantenerlas, según la información publicada, y buscó un relevo para evitar que se perdieran.

La segunda variedad es la calabaza de Rabique o Rabiqué, vinculada a dulces aragoneses como los pastillos y los farinosos. La Red de Semillas de Aragón recoge en su calendario de 2026 la calabaza de Rabiqué de Puente de Montañana, con Ferrer como colaborador. Esa referencia documenta la denominación y su vínculo territorial, aunque corresponde a una localidad distinta de Panzano. La conexión entre huertas y restauración también ayuda a dar continuidad a productos cultivados a pequeña escala.

La entrega a Ferrer y el depósito en un banco son pasos distintos

Ismael Ferrer, director gastronómico del Centro de Innovación Gastronómica de Aragón, recibió las plantas para dar continuidad a su cultivo. La cesión permite que otra persona trabaje con ese material vegetal. Sin embargo, la información publicada no acredita un depósito de esas plantas en el Banco de Germoplasma Hortícola del CITA. Un relevo entre cultivadores y la incorporación a una colección institucional son actuaciones diferentes. Para confirmar el segundo paso haría falta documentación sobre la recepción y conservación de ese material.

Un caso documentado por el CITA permite entender la diferencia. El 7 de septiembre de 2026 anunció la incorporación de la sandía del Gállego. Según el donante, Javier Burguete, su familia cultivaba esa variedad desde el siglo XIX. El centro identificó a la responsable que recibió las semillas, Cristina Mallor, y explicó su cultivo experimental durante 2026. Los primeros frutos se recogieron el 24 de agosto. Así, el comunicado permite seguir el material desde la donación hasta su reproducción para conservarlo.

El banco conserva semillas a 18 grados bajo cero y comprueba su germinación

El Banco de Germoplasma Hortícola de Zaragoza se creó en 1981 para proteger recursos genéticos y frenar la pérdida de diversidad dentro de especies cultivadas. Su web cifra la colección en aproximadamente 18.500 entradas pertenecientes a más de 450 especies. Reúne cultivos locales de hortalizas y legumbres, plantas comestibles minoritarias y especies silvestres relacionadas con las cultivadas. Antes del almacenamiento, las semillas se acondicionan y secan. Después se guardan a -18 °C, en recipientes herméticos con gel de sílice.

El frío no elimina la necesidad de comprobar que las semillas pueden germinar. El banco realiza pruebas de viabilidad y vuelve a multiplicar el material cuando escasea o pierde capacidad de germinación. Durante esa reproducción tiene en cuenta el comportamiento de cada especie y controla la polinización cuando resulta necesario. También describe características del material para facilitar su identificación y uso. La conservación exige, por tanto, obtener nuevas semillas y documentarlas, además del trabajo agrícola que permite recuperar cultivos tradicionales.

Qué solicitudes están suspendidas y quién puede acceder al préstamo universitario

El protocolo de petición del CITA mantiene un aviso de suspensión de nuevas solicitudes por falta de recursos, sin una fecha anunciada de reapertura. Que una variedad aparezca en una colección no significa que pueda pedirse inmediatamente. La Universidad de Zaragoza dispone de otra vía, su Biblioteca de Semillas, creada en 2017. En su anuncio del 12 de febrero de 2026 declaró más de 240 variedades de 32 especies hortícolas aragonesas. Esta colección procede del banco del CITA, pero cuenta con un servicio de préstamo propio.

La normativa de préstamo admite a miembros de la comunidad universitaria y usuarios de instituciones debidamente autorizadas. Exige identificarse y firmar un acuerdo, y permite tomar hasta diez variedades por temporada. El préstamo dura seis meses, aunque para algunas especies puede alcanzar un año. El usuario debe seguir las instrucciones de multiplicación y devolver material reproducido con su ficha cumplimentada.

El acuerdo de préstamo prohíbe vender los productos y transferir el material recibido a terceros.

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