Comprar un helado tipo bombón en el supermercado parece una apuesta sencilla: chocolate por fuera, crema por dentro y poco margen para la sorpresa. Pero, según la Organización de Consumidores y Usuarios, la cosa tiene más miga de la que aparenta. La OCU ha analizado 24 helados de palo tipo bombón vendidos en grandes cadenas de supermercados y ha encontrado diferencias importantes respecto a la receta tradicional. En concreto, el estudio revisa 12 helados de chocolate negro y 12 almendrados.
La conclusión no es precisamente para tirar cohetes: muchos de estos productos son ultraprocesados y tiran de grasas vegetales, jarabes, aromas y aditivos para conseguir sabor, textura y apariencia. Vamos, que el capricho fresquito puede esconder bastante más laboratorio del que uno espera al abrir el congelador.
¿Qué ha encontrado la OCU en los helados tipo bombón de supermercado?
El análisis de la OCU señala que muchos de estos helados se alejan de la receta tradicional, que estaría elaborada con grasas lácteas, manteca de cacao, huevo y azúcar. En su lugar, buena parte de los productos analizados recurren a ingredientes más baratos, algo que puede reducir costes de producción, pero también afectar al sabor y a la calidad final.
Uno de los puntos más llamativos es la escasa presencia, e incluso la ausencia, de grasas lácteas como la mantequilla o la nata. Según la organización, estos ingredientes suelen sustituirse por grasas vegetales, principalmente de coco, palma o girasol. Dicho de forma sencilla: se cambia parte de lo que uno esperaría encontrar en un helado tradicional por alternativas más económicas. Y claro, el bolsillo de quien fabrica lo nota; el paladar del consumidor, también.
Además, esas grasas vegetales sustituyen también a la manteca de cacao, considerada uno de los componentes fundamentales de la receta original. Por tanto, no se trata solo de una cuestión de calorías o de etiquetas largas, sino de cómo se construye el producto desde la base.
Por qué estos bombones helados se consideran productos ultraprocesados
La OCU destaca que todos los productos analizados han sustituido el azúcar tradicional por mezclas de azúcar, glucosa y fructosa. Esta fórmula permite abaratar el helado, pero la organización considera que empeora su calidad organoléptica, es decir, la calidad que percibimos al probarlo: sabor, textura, olor y sensación en boca.
Otro elemento clave es la presencia de aditivos. Los helados revisados contienen una media de hasta 8 aditivos distintos. Algunos tienen una función tecnológica justificada, como conservar mejor el producto o protegerlo frente a la oxidación. Hasta ahí, nada especialmente raro en un alimento industrial.
El problema, según la OCU, aparece cuando otros aditivos se usan para compensar la ausencia de ingredientes de mayor calidad. Por ejemplo, los emulsionantes pueden sustituir a la yema de huevo; los estabilizantes ayudan a dar textura; y los colorantes y aromas sirven para simular ingredientes como la vainilla o el propio huevo. En cristiano: si falta materia prima buena, se intenta que el resultado se le parezca lo máximo posible.
Qué aditivos preocupan especialmente a la OCU
La organización muestra especial preocupación por la presencia de determinados aditivos, entre ellos los E-442, E-476 y E-471. Según la información facilitada, su seguridad ha sido cuestionada por distintas asociaciones europeas de consumidores.
El caso más destacado es el del E-471, detectado en la totalidad de los 24 helados examinados. Esto significa que aparece tanto en las referencias de chocolate negro como en las almendradas analizadas por la OCU.
En este punto conviene traducir un poco la etiqueta. Cuando se habla de aditivos, se hace referencia a sustancias añadidas al alimento para cumplir una función concreta: conservar, espesar, dar color, estabilizar o mejorar la textura. El matiz importante es que, según la OCU, algunos de ellos no están ahí solo por necesidad técnica, sino para tapar la falta de ingredientes más nobles.
Cuántas calorías tienen estos helados y por qué importa el tamaño
Desde el punto de vista nutricional, la OCU subraya que estos productos presentan un elevado aporte energético. La media detectada es de 319 kilocalorías por cada 100 mililitros. No es poca cosa, sobre todo si se consumen con frecuencia y sin mirar demasiado el tamaño del envase.
Por eso, la organización recomienda elegir formatos más pequeños, de unos 41 mililitros, frente a los habituales de 90 mililitros. La diferencia no es menor: el tamaño cambia mucho el impacto final del capricho. Y sí, aquí el sentido común también cuenta, aunque a veces se quede congelado junto al helado.
La OCU aconseja limitar su consumo a ocasiones puntuales. No plantea estos productos como una opción habitual, sino como un consumo ocasional dentro de una alimentación más equilibrada.
Cuáles son los helados mejor y peor valorados en la degustación
El informe incluye una prueba de degustación realizada por un panel de expertos pasteleros. Los resultados reflejan una valoración discreta en aproximadamente la mitad de los productos evaluados, lo que confirma que no todos estos helados salen igual de bien parados cuando se prueban con criterio profesional.
Entre los mejor puntuados figuran Carrefour Extra Black y El Corte Inglés en la categoría de bombón de chocolate negro. En los helados almendrados, Magnum Collection Frac lidera la clasificación, aunque la OCU señala que su precio duplica al de algunas marcas de distribución.
En el extremo contrario se sitúan las referencias de Alipende, de Ahorramás; Alteza, de Froiz; y La Sirena. Por tanto, el estudio no solo diferencia entre tipos de producto, sino también entre marcas concretas disponibles en supermercados.
Cómo elegir mejor un helado tipo bombón en el supermercado
Antes de echar el primer paquete al carro, la OCU recomienda consultar la aplicación OCU Market. Esta herramienta permite acceder a la valoración de la Escala Saludable de la organización, que analiza aspectos como el Nutri-Score, el contenido en grasas saturadas, azúcares, sal y la presencia de aditivos.
Para comparar con algo más de cabeza, y no solo dejándose llevar por la foto del envase, estos son los pasos que recomienda la información facilitada:
- Escanear el código de barras del producto o introducir su nombre en la aplicación OCU Market.
- Revisar la valoración de la Escala Saludable.
- Comparar el Nutri-Score, las grasas saturadas, los azúcares, la sal y los aditivos.
- Consultar los precios en distintos establecimientos.
- Priorizar formatos pequeños, de unos 41 mililitros, y reservar estos helados para ocasiones puntuales.
La aplicación reúne información sobre más de 150.000 productos de alimentación y droguería. De ahí que pueda servir para comparar no solo la composición, sino también el precio en diferentes establecimientos. En otras palabras: menos compra a ciegas y más mirar la etiqueta, que a veces el verdadero bombón está en saber lo que uno está pagando.
