Crean enjambres de microrobots que capturan hasta el 94% de microplásticos del agua y el 81% del suelo

El sistema combina MXene y níquel guiados mediante campos magnéticos. Los máximos corresponden al poliestireno y proceden de pruebas controladas de una hora.

El equipo de la Universidad Técnica VSB de Ostrava ha probado microrobots magnéticos capaces de capturar microplásticos en agua y suelo. El estudio, publicado el 1 de agosto de 2026 en NPG Asia Materials, alcanzó un 94,0% con poliestireno en agua. En suelo húmedo, la retirada llegó al 80,6%, redondeada al 81%. Los porcentajes proceden de ensayos controlados de 60 minutos y no de ríos, depuradoras o terrenos reales. El sistema también retiró PET, aunque con eficacias inferiores.

Los microrobots se desplazan mediante campos magnéticos rotatorios

Los investigadores fabricaron estructuras con micropartículas de MXene Ti3C2Tx y nanopartículas de níquel de unos 500 nanómetros. Los MXene son materiales bidimensionales por capas cuya superficie puede retener contaminantes. Un campo magnético rotatorio provoca un movimiento de volteo sincronizado y permite dirigirlas por trayectorias programadas. No incorporan motores, baterías ni electrónica. El impulso llega desde el exterior y puede controlar simultáneamente numerosos dispositivos. En los ensayos alcanzaron 22,1 micrómetros por segundo con un campo de 5 militeslas y 3 hercios.

Su movilidad convierte el material adsorbente en un sistema capaz de buscar las partículas dispersas. Las superficies de MXene entran en contacto con el plástico, lo retienen y facilitan su recuperación magnética. En el suelo, los dispositivos avanzaron por microambientes llenos de agua y ayudaron a desprender partículas atrapadas. El planteamiento se suma a otros materiales magnéticos diseñados para limpiar el agua, aunque este trabajo también estudia el terreno. Frente a un filtro, el material se desplaza hacia el contaminante en lugar de esperar su paso.

El movimiento mejoró la retirada de poliestireno y PET

El equipo ensayó partículas de poliestireno (PS) de un micrómetro y fragmentos de tereftalato de polietileno (PET) de hasta 150 micrómetros. Los experimentos compararon microrobots activados magnéticamente con el mismo material mantenido inmóvil. Cada condición se repitió tres veces. Tras 60 minutos, los resultados fueron los siguientes.

MedioPS activoPET activoPS estáticoPET estático
Agua94,0%89,2%81,1%74,4%
Suelo húmedo80,6%72,2%70,7%52,5%

El cálculo a partir de los datos publicados sitúa la mejora entre 9,9 y 19,7 puntos porcentuales. La mayor diferencia apareció con el PET en suelo húmedo, donde pasó del 52,5% al 72,2%. En agua, la mejora fue de 12,9 puntos para el poliestireno y 14,8 para el PET. Estos cálculos muestran el efecto del movimiento, pero no permiten estimar todavía el rendimiento fuera del laboratorio. Tampoco demuestran que la tecnología responda igual ante fibras, cauchos, polietileno o plásticos envejecidos.

Los resultados no garantizan una aplicación segura en entornos reales

Las pruebas utilizaron suspensiones acuosas preparadas y muestras de suelo húmedo colocadas en placas de Petri. El sistema no se evaluó en agua natural, terrenos abiertos, mezclas de contaminantes ni ciclos repetidos. Un río contiene sales, materia orgánica, microorganismos y corrientes que pueden alterar la captura. Los suelos reales añaden raíces, arcillas, minerales y distribuciones irregulares de humedad. También falta conocer cuánta energía y material exigiría tratar volúmenes relevantes. Nature mantiene el manuscrito como una versión anticipada pendiente de edición final.

Otro asunto pendiente es la seguridad del níquel empleado para conferir respuesta magnética. Los autores advierten de una posible liberación de iones metálicos y de que la recuperación completa no está garantizada. Una pérdida de material podría generar contaminación secundaria. Antes de utilizarlo fuera de sistemas cerrados, serán necesarios materiales magnéticos más seguros, estudios toxicológicos y pruebas sobre reutilización. Una posible aplicación inicial sería más controlable en depósitos, efluentes industriales o plantas de tratamiento que en espacios naturales abiertos.

Europa intenta reducir las emisiones antes de limpiar la contaminación

El avance aparece mientras la Unión Europea refuerza su política frente a los microplásticos. El Plan de Acción de Contaminación Cero fija para 2030 una reducción del 30% en sus liberaciones. Desde el 17 de octubre de 2023 también se aplica la restricción REACH sobre partículas sintéticas añadidas intencionadamente a determinados productos. Estas medidas se relacionan con obligaciones para la industria destinadas a controlar pérdidas y emisiones. La prevención sigue siendo prioritaria porque recuperar partículas dispersas exige más recursos.

El Reglamento europeo 2025/2365 añade medidas específicas contra las pérdidas de pellets plásticos. Entró en vigor el 16 de diciembre de 2025 y su aplicación general comenzará el 17 de diciembre de 2027. Entonces alcanzará a instalaciones que manipulen al menos cinco toneladas anuales, además de transportistas y actores marítimos. La investigación de Ostrava ofrece una posible herramienta para contaminación localizada. Todavía debe demostrar eficacia, recuperación, seguridad y viabilidad económica en condiciones reales antes de plantear un despliegue ambiental.

El trabajo completo puede consultarse en NPG Asia Materials.

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