El informe de empleo de 2026 refleja más ocupación y menos temporalidad en España. Sin embargo, los salarios reales aún no recuperan el nivel de 2021 y las diferencias territoriales siguen siendo amplias.
La OCDE publicó el 7 de julio de 2026 su última radiografía del mercado laboral español. España redujo el desempleo hasta el 10,3% en mayo, pero mantiene la tasa más alta entre las principales economías analizadas. Además, el empleo sigue creciendo y la temporalidad ha caído con fuerza desde 2022. El reverso aparece en los salarios reales y en las grandes diferencias de oportunidades según el territorio.
El paro baja al 10,3%, pero continúa más del doble de la media de la OCDE
La tasa de desempleo española pasó del 10,6% al 10,3% entre mayo de 2025 y mayo de 2026. La media de la OCDE se situó en el 4,9%. La distancia alcanza así 5,4 puntos porcentuales y el nivel español equivale a unas 2,1 veces el promedio. La tasa de empleo de las personas de 15 a 64 años también avanzó hasta el 67,3% durante el primer trimestre, aunque permanece 4,8 puntos por debajo de la media del organismo.
La tasa de actividad alcanzó, además, un máximo histórico del 75,1%, cerca del 76,7% registrado por el conjunto de la OCDE. Estos porcentajes no deben confundirse con el desempleo inscrito en las oficinas públicas. Puedes ver la evolución del paro registrado en marzo, que utiliza una medición diferente. El informe también detecta otra señal relevante. La proporción de empresas que no recortan plantilla ante un deterioro económico bajó del 8,9% en 2019 al 4,3% en 2026.
Los salarios reales recuperan terreno, aunque siguen por debajo de 2021
El avance del empleo no se ha trasladado por completo al poder adquisitivo. Los salarios reales crecieron un 2% durante el último año, pero todavía están un 2% por debajo del primer trimestre de 2021. La comparación con la anterior edición del informe muestra una recuperación apreciable. La nota de España de 2025 situaba esa pérdida en el 4,2%. Según ambas publicaciones, la brecha frente a 2021 se ha reducido en 2,2 puntos porcentuales en un año.
La OCDE señala que las subidas del salario mínimo han protegido mejor a los trabajadores con menores remuneraciones frente a la inflación. Aun así, detecta un estancamiento más acusado entre buena parte del resto de la fuerza laboral. Otros análisis sobre los salarios frente a la inflación ayudan a contextualizar esta preocupación. El organismo prevé que el crecimiento salarial real siga contenido durante 2026 y 2027 por la débil productividad y las nuevas presiones sobre los precios.
La temporalidad cae 10 puntos desde 2022 tras la reforma laboral
Uno de los cambios más claros aparece en la contratación. Los trabajadores con contrato temporal representaban el 24,8% del total en el primer trimestre de 2022. Cuatro años después, la proporción había descendido hasta el 14,8%. Son 10 puntos porcentuales menos, una reducción relativa cercana al 40%. La OCDE relaciona este movimiento con la reforma laboral de 2021, que restringió los contratos temporales y eliminó el contrato por obra o servicio.
El organismo introduce, sin embargo, un matiz importante. Una parte de la caída de la temporalidad coincide con un mayor uso de los fijos discontinuos. Estos contratos tienen naturaleza indefinida, pero pueden incluir periodos de inactividad. Por eso, su expansión puede mejorar las estadísticas de estabilidad contractual sin garantizar continuidad de ingresos durante todo el año. España continúa, además, por encima de la mayoría de los países de la OCDE en proporción de trabajadores temporales.
Melilla y Gipuzkoa muestran una brecha de 21,9 puntos en desempleo
El lugar de residencia sigue condicionando las posibilidades laborales. En 2024, Melilla registró una tasa de desempleo del 28,3%, frente al 6,4% de Gipuzkoa. La diferencia alcanza 21,9 puntos porcentuales. El desempleo melillense equivalía así a unas 4,4 veces el guipuzcoano. En un indicador más amplio, la distancia entre los territorios españoles situados en los quintiles superior e inferior de empleo alcanza 15,5 puntos, frente a 11,4 puntos de media en los países comparables.
Las diferencias territoriales se han reducido un 10,4% desde comienzos de la década de 2010, pero la movilidad interna no basta para cerrarlas. La OCDE observa que quienes se desplazan suelen tener mejor formación y mayor vinculación laboral. Las desigualdades también llegan a los ingresos. La renta disponible mediana de Madrid supera en más de 1,5 veces la registrada en Almería. El informe relaciona una parte considerable de esa distancia con las distintas condiciones de los mercados laborales locales.
