El 87% se siente atrapado entre las expectativas de dirección y equipo, mientras solo la mitad percibe respaldo psicológico de su organización. Mentelem detecta además que la falta de tiempo frena la búsqueda de apoyo
El 85% de los mandos intermedios declara sufrir burnout al menos una vez por semana. El dato procede de un estudio global de Harvard Business Impact citado por Mentelem. El informe reúne respuestas de más de 600 líderes. También señala que el 87% se siente atrapado entre las expectativas de dirección y las de su equipo. Solo la mitad afirma que su bienestar psicológico está respaldado por la organización. A ese problema se suma otro freno. Una encuesta interna de Mentelem muestra que el 71% de 109 managers siente que no tiene tiempo para pedir ayuda o recibirla.
La presión de dirección y equipo deja a los managers con poco margen
Jefes de equipo, responsables de área y coordinadores reciben demandas que avanzan en sentidos opuestos. Deben trasladar decisiones de dirección y sostener el funcionamiento diario de sus equipos. También responden a conflictos, cargas de trabajo y necesidades individuales. Esa combinación limita su margen de maniobra y puede retrasar la detección del desgaste. El problema puede hacerse visible cuando ya existen bajas, absentismo, rotación o pérdida de rendimiento. La presión no afecta solo al responsable, porque también puede alterar la estabilidad del área que dirige.
Alejandro Pereira, psicólogo clínico y fundador de Mentelem, resume esa tensión desde la experiencia de la compañía. “Estos datos confirman lo que vemos en nuestro día a día con equipos directivos: el mando intermedio no está mal preparado, está mal sostenido”. Añade: “Nadie puede filtrar la presión de dos direcciones a la vez durante meses sin agotarse”. La interpretación de Mentelem sitúa el foco en el soporte organizativo. No atribuye el problema únicamente a la preparación individual, sino también al contexto en el que trabaja el manager.
El burnout silencioso deja el desgaste fuera del radar de la empresa
Los datos aportados sobre España muestran que el malestar puede permanecer oculto. Según Hays, el 87% de los profesionales españoles ha sentido agotamiento emocional sin comunicarlo a su responsable o a Recursos Humanos. La consultora denomina “burnout silencioso” a esta situación. La persona continúa trabajando y cumpliendo objetivos, mientras su vínculo emocional con el empleo se deteriora. Esa falta de señales evidentes dificulta que la organización intervenga antes de que el desgaste termine afectando al rendimiento o a la permanencia.
La información facilitada sitúa a los mandos intermedios entre los perfiles más vulnerables por su posición entre dirección y plantilla. También señala su menor margen para cambiar de empresa. Cuando un profesional con experiencia abandona por agotamiento, la empresa pierde más que una vacante. Puede perder relaciones de confianza con el equipo y parte del conocimiento operativo acumulado. El coste organizativo se amplía si ese responsable concentraba procesos, contactos o decisiones que no estaban suficientemente distribuidos.
El rechazo a ascender gana peso cuando liderar exige disponibilidad constante
Cigna Healthcare sitúa al 30% de los profesionales españoles entre quienes consideran estresante su entorno laboral. El porcentaje está cinco puntos por encima de la media global indicada en el material. Esa comparación sitúa la media global implícita en el 25%. Además, el 28% reconoce que la tensión laboral afecta de forma directa a su vida personal. El informe relaciona el desgaste con estrés crónico, falta de límites digitales y dificultad para separar el trabajo de la conciliación.
En ese contexto aparece el llamado “conscious unbossing”, definido como el rechazo consciente a ocupar puestos de mando intermedio. La presión continua y la disponibilidad permanente figuran entre los motivos señalados. Cigna propone abrir vías de desarrollo profesional que no obliguen a gestionar personas. El fenómeno añade un problema de relevo para las empresas. Si menos trabajadores quieren asumir equipos, disminuye el número de candidatos internos para sustituir a responsables que cambien de puesto o abandonen la organización.
El 71% de los managers señala la falta de tiempo como freno para pedir ayuda
Mentelem detectó entre sus clientes que los managers solicitan acompañamiento psicológico con menor frecuencia que quienes no gestionan personas. Para conocer el motivo, encuestó a 109 managers de empresas cliente. El 71% indicó que el principal freno era la sensación de no tener tiempo para pedir ayuda o recibirla. Aplicado al tamaño de la muestra, ese porcentaje equivale a unos 77 managers. Es una aproximación, porque el porcentaje publicado puede estar redondeado. La barrera aparece, por tanto, incluso cuando existe una necesidad percibida.
Pereira describe el problema como “un círculo difícil de romper”. Según explica, cuanto más crece la carga del manager, menos espacio percibe para detenerse y pedir ayuda. Harvard Business Impact aporta otro dato citado por Mentelem. Entre quienes sienten su bienestar respaldado y su trabajo reconocido, el burnout semanal se reduce un 25%. Mentelem ha desarrollado Mentelem for Leaders con ese enfoque. El programa combina apoyo psicológico para managers con herramientas para gestionar el malestar de sus equipos, sin sustituir a profesionales de salud mental.
