John Price fue condenado en abril de 2023 por transformar con maquinaria pesada un tramo protegido de Herefordshire. Un ecólogo sitúa su recuperación entre 20 y 30 años.
Un tramo de 1,5 kilómetros del río Lugg, en el oeste de Inglaterra, puede necesitar entre 20 y 30 años para acercarse al estado que tenía antes de ser transformado con maquinaria pesada por el agricultor John Price. La estimación fue difundida en mayo de 2026. La condena contra el propietario, sin embargo, se dictó el 20 de abril de 2023 por los trabajos ejecutados en 2020 y 2021, por lo que la novedad actual está en la evolución del ecosistema y no en la sentencia.
La maquinaria pesada convirtió 1,5 kilómetros del Lugg en un canal
El sector afectado se encuentra en Kingsland, dentro del condado inglés de Herefordshire, y forma parte de un Lugar de Especial Interés Científico, conocido en Reino Unido por las siglas SSSI. La Agencia de Medio Ambiente británica señala que el río alberga al menos 121 especies de plantas fluviales y proporciona hábitat para nutrias, martines pescadores, salmones, invertebrados y otras especies. El Lugg también está integrado en la Zona Especial de Conservación del río Wye.
Las observaciones de la sentencia describen cómo Price alquiló en noviembre de 2020 un bulldozer de 18 toneladas. Durante varios días, la máquina circuló por el lecho, desplazó grava y empujó materiales hacia las orillas. Otros equipos arrancaron árboles maduros, eliminaron vegetación, modificaron los márgenes y enderezaron el cauce. Los sistemas de control detectaron agua con una elevada carga de sedimentos hasta siete kilómetros río abajo.
El juez Ian Strongman consideró que el propietario había convertido un río arbolado, sinuoso y lleno de vida en un canal desprovisto de buena parte de su biodiversidad. En la resolución calificó lo sucedido como «vandalismo ecológico a escala industrial». Price arrancó 71 árboles maduros y taló otros 24, además de destruir vegetación autóctona, zonas de anidación y espacios utilizados por peces, aves, nutrias y cangrejos de río de patas blancas.
El agricultor sostuvo que pretendía reducir el riesgo de inundaciones en las propiedades cercanas. El tribunal rechazó esa explicación como justificación técnica. Según la Agencia de Medio Ambiente, hacer el canal más profundo, ancho y recto incrementaba la velocidad y el volumen del agua al llegar a un puente que seguía actuando como punto de estrangulamiento. Price recibió una orden de paralización el 3 de diciembre de 2020, pero volvió a intervenir con maquinaria pesada en otro sector del río en diciembre de 2021.
La condena incluyó prisión, costas y una orden de restauración
John Price, que tenía 68 años cuando fue sentenciado, se declaró culpable de los delitos ambientales examinados por el tribunal. Recibió una pena inmediata de 12 meses de prisión, posteriormente reducida a 10 meses tras un recurso. También fue inhabilitado durante tres años para ejercer como administrador de una sociedad y quedó obligado a ejecutar diferentes actuaciones para restaurar el río.
La cantidad superior al millón de libras no fue una única multa. La resolución fijó 600.000 libras en costas de la acusación, que debían abonarse en un plazo de 12 meses desde la sentencia, y estimó en unas 700.000 libras el coste probable de los trabajos de restauración. El propio tribunal situó ambas obligaciones en aproximadamente 1,3 millones de libras. Presentar esa suma como una multa de 1,4 millones de euros altera la naturaleza de los conceptos impuestos.
La sentencia también diferenció varios tiempos de recuperación. El juez calculó que el tramo necesitaría al menos una década para volver a ofrecer una apariencia similar a la anterior, mientras que los nuevos árboles podían tardar unos 50 años en alcanzar la madurez de los ejemplares eliminados. Estos árboles aportaban sombra, estabilidad a las orillas, refugio y temperaturas más bajas para peces y otras especies durante el verano.
La recuperación ecológica puede prolongarse durante una generación
En mayo de 2026, el ecólogo Richard Fishbourne estimó que el tramo necesitaría entre 20 y 30 años para recuperar una comunidad de especies y un hábitat próximos a los anteriores. Esta previsión no constituye un plazo oficial ni garantiza que el ecosistema vuelva exactamente a su estado inicial. Se refiere a la recuperación ecológica general, mientras que los 50 años mencionados por el juez corresponden específicamente al tiempo necesario para que los árboles vuelvan a alcanzar la madurez.
El caso se desarrolla, además, en un río sometido a otras presiones. Una evaluación publicada por Natural England el 7 de julio de 2026 mantiene el conjunto del río Lugg protegido en estado «desfavorable y en declive». El organismo detectó fósforo por encima de los objetivos, acumulación de sedimentos finos, crecimiento de algas, especies invasoras y alteraciones históricas provocadas por dragados y rectificaciones del cauce.
Esta evaluación se refiere al conjunto del río Lugg y no permite atribuir todos sus problemas al episodio protagonizado por Price. Sí muestra que la restauración del tramo arrasado debe desarrollarse dentro de un sistema fluvial que ya soporta otras amenazas. La orden judicial obliga a recuperar el lecho, las orillas y la vegetación bajo la supervisión de la Agencia de Medio Ambiente y Natural England, mientras la evolución de las especies dependerá de un proceso que puede prolongarse durante décadas.
