El Al Lusail atracó en Port Tarraco el 29 de junio después de siete meses en el astillero Lürssen. La inversión publicada ronda los 35 millones de euros.
El Al Lusail, propiedad del emir de Catar, Tamim bin Hamad Al Thani, regresó a Port Tarraco el 29 de junio de 2026 después de completar una intervención de siete meses en instalaciones de Lürssen en Alemania. El megayate llegó tras pasar por Gibraltar y volvió al Mediterráneo para la temporada estival. La reforma ha sido valorada en torno a 35 millones de euros y la embarcación en unos 500 millones, aunque ambas cifras son estimaciones publicadas y no un desglose oficial del astillero.
La escala devolvió a Tarragona una de las siluetas más reconocibles de la gran náutica privada. El Al Lusail mide 123 metros, fue entregado en 2017 y figura entre los yates de mayor volumen construidos por Lürssen. Su regreso no solo destaca por el precio atribuido a la actualización, sino por la cantidad de sistemas revisados antes de recuperar su actividad y por la coincidencia con otros grandes yates amarrados en el puerto tarraconense.
Siete meses de trabajos y una reforma estimada en 35 millones
La cronología conocida sitúa la salida del Al Lusail de Lemwerder, en Alemania, el 20 de junio. Seis días después pasó por Gibraltar y el 29 de junio ya estaba en Port Tarraco. El periodo de astillero, cercano a siete meses, fue la primera gran intervención documentada públicamente desde su entrega y permitió que el buque regresara al agua antes de la campaña mediterránea de 2026.
Las informaciones publicadas atribuyen a la reforma inspecciones del casco y de los elementos bajo la línea de flotación, trabajos en hélices y timón, mantenimiento de generadores y climatización, actualizaciones de automatización, restauración de la teca y un repintado completo. Lürssen no ha difundido un desglose oficial del alcance ni del coste. Tomando como referencia las estimaciones difundidas en euros, los 35 millones equivalen aproximadamente al 7% de la valoración atribuida al yate. Los 13 millones asignados al repintado representarían cerca del 37% del presupuesto estimado.
El Al Lusail mide 123 metros y suma 8.489 GT de arqueo bruto
Construido con casco de acero y superestructura de aluminio, el Al Lusail fue diseñado exteriormente por H2 Yacht Design, mientras que March & White Design asumió el interior. Su dato técnico más relevante es un volumen de 8.489 GT. Esa cifra corresponde al arqueo bruto, una medida vinculada al volumen de los espacios cerrados del buque, y no a 8.489 toneladas de desplazamiento. Su eslora supera también la del megayate de 104 metros presentado recientemente como concepto.
Las fuentes consultadas tampoco coinciden plenamente en la manga. H2 Yacht Design y varias fichas especializadas publican 20 metros, mientras otras referencias recogen 23. El yate monta dos motores diésel MTU, alcanza una velocidad máxima publicada de 19 nudos y dispone de una autonomía aproximada de 4.500 millas náuticas, características acordes con rutas de larga distancia y estancias prolongadas fuera de puerto.
Una residencia privada para 36 invitados y una tripulación de 56 personas
El interior puede alojar hasta 36 invitados distribuidos en 18 suites, con dependencias para 56 tripulantes. Entre los espacios identificados figuran una piscina, helipuerto en proa, cine, gimnasio, salón de belleza, ascensor para las cubiertas de invitados, club de playa y garaje lateral para embarcaciones auxiliares. La distribución permite mantener despejadas las líneas exteriores pese al volumen del yate.
Lürssen destaca como rasgo principal sus grandes fachadas acristaladas, concebidas para ofrecer vistas panorámicas y llevar luz natural a las zonas interiores. La mayor parte de la distribución permanece fuera del conocimiento público por razones de privacidad. El diseño combina curvas pronunciadas, zonas retranqueadas y superficies de vidrio que reducen visualmente el tamaño de una estructura de más de cien metros.
Port Tarraco reunió al Al Lusail con otros dos yates de gran tamaño
La llegada del Al Lusail coincidió con la presencia del Um Alhoul, un yate de bandera catarí de 71,5 metros orientado también a tareas de buceo y exploración, y del Seven Seas, propiedad del director de cine Steven Spielberg. El primero estaba amarrado en el Moll de Llevant y el segundo había llegado a Tarragona a finales de abril, según la información local publicada el día del atraque.
La coincidencia de las tres embarcaciones dio una imagen especialmente llamativa a Port Tarraco durante esas semanas. El tamaño del Al Lusail se aprecia al compararlo con el superyate de 80 metros trasladado por canales neerlandeses, ya que el barco catarí suma 43 metros más de eslora. El interés de su regreso reside, sobre todo, en la escala de la modernización: siete meses de trabajos, decenas de millones de inversión estimada y una revisión capaz de devolver al servicio una embarcación entregada hace casi una década.
La ficha oficial de Lürssen confirma sus 123 metros y la autoría del diseño exterior.
