Una emprendedora desvela cuánto cuesta abrir una cafetería y cuánto tarda en recuperar una inversión de 105.000 euros

La propietaria desglosa la facturación, los gastos y la rentabilidad de una cafetería de especialidad que necesitó una inversión inicial de 105.000 euros.

Lorena, impulsora de una cafetería de especialidad en Viladecans (Barcelona), ha contado las cuentas de su primer año de actividad. El establecimiento facturó 138.000 euros, pero después de afrontar todos los gastos solo quedó en el banco entre un 8 % y un 9 % de esa cantidad. El porcentaje representa entre 11.040 y 12.420 euros sobre la facturación anual.

La emprendedora descubrió este tipo de café durante los años que vivió en Bristol, en Reino Unido. Tras regresar a España, se formó como barista, trabajó en varios establecimientos y decidió abrir un negocio propio en su localidad.

Cuánto factura una cafetería al mes y qué gastos debe asumir

La facturación media del local se situaba entre 11.500 y 12.000 euros mensuales. Una parte considerable se destinaba a los gastos fijos, principalmente el alquiler, los salarios de los empleados y las cotizaciones a la Seguridad Social, que sumaban entre 7.000 y 7.500 euros cada mes.

A estos importes se añadían los productos necesarios para mantener la actividad. Lorena gastaba alrededor de 1.500 euros mensuales en café y otros 300 euros en leche fresca. Los refrescos, los ingredientes de repostería y otras materias primas elevaban el coste total del negocio hasta los 9.000 o 10.000 euros al mes.

Su punto de equilibrio estaba fijado en 470 euros diarios. Cuando la caja quedaba por debajo de esa cantidad, los ingresos no eran suficientes para cubrir los costes asociados a la jornada.

La inversión inicial alcanzó 105.000 euros y la licencia complicó la apertura

Poner en marcha la cafetería exigió aproximadamente 105.000 euros. La cifra incluía el traspaso del local, su acondicionamiento y la compra de maquinaria profesional, como la cafetera, los molinillos, el horno y las amasadoras.

La licencia adquirida correspondía inicialmente a una panadería y no a una cafetería. Esta circunstancia limitaba el número de mesas que podía utilizar. Lorena tuvo que realizar nuevas gestiones y asumir pagos adicionales para adaptar la autorización a la actividad que quería desarrollar.

En el momento de la entrevista, ya había devuelto el préstamo bancario solicitado para abrir, aunque todavía no había recuperado todos los ahorros aportados. Su previsión era completar la recuperación de la inversión en unos tres años si mantenía el ritmo de ventas.

El café no deja el mayor margen y la repostería gana peso

Cada carga de café le costaba unos 55 céntimos y se vendía por 1,80 euros. La diferencia bruta era de 1,25 euros antes de descontar personal, alquiler, suministros, impuestos y el resto de los costes del establecimiento.

La repostería ofrecía mayores posibilidades para sostener el margen. Según las cifras facilitadas por Lorena, las galletas caseras dejaban alrededor de un 40 %, mientras que los cruasanes comerciales alcanzaban un 55 %. Durante el invierno podía vender hasta 70 galletas diarias, frente a las 10 o 20 unidades de los meses de verano.

La propietaria comenzó comprando parte de las masas a un obrador, pero terminó elaborándolas en el local. Para aumentar la producción fue sustituyendo sus primeras amasadoras por equipos con mayor capacidad.

Las redes sociales impulsan las ventas, pero la jornada sigue siendo larga

Instagram y TikTok se convirtieron en canales relevantes para atraer clientes. Un vídeo publicado durante la inauguración generó una cola que llegó hasta la esquina del establecimiento. Lorena aseguró que cada publicación sobre galletas, rollos de canela u otros productos se traducía en nuevas peticiones.

La jornada comenzaba a las siete de la mañana, cuando pesaba el café, horneaba la bollería y preparaba las galletas. El negocio abría seis días a la semana y la propietaria continuaba implicada en el funcionamiento diario pese a contar con empleados.

El proyecto nació con el nombre de Bristol Koffee. En febrero de 2026, sus responsables anunciaron su transformación en Yellow Specialty Koffee, manteniendo el establecimiento en la misma dirección de Viladecans. Las cifras difundidas corresponden al primer ejercicio relatado por Lorena durante la entrevista.

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