La joven llevaba tiempo buscando empleo, pero prefirió empezar de nuevo antes que continuar en un puesto donde no se sentía bien.
Paula, de 23 años, contó que dejó voluntariamente un empleo después de completar su primera jornada. El testimonio comenzó a circular el 19 de julio de 2026 y fue recuperado el 7 de septiembre. En el vídeo publicado en TikTok, la joven explica que llevaba tiempo buscando trabajo. Sin embargo, decidió no regresar tras conocer las tareas, el ambiente y un horario de 40 horas semanales distribuido de lunes a sábado.
El primer día bastó para que Paula decidiera volver a buscar empleo
Paula quiso dejar claro que la salida no fue un despido. «He durado un día en el trabajo por voluntad propia. A mí nadie me ha echado de ningún lado», afirmó. Conseguir el puesto le había producido alivio después de una búsqueda prolongada. Esa sensación cambió mientras conocía el funcionamiento del empleo y valoraba si quería mantener aquella rutina.
Su decisión se centró en dos elementos que ella misma describió: el horario y el rechazo que sintió hacia el puesto. Prefirió reiniciar la búsqueda antes que permanecer en un lugar donde anticipaba malestar. Los materiales consultados no identifican la empresa, el sector, el salario, el tipo de contrato ni la distribución diaria. Tampoco aclaran si existía un periodo de prueba. Por ello, no puede afirmarse que las condiciones incumplieran alguna norma.
Trabajar de lunes a sábado no vulnera por sí solo la jornada legal
Un contrato de 40 horas semanales repartidas entre seis días puede ser legal en España. El artículo 34 del Estatuto de los Trabajadores establece ese máximo como promedio anual. También exige al menos 12 horas entre jornadas. Cuando una jornada continuada supera las seis horas, existe un descanso laboral mínimo de 15 minutos. El artículo 37 reconoce, además, un día y medio de descanso semanal.
Por tanto, trabajar de lunes a sábado no demuestra por sí solo una irregularidad. Habría que conocer las horas diarias, los descansos, el calendario, el convenio y el contrato. El relato de Paula expresa una valoración personal sobre la compatibilidad del empleo con la vida que desea. Esa preferencia puede ser comprensible, pero no permite calificar el horario como ilegal o abusivo sin más información.
Dejar el trabajo voluntariamente afecta al preaviso, al finiquito y al paro
Para quienes se planteen una decisión similar, la vía exacta depende del contrato. Durante un periodo de prueba, cualquiera de las partes puede resolver la relación mientras siga vigente. Si se trata de una baja voluntaria ordinaria, el artículo 49 remite al preaviso fijado por el convenio o la costumbre. Una comunicación escrita permite acreditar cuándo se notificó la salida y cuál será el último día.
En ambos casos, la empresa debe liquidar el salario ya trabajado y las cantidades pendientes. El Estatuto contempla un documento de liquidación cuando termina el contrato. Sin embargo, el SEPE aclara que dimitir no permite cobrar inmediatamente la prestación. Talent24h ha explicado esta diferencia al abordar la baja voluntaria y el paro. Esta información es general y no presupone que Paula solicitara ninguna ayuda.
El testimonio reaparece con 460.000 menores de 25 años en paro
El caso ha vuelto a difundirse en un mercado laboral juvenil todavía complicado. La EPA del segundo trimestre de 2026 contabilizó 460.000 personas desempleadas menores de 25 años. Eran 19.600 más que en el trimestre anterior. Pese a ese aumento, la tasa juvenil bajó al 23,77%. Ambos indicadores pueden avanzar en direcciones distintas porque la tasa depende también de la población activa.
Además, 309.000 personas buscaban su primer empleo, 53.400 más que entre enero y marzo. Estas cifras ayudan a entender la tensión entre acceder a una oportunidad y aceptar unas condiciones que no encajan. El caso de Paula, sin embargo, sigue siendo individual. Muchas personas no pueden dejar un puesto sin otro ingreso, y el vídeo no permite convertir su decisión en una recomendación general.
