Las referencias salariales de los puestos agrarios rondan los 1.400 y 1.500 euros brutos mensuales, pero la joven sitúa la libertad y el control del tiempo entre las principales ventajas de trabajar por cuenta propia.
Paula Nuévalos, conocida en redes sociales como @agropauli, tiene 27 años, es ingeniera mecánica y trabaja con cultivos ecológicos de vid y almendra en la comarca valenciana de Utiel-Requena. En uno de sus últimos vídeos ha querido apartarse del discurso centrado únicamente en las dificultades de los autónomos para destacar los aspectos positivos de este modelo laboral.
Paula Nuévalos destaca la libertad y el crecimiento del trabajo autónomo agrario
La agricultora comienza su reflexión hablando de la capacidad de crecimiento que ofrece gestionar un negocio propio. “No tienes techo en lo que puedes ganar”, afirma, aunque inmediatamente reconoce que ese mismo principio se aplica a las posibles pérdidas.
Trabajar como autónoma también le ha permitido desarrollar una mayor resistencia ante los problemas. Nuévalos asegura que estos profesionales adquieren una “salud de acero”, aprenden a tolerar la frustración y terminan dominando materias muy diferentes por las necesidades diarias de la actividad.
El beneficio que coloca por encima del resto es la libertad para organizar su jornada. Ser responsable de su propio tiempo le permite distribuir el trabajo, atender obligaciones personales y continuar formándose sin depender de un horario impuesto.
Esta flexibilidad no significa trabajar menos. Las campañas agrícolas, la climatología y las necesidades de cada cultivo pueden exigir jornadas prolongadas. La diferencia, según defiende, reside en poder decidir cómo gestionar ese esfuerzo.
Cuánto gana un agricultor autónomo y por qué sus ingresos pueden cambiar
Las referencias salariales publicadas para trabajadores agrícolas y ganaderos por cuenta ajena sitúan la remuneración cerca de los 1.400 o 1.500 euros brutos al mes. Esa cantidad no representa una nómina garantizada para el titular de una explotación, cuyos ingresos pueden variar ampliamente de una campaña a otra.
El beneficio depende del volumen de la cosecha, los precios pagados en origen, la superficie cultivada y gastos como el combustible, los fertilizantes, la maquinaria, los seguros o el riego. También influyen las ayudas de la Política Agraria Común y el sistema utilizado para comercializar la producción.
Nuévalos ha defendido que la viabilidad del campo requiere precios que cubran los costes reales. A su juicio, las subvenciones no pueden sustituir una remuneración suficiente por los productos agrícolas.
Los profesionales incluidos en el Sistema Especial para Trabajadores por Cuenta Propia Agrarios cotizan en 2026 según tramos de rendimientos netos. La cuota, por tanto, no es igual para todos. Algunos titulares también pueden acogerse al régimen especial de IVA agrario, sujeto a condiciones y obligaciones registrales específicas.
La falta de jóvenes sigue condicionando el futuro del campo español
Los últimos datos publicados por el Ministerio de Agricultura muestran que el 19,8% de los autónomos agrarios tiene menos de 40 años. Entre los trabajadores del Régimen General, principalmente asalariados, el porcentaje de jóvenes alcanza el 40,1%.
La actividad también se prolonga más allá de la edad ordinaria de jubilación. Los mayores de 65 años representan el 7,8% de los autónomos agrarios, frente al 1,2% registrado entre los trabajadores por cuenta ajena del sector.
El testimonio de Paula Nuévalos refleja que todavía existen jóvenes dispuestos a continuar en el campo. Su incorporación, sin embargo, queda condicionada por la rentabilidad, la inversión necesaria y la capacidad de obtener unos ingresos estables.
