La norma que protege a los trabajadores cuando hacen más horas de las pactadas en su jornada

Las horas extraordinarias deben compensarse con descanso retribuido o con una cantidad económica equivalente. Además, la normativa fija un límite general de 80 horas extra al año.

Quedarse más tiempo en el trabajo puede parecer algo habitual, sobre todo cuando hay tareas pendientes o picos de actividad. Sin embargo, esas horas que se realizan por encima de la jornada ordinaria tienen una regulación concreta y no pueden quedar sin compensación.

Las horas extra son aquellas que superan la duración máxima de la jornada pactada. Y aquí hay una cuestión importante: por norma general, deben ser voluntarias. Es decir, el trabajador debe aceptarlas, ya sea en el contrato o mediante un acuerdo posterior que quede recogido.

Cuándo deben compensarse las horas extra con descanso pagado por la empresa

Una vez realizadas, la empresa tiene que compensar esas horas. Puede hacerlo de dos formas: pagando una cantidad económica o concediendo tiempo de descanso remunerado.

En la práctica, si no existe un acuerdo distinto entre empresa y trabajador, la compensación suele hacerse mediante descanso. Esto quiere decir que por cada hora extra trabajada, el empleado tiene derecho a una hora de descanso pagada.

¿Y cuándo debe disfrutarse ese descanso? Dentro de los cuatro meses siguientes a la realización de las horas extraordinarias. De esta forma, el trabajador recupera el tiempo que ha dedicado de más sin que su salario se vea reducido.

No obstante, también puede abonarse en dinero si así lo recoge el convenio colectivo o el contrato. Eso sí, la cantidad nunca puede ser inferior al valor de una hora ordinaria de trabajo.

Qué límite anual de horas extra establece la normativa laboral en España

La normativa también marca un tope para evitar abusos. Con carácter general, un trabajador no puede superar las 80 horas extraordinarias al año.

Ahora bien, hay un matiz que conviene tener claro. Las horas extra que se compensan con descanso dentro del plazo de cuatro meses no computan dentro de ese límite anual. Por lo tanto, no todas las horas realizadas fuera de la jornada ordinaria cuentan igual a efectos de ese máximo.

Además, las empresas tienen la obligación de llevar un registro diario de la jornada de cada empleado. Este control debe reflejar las horas trabajadas y calcular el total en el periodo correspondiente al pago del salario.

Posteriormente, el trabajador debe recibir una copia de ese resumen junto con su nómina. Vamos, que las horas de más no pueden quedar en el aire: deben constar, compensarse y respetar los límites establecidos.

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