El puesto subterráneo de Folkestone fue creado para detectar explosiones nucleares y medir la lluvia radiactiva. La puja exige pagos adicionales.
Un antiguo búnker de la Guerra Fría ha vuelto al mercado en Folkestone, en el condado inglés de Kent. La parcela apareció anunciada el 20 de julio de 2026 con una puja inicial de 45.000 libras esterlinas. Son unos 52.600 euros al tipo medio de mercado de XE consultado el 31 de julio. El puesto, accesible únicamente mediante una escalera, dejó de utilizarse en 1991 y formó parte de la red británica de vigilancia nuclear.
El precio de salida no incluye una comisión mínima de 7.080 libras
La venta se tramita mediante el Modern Method of Auction, una modalidad que reserva el inmueble al adjudicatario durante 56 días. El comprador debe firmar un acuerdo y abonar una comisión no reembolsable del 4,5% del precio. La operación establece, además, un mínimo de 7.080 libras para ese cargo. La cantidad ronda los 8.270 euros con el cambio consultado, aunque variará junto a la cotización de la libra.
También se exige un paquete informativo de 349 libras, cerca de 408 euros, que debe consultarse antes de pujar. Si nadie elevara la oferta inicial, precio, reserva y documentación sumarían al menos 52.429 libras. El importe equivale a unos 61.260 euros antes de impuestos y otros gastos. Esta fórmula difiere de una subasta pública de inmuebles como la convocada por Hacienda, donde se exigían garantías y ofertas en sobre cerrado.
El terreno mide unos 225 metros cuadrados y tiene entrada desde carretera
La parcela ocupa aproximadamente 15 por 15 metros, unos 225 metros cuadrados, junto a Crete Road West. Desde su punto más alto ofrece vistas hacia Francia y queda frente al sendero North Downs Way. La ficha también sitúa el terreno en una zona reconocida por su valor paisajístico. La propiedad dispone de entrada cerrada y espacio exterior para unos seis coches. El acceso directo desde una carretera principal resulta poco frecuente en estas instalaciones.
En la superficie apenas sobresalen dos estructuras de hormigón, mientras la mayor parte del recinto permanece bajo tierra. La entrada se realiza por una escalera vertical y el espacio alcanza unos cuatro metros de profundidad. Miles & Barr asegura que el interior sigue seco y conserva una temperatura razonable durante todo el año. Sin embargo, ya no mantiene los accesorios originales. La agencia prohíbe las visitas interiores por seguridad y las inspecciones exteriores se realizan sin acompañamiento.
El puesto formó parte de una red preparada para un ataque nuclear
El búnker perteneció al Royal Observer Corps, cuerpo británico dedicado inicialmente a detectar aeronaves hostiles. Durante la Guerra Fría asumió tareas relacionadas con explosiones nucleares y radiación. Sus voluntarios debían registrar detonaciones, calcular su ubicación y medir la lluvia radiactiva. Subterranea Britannica cifra en 1.563 los puestos subterráneos construidos para esa misión. No puede compararse con casas prefabricadas de bajo coste, porque comprende terreno y una instalación militar, no una vivienda acondicionada.
La ficha inmobiliaria sostiene que el puesto de Folkestone fue el último de más de 1.500 construidos en Reino Unido. Las fuentes consultadas, sin embargo, discrepan sobre la fecha precisa. Miles & Barr sitúa su construcción en 1971. El archivo especializado Subterranea Britannica señala que el segundo puesto de Folkestone abrió durante los años sesenta. Los dos registros coinciden en que la instalación cerró en 1991, tras el final de su actividad operativa.
El anuncio no presenta el búnker como una vivienda lista para utilizar
Sam Fogarty, representante de Miles & Barr, explicó a BBC Radio Kent que el recinto resulta considerable una vez dentro. En el exterior queda disimulado por las pequeñas piezas de hormigón visibles sobre el terreno. El agente también indicó que la propiedad ha entrado y salido del mercado varias veces. Su singularidad reside tanto en la historia militar como en la ubicación, próxima a una vía principal y con vistas abiertas.
El anuncio menciona una arqueta de agua situada aproximadamente a un metro del perímetro y una antigua línea telefónica de BT sin comprobar. Cualquier conexión dependerá de permisos y normativa. La agencia sugiere que el terreno podría servir para estacionar una autocaravana. La ficha no acredita que el búnker pueda utilizarse como vivienda.
Antes de pujar, resulta necesario consultar el anuncio de Miles & Barr y revisar la comisión, la documentación y las limitaciones de acceso.
