Emilio, profesional del transporte de más de 50 años, contó en el programa Poniendo las Calles, de COPE, cómo se reinventó tras quedarse sin empleo y por qué pide prudencia en la carretera. En plena ruta, llamó al espacio presentado por Carlos Moreno (El Pulpo) y lo dejó claro desde el minuto uno: “Teniendo en cuenta que todavía no he dormido”. Su jornada, dice, es de las que te cambian el reloj por completo.
Del paro a una vida sobre ruedas con 1.200 kilómetros diarios
Emilio se dedica a trasladar vehículos por carretera y suele hacer una media de 1.200 kilómetros al día. En la llamada explicaba que salía de Badajoz, había pasado por Madrid y Valencia y se dirigía a San Sebastián, con previsión de llegar sobre las once de la mañana. Es lo que hay.
Con ese ritmo, reconoce que a veces pierde la noción del tiempo: “Muchas veces me pasa que no sabes en qué día estás ni muchas veces recuerdas dónde estuviste ayer”. ¿Quién no acabaría desubicado?
- Ruta del día: Badajoz, paso por Madrid y Valencia, destino San Sebastián.
El traslado de coches comprados por internet se convirtió en su salida laboral
El giro profesional no llegó por capricho. “Hace seis años me quedé sin trabajo”, relató. A partir de ahí, empezó a buscar un hueco en el traslado de coches vendidos por internet, un mercado que, según su experiencia, ha crecido al ritmo de las compras online.
Emilio insiste en que no está solo. Asegura que hay muchísima gente en España, especialmente mayores de 50 años, que se ven sin oportunidades laborales y terminan dándose de alta como autónomos para seguir cotizando.
En su caso, su situación familiar le da margen para asumir horarios complicados: está divorciado, con hijos ya mayores, y su pareja, en una situación parecida, le apoya e incluso le acompaña en algunos trayectos. No tener niños pequeños en casa, explica, le facilita la logística.
Carreteras deterioradas y un aviso claro: más prudencia al volante
Además del cansancio, Emilio señala un problema que, según cuenta, se nota cada vez más: el estado de las vías. “Tenemos las carreteras un poquito de aquella manera”, advierte a otros conductores.
Su frase más contundente resume su enfado: “están mejor las nacionales que las autovías, con eso te lo digo todo”. Baches, asfalto muy castigado y maniobras para esquivar hoyos forman parte del día a día. Y eso, con miles de kilómetros encima, no es ninguna broma.
