El Pleno ha dado luz verde a la hoja de ruta 2026-2030, con objetivos escalonados, radares rotatorios y cambios en cruces, pasos de peatones y carriles bici.
El Pleno del Ayuntamiento de València aprobó el 23 de julio el Plan Director de Seguridad Vial 2026-2030, una hoja de ruta que busca reducir un 50 % los siniestros con personas fallecidas o heridas graves antes de terminar la década. El calendario fija descensos del 20 % en 2026, del 30 % en 2027 y del 40 % en 2029 respecto a los valores iniciales de referencia, hasta alcanzar la meta final en 2030.
El despliegue combina medidas policiales e infraestructuras. Entre ellas figuran diez cabinas fijas que alojan de forma aleatoria y rotatoria seis radares, controles de alcohol, drogas, velocidad y distracciones, vehículos con lectores de matrícula y actuaciones en intersecciones. La documentación municipal consultada no atribuye a esas diez cabinas tecnología de inteligencia artificial capaz de sancionar simultáneamente el móvil, el cinturón o los cambios irregulares de carril. Esas prestaciones corresponden a cuatro radares anunciados por Pamplona, no al plan valenciano.
Diez cabinas para seis radares rotatorios en las vías con más siniestros
Las cabinas están repartidas por la avenida de los Hermanos Machado, donde hay dos, y por las avenidas del Maestro Rodrigo, del Cid, Pío XII, López Piñero, Antonio Ferrandis y los Naranjos. Las otras ubicaciones son el Camí Nou de Picanya y el cruce de Fernando Abril Martorell con Carrera de Malilla. La Policía Local mueve seis dispositivos entre estas diez estructuras, por lo que no todas tienen un radar activo al mismo tiempo.
Los puntos se han elegido en grandes vías donde se registra una mayor siniestralidad y donde la velocidad máxima suele ser de 50 km/h o inferior. El Ayuntamiento pretende que la rotación mantenga el efecto disuasorio y reduzca tanto los atropellos como la gravedad de las colisiones. Estos equipos son municipales y están gestionados por la Policía Local, aunque el refuerzo coincide con la expansión de los radares de la DGT en otras carreteras.
El calendario fija reducciones progresivas hasta alcanzar el 50 % en 2030
El plan salió adelante con los votos favorables de PP y Vox, mientras que Compromís y PSPV-PSOE se abstuvieron. La aprobación convierte en hoja de ruta municipal las medidas presentadas en febrero y establece revisiones trimestrales junto con evaluaciones anuales. Este seguimiento permitirá comprobar si los descensos intermedios previstos para 2026, 2027 y 2029 se están cumpliendo antes de llegar al objetivo de 2030.
La meta del 50 % no se refiere de forma genérica a todos los accidentes de tráfico, sino a los siniestros con fallecidos y personas heridas graves. La comparación también debe considerar que, desde 2023, València adapta el registro a los criterios del Ministerio del Interior. Un ingreso hospitalario superior a 24 horas se contabiliza como lesión grave, aunque la lesión pueda presentar una baja lesividad. Este cambio mejora el registro, pero condiciona la comparación directa con años anteriores.
Más controles de móvil y alcohol sin funciones de IA confirmadas
La Policía Local reforzará durante todo el año los controles sobre alcohol y drogas, velocidad, ITV, seguro obligatorio, estacionamiento y distracciones provocadas por el uso del móvil o los auriculares. La vigilancia de estas conductas será policial y específica, no una capacidad atribuida oficialmente a las diez cabinas. El cinturón de seguridad tampoco aparece entre las funciones confirmadas para estos radares valencianos.
Los datos técnicos incluidos en la información inicial, como el rango de 10 a 320 km/h, el control simultáneo de varios carriles, la cámara en color y la detección del móvil o del cinturón, proceden del anuncio municipal de cuatro radares inteligentes en Pamplona. El Ayuntamiento de València sí prevé nuevas tecnologías y vehículos con lector de matrículas para denunciar ocupaciones indebidas del carril EMT/TAXI y de zonas peatonales, pero sus fuentes no describen esos equipos como diez semáforos con IA multiinfracción.
Cambios en semáforos, pasos de peatones y carriles bici para proteger a los más vulnerables
La estrategia contempla analizar la eliminación progresiva de la fase ámbar intermitente en determinadas intersecciones, debido a los siniestros en los que participan bicicletas y vehículos de movilidad personal. También incluye nuevos pasos de peatones semaforizados, avisadores acústicos, descontadores, mejoras de accesibilidad en paradas de transporte público y actuaciones para aumentar la visibilidad antes de los cruces. La red ciclista se ampliará con tramos segregados y se trasladarán a la calzada los que todavía discurren por aceras.
La atención se concentra en peatones, ciclistas, motoristas y usuarios de patinetes. Según los datos municipales de 2025, los usuarios vulnerables representaron el 84,6 % de las personas fallecidas en las calles de València y los conductores de VMP supusieron el 23 % del total. El nuevo grupo policial que patrulla los carriles bici en patinete debe detectar infracciones, revisar la señalización y localizar puntos conflictivos. Para los conductores, la consecuencia inmediata es un control más frecuente de la velocidad y de las distracciones en la ciudad.
