Un agricultor extremeño advierte que pronto será más rentable entregar la tierra a los grandes fondos de inversión que sembrarla

Juan Francisco Rodríguez Chamorro advierte de que los grandes fondos de inversión están ganando terreno en el campo. El agricultor extremeño señala la falta de relevo generacional, los costes de producción y la baja rentabilidad como causas principales.

El pequeño agricultor se enfrenta a una situación cada vez más difícil. Juan Francisco Rodríguez Chamorro, conocido como Chamorro, ha alertado en el podcast Zona regable de que los grandes fondos de inversión están entrando con fuerza en el campo y que, con el tiempo, muchos productores podrían ver más rentable entregarles sus tierras que seguir cultivándolas por cuenta propia.

La falta de relevo generacional empuja al pequeño agricultor a vender sus tierras

Chamorro vincula este cambio a dos problemas que llevan años afectando al sector agrario: la falta de relevo generacional y la escasa viabilidad económica de muchas explotaciones familiares. Según explica, las parcelas de entre 3 y 10 hectáreas se están vendiendo o arrendando porque muchos propietarios ya no encuentran una forma rentable de mantenerlas activas. En algunos casos, son agricultores cercanos quienes las absorben para intentar aumentar su superficie de cultivo y mejorar sus posibilidades de supervivencia.

“Las acabamos absorbiendo los que intentamos tener un cachito más para sobrevivir”, señala el agricultor extremeño, que describe una realidad en la que crecer se ha convertido casi en una necesidad para poder continuar en el campo. La situación golpea especialmente a quienes trabajan superficies pequeñas, ya que los gastos de maquinaria, fertilizantes, riego, carburante y mano de obra han reducido los márgenes de forma considerable.

Los fondos de inversión ya compran parcelas más pequeñas en el campo español

El agricultor sostiene que los grandes fondos de inversión comenzaron fijándose en explotaciones de gran tamaño, con superficies superiores a las 300 o 400 hectáreas. Sin embargo, asegura que esa estrategia ha cambiado y que ya están entrando en terrenos más pequeños, de entre 50 y 100 hectáreas. “Los grandes fondos de inversión están entrando en el campo”, afirma Chamorro, que ve este proceso como una amenaza directa para el modelo tradicional de agricultura familiar.

Su reflexión es especialmente contundente: “Llegará el momento en el que a nosotros nos sea más rentable darles nuestras tierras a ellos que sembrarlas nosotros mismos”. Para muchos agricultores, este avance supone un cambio profundo en la propiedad y gestión de la tierra. Las explotaciones pequeñas pierden peso mientras ganan espacio modelos empresariales con mayor capacidad financiera, acceso a maquinaria, tecnología y compra de insumos a gran escala.

La rentabilidad agraria exige más hectáreas, maquinaria y ayudas de la PAC

Chamorro también pone el foco en las ayudas de la PAC, que para muchos agricultores siguen siendo una vía imprescindible para sostener la actividad. A su juicio, quienes no cuentan con medios suficientes dependen cada vez más de estas ayudas para mantenerse. El agricultor recuerda que esta política nació para garantizar alimentos a precios asequibles para el consumidor, pero considera que la presión de los costes ha cambiado el escenario. Los gastos de producción han subido y la rentabilidad de muchas explotaciones se ha reducido hasta niveles que dificultan la continuidad.

“En el pasado, con pocas hectáreas, como 5 o 10 de frutales, se podía dar de comer a una casa; hoy en día eso es impensable para cualquier cultivo”, reconoce. Por eso, Chamorro concluye que ser agricultor hoy exige una estructura muy distinta a la de hace décadas. “Para ser agricultor hoy, y resultar rentable, es necesario tener una gran extensión de hectáreas y maquinaria. Ya no cualquiera puede dedicarse a esto como antes”, afirma.

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