Ni moto de lujo ni superdeportivo, el verdadero capricho de élite para un amante del motor está ahora en venta

Chukwalla Valley Raceway, en California (Estados Unidos), busca nuevo dueño y pone precio exacto a una fantasía muy habitual entre los amantes de las motos.

Quien sea aficionado al motor lo ha pensado alguna vez: tener un circuito propio para entrar a rodar cuando le apetezca. Ese sueño, más de charla entre amigos que de vida real, acaba de ponerse sobre la mesa. Chukwalla Valley Raceway, en California (Estados Unidos), busca nuevo propietario y no es precisamente una venta de las que se ven todos los días. El trazado está pensado para disfrutar conduciendo en tandas privadas, es decir, sesiones para rodar sin presión competitiva. Además de la pista, el recinto suma 40 cabañas, varios garajes, una pista de aterrizaje privada de 1.600 metros y hasta un hangar. El problema, claro, es el de siempre cuando entra en juego el lujo: la broma cuesta 22 millones de euros, unos 26 millones de dólares al cambio.

¿Cuánto cuesta tener un circuito privado de motos en California?

La pregunta sale sola en cuanto uno ve un recinto así: cuánto hay que pagar para tener un circuito privado de motos. En este caso, la respuesta no deja margen para el suspense: 22 millones de euros, unos 26 millones de dólares al cambio. No está al alcance de casi nadie, así que el asunto entra directamente en la categoría de capricho de élite. Aun así, la cifra sirve para poner número exacto a una fantasía muy repetida entre los aficionados al motor.

Dato claveInformación
Precio de venta22 millones de euros
Equivalencia indicada26 millones de dólares
UbicaciónCalifornia (Estados Unidos), en pleno desierto californiano
Distancia a grandes núcleosEntre dos y cuatro horas de Los Ángeles, San Diego, Phoenix o Las Vegas

Con esos datos sobre la mesa, se entiende mejor el perfil del comprador al que apunta esta operación. El circuito está lejos de todo, sí, pero tampoco tanto, porque se mueve entre dos y cuatro horas de ciudades muy conocidas. Dicho de otro modo, no está precisamente al lado de casa, pero tampoco exige perderse en un mapa cada vez que toque rodar. Y cuando se habla de 22 millones de euros, casi parece hasta un detalle menor, que ya tiene su aquel.

¿Qué incluye Chukwalla Valley Raceway además de la pista?

Aquí no se vende solo asfalto. El conjunto incluye 40 cabañas, varios garajes y una pista de aterrizaje privada de 1.600 metros, de manera que el futuro dueño puede llegar por tierra o por aire. Como remate, también hay un hangar para guardar el avión o el helicóptero. En resumen, es un paquete pensado para quien quiera algo más que un trazado y entienda la afición al motor a lo grande.

En cuanto al circuito, ocupa más de 400 hectáreas y el trazado tiene 4,3 kilómetros con 17 curvas descritas como bien desarrolladas y técnicas. También cuenta con un pequeño paddock, que es la zona de apoyo donde se preparan los vehículos y se organiza la asistencia. No está pensado para MotoGP ni para F1, pero sí para tandas privadas. Eso cambia bastante el enfoque, porque aquí la idea no es competir a toda costa, sino disfrutar conduciendo.

¿Por qué este trazado del desierto atrae a Lewis Hamilton y Cal Crutchlow?

Aunque no esté concebido para grandes campeonatos, este circuito es un punto bastante habitual para tandas privadas. De hecho, por allí suelen ir figuras como Lewis Hamilton o el expiloto de MotoGP Cal Crutchlow para montar. Ese detalle ayuda a entender qué tipo de lugar es: un trazado técnico, bien mantenido y muy enfocado al disfrute sin presión competitiva.

También llama la atención por su configuración de seguridad. Al estar rodeado de arena del desierto, las escapatorias, es decir, los espacios laterales para salirse de la pista sin golpear nada, son casi infinitas. No hay muros ni zonas críticas alrededor, y su red de seguridad es completamente natural. Para un aficionado al motor, esa mezcla de espacio, aislamiento y diseño técnico explica bastante bien por qué resulta tan atractivo.

¿Qué conviene revisar antes de pensar en la compra de un circuito privado?

Antes de dejarse llevar por la fantasía, conviene ordenar bien lo que ofrece realmente este recinto. No se trata solo de comprar una pista, sino un espacio enorme en el desierto californiano con alojamiento, garajes y acceso aéreo propio. También hay que tener claro su uso: está planteado para rodar en privado y disfrutar, no para albergar MotoGP o F1. Y, por supuesto, el precio deja claro desde el principio que aquí no hay letra pequeña amable.

  1. Confirmar la cifra principal: 22 millones de euros, unos 26 millones de dólares al cambio.
  2. Revisar todo lo que entra en la operación: 40 cabañas, varios garajes, pista de aterrizaje privada de 1.600 metros y hangar.
  3. Valorar el tamaño y el trazado: más de 400 hectáreas, 4,3 kilómetros y 17 curvas.
  4. Tener presente la ubicación: pleno desierto californiano, aunque entre dos y cuatro horas de Los Ángeles, San Diego, Phoenix o Las Vegas.
  5. Entender el tipo de circuito que se compra: un espacio para tandas privadas, con pequeño paddock y escapatorias naturales.

Visto así, el sueño existe, está en venta y hasta tiene números muy concretos. Para algún ricachón con ganas de montar en moto y aparcar su propio jet privado puede ser una idea redonda. Para el resto, toca hacer lo de siempre: mirar la cifra, sonreír un poco y conformarse con imaginar la vuelta desde fuera.

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