Un estudio observacional con más de 100.000 jóvenes relaciona la posesión temprana de un smartphone con un peor bienestar psicológico durante la edad adulta joven. Las mujeres presentan una asociación más intensa y las redes sociales aparecen como uno de los factores con mayor peso.
El bioquímico y divulgador Albert Xamena ha alertado sobre los riesgos de entregar un móvil a los niños antes de los 13 años. Su advertencia parte de una investigación publicada en 2025 que analizó las respuestas de personas de entre 18 y 24 años y comparó su estado mental con la edad a la que recibieron su primer smartphone.
Xamena no figura entre los autores del trabajo, elaborado por Tara C. Thiagarajan, Jennifer Jane Newson y Shailender Swaminathan. El estudio es observacional y retrospectivo, por lo que identifica una asociación estadística, pero no demuestra que el teléfono móvil sea por sí solo la causa de los problemas descritos.
El estudio relaciona el primer móvil antes de los 13 con peor salud mental
Los resultados muestran que el índice de bienestar mental utilizado por los investigadores descendía cuanto menor era la edad de acceso al smartphone. La puntuación media fue de 30 entre quienes recibieron el dispositivo a los 13 años, mientras que bajó hasta 1 entre quienes lo tuvieron a los cinco.
Las diferencias fueron especialmente acusadas entre las mujeres. El 48% de las jóvenes que habían recibido su primer smartphone a los cinco o seis años declaró pensamientos o intenciones suicidas con una valoración de gravedad alta en la escala empleada. El porcentaje fue del 28% entre quienes lo obtuvieron a los 13 años. Entre los hombres, la comparación fue del 31% frente al 20%. Se trata de respuestas autodeclaradas y no de diagnósticos clínicos.
El acceso más temprano también quedó asociado con agresividad, sensación de desconexión de la realidad, menor autoestima y dificultades para regular las emociones. Los datos reflejan tendencias dentro de una población amplia y no permiten anticipar qué sucederá con cada menor de forma individual.
Las redes sociales, el ciberacoso y el sueño explican parte de la asociación
Los modelos estadísticos estimaron que la edad de apertura de la primera cuenta en redes sociales explicaba aproximadamente el 40% de la relación observada. También aparecieron las malas relaciones familiares, con un 13%, las alteraciones del sueño, con un 12%, y el ciberacoso, con un 10%.
Xamena considera especialmente preocupante que el teléfono facilite un acceso temprano y poco controlado a estas plataformas. El estudio, no obstante, no midió el tiempo diario de pantalla ni los contenidos concretos consultados durante la infancia, dos limitaciones que los propios investigadores señalan.
Qué pueden hacer las familias para retrasar el acceso al smartphone infantil
Xamena defiende retrasar la llegada del móvil inteligente, reforzar la educación digital y exigir sistemas eficaces de verificación de edad. Los autores del estudio también proponen teléfonos básicos para llamadas y mensajes como alternativa para los menores de 13 años.
La Asociación Española de Pediatría aconseja que los niños de 7 a 12 años no tengan acceso ilimitado a internet y limita el uso total recomendado de pantallas a una hora diaria. Entre los 13 y los 16 años recomienda mantener la supervisión, no superar las dos horas y retrasar la posesión del primer smartphone. También destaca la importancia de apartar los dispositivos del dormitorio y del horario de descanso.
