Los cambios en el subsidio para mayores de 52 años podrían costar casi 18.000 millones a la Seguridad Social

El subsidio para desempleados sénior se ha convertido, según los últimos análisis, en una ayuda cada vez más ligada al paso hacia la jubilación. Fedea calcula que la reforma de 2019 supondrá una factura adicional cercana a los 18.000 millones de euros para la Seguridad Social.

El subsidio de desempleo para mayores de 52 años nació en 1984 con el objetivo de proteger a los trabajadores veteranos que perdían su empleo en la última etapa de su vida laboral. Décadas después, los cambios aprobados en 2019 han vuelto a situar esta ayuda en el centro del debate, especialmente por su efecto sobre el gasto público y la vuelta al mercado laboral.

El subsidio para mayores de 52 años funciona como puente hacia la jubilación

La ayuda garantiza una renta mínima, actualmente de 480 euros mensuales, a quienes han agotado la prestación por desempleo y cumplen los requisitos para acceder al subsidio. Además, puede mantenerse hasta alcanzar la edad legal de jubilación.

¿Dónde está la clave? En que mientras se cobra, el beneficiario sigue cotizando a la Seguridad Social por el 125% del Salario Mínimo Interprofesional. Por eso, los informes citados apuntan a que esta prestación actúa, en la práctica, como una especie de “prejubilación pública encubierta”.

El Banco de España señala que menos de un 9% de los perceptores consigue volver a trabajar al año siguiente, frente al 30% observado en las prestaciones contributivas por desempleo. Dicho claro, la vuelta al empleo se complica bastante.

Qué cambios introdujo la reforma del subsidio aprobada en el año 2019

La reforma impulsada en 2019 revirtió los endurecimientos introducidos en 2012 y modificó varios elementos clave del subsidio. Estos son los principales cambios señalados:

  • Rebajó la edad de acceso de los 55 a los 52 años.
  • Pasó a evaluar las rentas de forma individual y no por unidad familiar.
  • Extendió la ayuda hasta la edad ordinaria de jubilación.
  • Elevó la base de cotización por contingencias comunes del 100% al 125% del SMI.

Fedea considera que estas condiciones han convertido el subsidio en una figura híbrida, entre una renta de sustitución y una prestación con efectos sobre la futura pensión del beneficiario.

El coste de la reforma del subsidio se reparte entre pensiones y cotizaciones

Según Fedea, en 2030 habrá 315.718 perceptores adicionales atribuibles solo a los cambios de 2019. De esta forma, el total de beneficiarios del subsidio llegaría a 529.880 personas, frente a los 214.163 que se habrían registrado sin la reforma. El impacto económico se concentra en dos grandes partidas para la Seguridad Social:

ConceptoCoste estimado
Gasto futuro añadido en pensiones9.456 millones de euros
Cotizaciones que dejarían de ingresarse8.479 millones de euros
Factura adicional total17.935 millones de euros

Además, el coste en prestaciones para el SEPE subiría hasta los 1.818 millones de euros en 2030, frente a los 400,5 millones registrados en 2019.

Por lo tanto, el debate no se centra solo en la protección de los parados sénior, sino también en el impacto que esta ayuda tendrá sobre el sistema público de pensiones, justo cuando la generación del baby boom empieza a llegar con fuerza a la jubilación.

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