La DGT se queda sin empresa para trasladar motos y la Guardia Civil acaba haciendo el trabajo: “Es inadmisible”

Cualquiera que conduzca habitualmente está acostumbrado a ver a la Guardia Civil de Tráfico patrullando la carretera y ayudando a conductores, además de sancionar a los infractores. Sin embargo, según denuncian los propios agentes, cada vez pasan menos tiempo patrullando y más haciendo trabajos que, dicen, no les corresponden. Acusan a la DGT, el organismo al que reprochan no tratar con más cariño a sus agentes, de obligarles a trabajar como si fueran transportistas, trasladando vehículos en lugar de centrarse en la seguridad vial.

La queja se ha hecho especialmente sonora a raíz del traslado de 270 motocicletas en diciembre del año pasado, después de que el contrato de transporte quedara desierto por unas condiciones que califican de poco atractivas. Para poder mover esas motos, explican, tuvieron que reducir al mínimo las patrullas de carretera y asumir jornadas de hasta 14 horas. La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), una de las asociaciones más conocidas de guardias civiles, ha recogido la denuncia en su boletín y pone voz al malestar de los agentes con una frase muy clara: «Es inadmisible».

¿Por qué Tráfico ha pasado de ser un destino deseado a la última opción?

En primer lugar, los agentes recuerdan que la mala relación entre la DGT y la Guardia Civil de Tráfico no es algo nuevo, sino que viene de hace años. Les resulta incomprensible que el organismo no cuide a sus agentes con más cariño, sobre todo cuando, como recuerdan, los agentes de la Agrupación de Tráfico son sus manos y sus pies en la carretera.

Tal y como llevan tiempo denunciando, Tráfico ha pasado de ser uno de los destinos más solicitados por los nuevos guardias civiles a convertirse en el último destino al que muchos quieren ir. De hecho, señalan que todos los años muchas de las plazas disponibles se quedan desiertas por la falta de peticiones. Y, viendo las condiciones que describen, la pregunta sale sola: ¿quién quiere un destino en el que se pasa el día tirado en la carretera, con calor y con frío? Entre las razones que apuntan los guardias civiles para explicar ese rechazo a Tráfico destacan las siguientes:

  • Turnos muy exigentes.
  • Condiciones laborales precarias, que describen como días tirados en las carreteras patrullando con calor y con frío.
  • La sensación de que su única labor es sancionar a los infractores.
  • El cambio de enfoque: antes, según explican, anteponían siempre la ayuda al conductor a las multas y ahora sienten que los han convertido en simples cajas recaudadoras.

Con este panorama, los propios agentes resumen la situación de forma tajante: nadie quiere ir a Tráfico. A su juicio, se ha pasado de un destino en el que primaba la ayuda al conductor y la seguridad vial a otro en el que pesan más las sanciones y la sensación de estar ahí solo para recaudar.

Cómo acabaron los agentes trasladando 270 motocicletas

Además de las quejas generales sobre turnos y condiciones, los guardias civiles han puesto el foco en un episodio muy concreto para ilustrar el problema. Según detalla la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), ante la incapacidad de la DGT para contratar servicios de transporte, se recurrió a los propios agentes para conducir los vehículos.

En concreto, explican lo que ocurrió en diciembre del año pasado con un contrato para trasladar 270 motocicletas que quedó desierto por unas condiciones poco atractivas. De ahí salió el siguiente escenario, que los agentes describen como ejemplo de esa deriva hacia tareas de transportista:

ConceptoDetalle
Tipo de servicioContrato para trasladar 270 motocicletas
MomentoDiciembre del año pasado
Vehículos implicados270 motocicletas
Resultado del contratoQuedó desierto por las condiciones poco atractivas
ConsecuenciaLos propios guardias civiles realizaron el traslado de las motocicletas

En consecuencia, lo que los guardias civiles denuncian es que, al quedar el contrato desierto, fueron ellos quienes terminaron haciendo el trabajo de transporte. Y lo hicieron, según apuntan, mientras seguían siendo agentes de Tráfico y no transportistas, lo que refuerza su idea de que están pagando con su trabajo los fallos de gestión de la DGT.

¿Qué critica la AUGC sobre la gestión de la DGT y la seguridad vial?

La AUGC ha plasmado toda esta situación en su boletín, en el que recoge de forma explícita el malestar de los guardias civiles de Tráfico. En su opinión, es inadmisible que sean los propios agentes quienes paguen los fallos de gestión de la DGT, especialmente cuando recuerdan que no son transportistas, sino profesionales de la seguridad.

Según denuncia la asociación, para poder llevar a cabo el traslado de las motocicletas los guardias civiles se vieron obligados a reducir las patrullas de carretera, es decir, los servicios en los que están presentes en la carretera. Esa reducción, explican, deja las carreteras sin vigilancia y se suma a jornadas que describen como interminables, de hasta 14 horas, en las que consideran que se juegan la vida por el cansancio y en las que la seguridad vial se ve directamente afectada.

Qué pueden hacer los conductores ante la reducción de patrullas de carretera

Mientras se resuelven o no estas quejas internas entre la DGT y los guardias civiles de Tráfico, los que siguen saliendo cada día a la carretera son los conductores. Saber que, según denuncian los agentes, las patrullas de carretera se están reduciendo al mínimo y que incluso pueden destinarse a tareas de transporte es un motivo más para extremar la prudencia al volante.

Por tanto, resulta recomendable no confiarse aunque parezca que hay menos controles: respetar las normas de circulación, adaptar la velocidad a las condiciones de la vía y mantener la atención para evitar sustos sigue siendo clave, haya o no una patrulla de la Guardia Civil a la vista. Además, estar al tanto de este tipo de denuncias permite entender mejor por qué en determinados momentos puede notarse menos presencia de patrullas y exigir, si se considera necesario, que la seguridad vial y las condiciones laborales de quienes la garantizan formen parte de la conversación pública.

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