José Flores, tiene 119 años, vive en una humilde casa de madera y los expertos investigan su longevidad

El Registro Civil de Costa Rica sitúa su nacimiento el 11 de julio de 1907. Su expediente sigue pendiente de validación internacional.

José Flores Flores, vecino de Obandito de Sardinal, en Costa Rica, cumplió 119 años el 11 de julio de 2026. Su familia intenta acreditar oficialmente una edad que podría situarlo al frente de los registros mundiales. El Registro Civil fija su nacimiento el 11 de julio de 1907. Investigadores y una organización local reúnen documentos para obtener una validación internacional.

El Registro Civil y un acta de bautismo sostienen el expediente

La inscripción oficial ubica su nacimiento en Guanacaste, en la costa del Pacífico norte costarricense. El expediente incluye además una copia de su acta de bautismo de 1907. José Antonio Rabadán, doctor en Gerontología de la Universidad de Alicante, ha estudiado personalmente el caso. El investigador considera que la documentación disponible ofrece una base sólida para revisar la edad declarada.

El caso se tramita ante el Grupo de Investigación en Gerontología, conocido como GRG. Esta organización valida, registra e investiga a supercentenarios, personas que han superado los 110 años. Rabadán evita anticipar un reconocimiento de Guinness World Records antes de concluir las comprobaciones. La revisión debe confirmar que todos los documentos corresponden a la misma persona y cubren su trayectoria vital. Después podría plantearse una solicitud formal para incorporar el caso a los registros internacionales.

José conserva fuerza pese a una vida marcada por la pobreza

José reside en una vivienda de madera y chapa situada dentro de una hacienda ajena. Mantiene buen ánimo, juega al dominó o a las cartas y saluda con un apretón firme. Desayuna gallo pinto, queso fresco y plátano frito, alimentos habituales en su entorno campesino. Le cuesta oír y padece desgaste en una rodilla, por lo que utiliza una andadera. Aun así, sale a recibir la brisa y escuchar a los pericos. Su nieta Hellen se ocupa de los cuidados y se forma para convertir esa vocación en empleo. Su experiencia conecta con el trabajo de las cuidadoras y el reconocimiento profesional de esa labor.

La pobreza ha acompañado a José desde la infancia. Su abuela lo crió tras el abandono de su madre y la muerte de su padre. Empezó a trabajar en el campo siendo niño y emigró después hacia las plantaciones bananeras del sur. Nunca pudo comprar una parcela propia. El Estado valoró concederle un terreno cuando rondaba los 75 años, pero dudaron de que pudiera trabajarlo. Diferentes ofrecimientos de vivienda tampoco se materializaron. La familia recibe unos 150.000 colones mensuales, alrededor de 330 dólares según la información aportada. José resume su fórmula con una frase: «Trabajar mucho, encomendarse a Dios y comer sano».

Los expertos relacionan su longevidad con hábitos rurales y apoyo familiar

Jorge Vindas, fundador de la Asociación Península de Nicoya Zona Azul, destaca varios rasgos de aquellas generaciones rurales. Cita la actividad física, la alimentación poco procesada, la vida comunitaria, la familia, la luz solar y la espiritualidad. José pasó gran parte de su vida fuera de Guanacaste y regresó en 2024. Por esa razón, los especialistas no lo presentan como un resultado directo de la zona azul. Su trayectoria sí comparte varios hábitos asociados a la vida campesina de la región.

Rabadán tampoco atribuye sus 119 años a una causa única. Menciona la genética, la alimentación, el ejercicio y las relaciones humanas, pero reconoce que falta una explicación completa. Otras personas con condiciones parecidas fallecieron mucho antes. Su interés aumentó al saber que José caminaba cerca de un kilómetro diario cuando tenía 113 años. Entonces acudía a un centro diurno para reunirse con otros mayores. El investigador ha visitado a más de setenta centenarios en Guanacaste y considera excepcional la condición física de Flores.

Una validación favorable cambiaría la clasificación mundial de longevidad

A 31 de julio de 2026, Guinness mantiene a Ethel Caterham como la persona viva más longeva reconocida. La británica nació el 21 de agosto de 1909 y todavía tiene 116 años. El GRG también la sitúa al frente de su clasificación validada. Si José acredita su nacimiento en 1907, sus 119 años alterarían ese registro. El récord histórico sigue atribuido a Jeanne Calment, fallecida con 122 años y 164 días. La diferencia entre una edad declarada y otra validada resulta decisiva en estos reconocimientos.

El caso también refleja el envejecimiento de Costa Rica. La información aportada sitúa la esperanza de vida en 83,7 años para mujeres y 78,6 para hombres. También recoge una fecundidad de 1,1 hijos por mujer. Estos cambios elevan las necesidades familiares, sociales y laborales vinculadas al cuidado de personas mayores. La familia de José ha descartado trasladarlo a una residencia. Su nieta, su hija y un bisnieto mantienen los cuidados dentro del hogar, donde él conserva la última palabra.

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