Está en la base del aparato y retiene grasa y restos de comida. Extraerlo, enjuagarlo y montarlo correctamente solo requiere unos minutos.
El filtro situado en la base del lavavajillas retiene restos de comida, grasa y pequeñas partículas antes de que alcancen la bomba y los conductos. Cuando acumula demasiada suciedad, el aparato puede lavar peor, desprender olores desagradables o dejar agua en el fondo. Una limpieza periódica, ajustada a las instrucciones de cada modelo, reduce estas incidencias y permite detectar posibles obstrucciones antes de que causen un fallo mayor.
Por qué un filtro sucio empeora el lavado y puede dañar el aparato
El sistema de filtrado actúa como barrera entre los residuos de la vajilla y los componentes internos. Suele incorporar varias piezas, entre ellas un filtro grueso, otro fino y, según el modelo, un microfiltro. Su función es impedir que los restos lleguen a la bomba y vuelvan a circular durante el ciclo.
Si la malla queda cubierta por grasa o alimentos, el agua circula con más dificultad. Los vasos pueden salir opacos, los cubiertos conservar restos y la cuba mantener agua turbia. La bomba también puede trabajar con mayor esfuerzo. Mantener el filtro despejado ayuda a prevenir obstrucciones, pero no sustituye una revisión técnica cuando aparecen fugas, ruidos persistentes o errores en el panel. Si el fallo exige acudir al taller, pueden resultar útiles las novedades sobre el derecho a reparar electrodomésticos.
Las señales que indican que el filtro necesita una limpieza
El aviso más evidente es una pérdida de eficacia. La vajilla sale con partículas adheridas, aparece una textura áspera en vasos y platos o quedan residuos dentro de la máquina. También puede surgir un olor desagradable cuando el lavavajillas está vacío, debido a los alimentos retenidos en el sistema de filtrado.
El agua acumulada tras terminar el ciclo, los sonidos poco habituales y los restos flotando son otras señales. La guía de referencia recomienda revisar el filtro cada semana y limpiarlo a fondo al menos una vez al mes. No existe un intervalo único para todos los aparatos. Algunos fabricantes aconsejan comprobarlo después de cada lavado, por lo que debe prevalecer el manual del modelo.
Cómo limpiar el filtro del lavavajillas paso a paso
Antes de comenzar, apaga el lavavajillas y desconéctalo de la corriente siempre que la instalación permita acceder al enchufe. Retira la cesta inferior y localiza el conjunto de filtros, normalmente situado en el centro de la base, debajo del brazo aspersor. El sistema suele liberarse mediante un giro, aunque la dirección y el cierre pueden variar según el modelo.
- Gira el mecanismo siguiendo las flechas o indicaciones del fabricante.
- Extrae el conjunto hacia arriba sin aplicar fuerza excesiva.
- Separa las piezas únicamente si el manual permite desmontarlas.
- Enjuaga los filtros bajo agua templada.
- Retira la grasa y la comida con un cepillo suave.
- Limpia el alojamiento con un paño húmedo y comprueba que no haya objetos.
- Monta las piezas en orden inverso y bloquea el filtro hasta que quede firme.
- Coloca la cesta y realiza un ciclo corto de comprobación.
No deben emplearse estropajos metálicos ni cepillos duros, porque pueden deformar o romper la malla. Los productos agresivos tampoco son adecuados salvo autorización expresa del fabricante. La guía oficial de Bosch recomienda enjuagar, cepillar los residuos y alinear las flechas durante el montaje. Siemens también desaconseja los productos abrasivos. Retirar los restos grandes antes de cargar la máquina reduce la suciedad que llega al filtro.
Qué revisar si la vajilla sigue saliendo sucia después de limpiar el filtro
Un filtro limpio no soluciona todos los fallos de lavado. Los brazos aspersores pueden tener orificios obstruidos por cal o restos, y una carga excesiva puede impedir que giren. También hay que revisar la dosificación del detergente, la colocación de platos y recipientes, el nivel de sal y el programa elegido. Puede consultarse, además, qué cambia con las normas europeas sobre detergentes, aunque no modifican estas tareas básicas.
Si continúa quedando agua, la bomba hace ruidos anómalos o el filtro no puede extraerse, no debe forzarse. El problema puede estar en el desagüe, la bomba, la resistencia o una pieza mal encajada. Hay que consultar el manual y acudir a un servicio técnico cualificado. Antes de sustituir el aparato, puede comprobarse si existen ayudas para cambiar electrodomésticos antiguos en la comunidad autónoma correspondiente.
