Llegó a Benamira para pasar cuatro meses y lleva 17 años como único vecino estable de este pueblo de Soria. Defiende que vivir en la España vaciada puede ser una alternativa real, aunque faltan servicios públicos y vivienda disponible.
Fernando tiene 39 años y vive durante más de 200 días al año completamente solo en Benamira, una pequeña localidad del sur de Soria que llegó a superar los 200 habitantes. Aterrizó allí hace 17 años con una idea sencilla: pasar cuatro meses y ahorrarse el alquiler. Sin embargo, encontró una forma de vida que no quiere abandonar.
Trabaja de lunes a viernes en conservación de carreteras, corre por el monte, cuida el huerto, lee, cocina y escribe. También hace monólogos, una faceta que ha incorporado con humor a su día a día. “Soy monologuista por obligación, porque no tengo con quién hablar”, bromea.
Fernando vive solo en Benamira y defiende una vida lejos de Madrid
Aunque desde fuera pueda parecer una vida marcada por la soledad, Fernando asegura que para él es una elección. No se considera un ermitaño ni alguien aislado. Su trabajo le permite mantener contacto con otras personas y los fines de semana el pueblo recupera parte del movimiento con la llegada de propietarios y descendientes.
Benamira conserva 58 casas en pie. Salvo dos, la mayoría se abre en verano o durante algunos fines de semana. Por eso, su presencia tiene un valor especial para quienes mantienen allí la vivienda familiar. Fernando se ha convertido en una especie de vigilante cotidiano del pueblo, la persona que permanece cuando todos se marchan.
“Para muchos es una tranquilidad. Soy como el guardián, de cualquier cosa que pueda pasar en sus casas”, explica. Su presencia también mantiene viva la sensación de que Benamira no ha desaparecido del todo.
Cuánto cuesta vivir en un pueblo de la España vaciada
Una de las grandes diferencias con la ciudad está en el coste de vida. Fernando calcula que ingresa unos 1.500 euros al mes y que sus gastos apenas alcanzan los 750 euros, incluyendo comida, luz y transporte. En su caso, no paga alquiler porque vive en una casa familiar.
El contraste con Madrid es evidente. Mientras una habitación puede rondar los 700 euros al mes, el alquiler de una casa completa en Benamira podría situarse entre 200 y 250 euros. Para Fernando, estas cifras muestran que los pueblos pueden ser una salida para muchas personas que no pueden asumir los precios de las grandes capitales.
Por eso cree que la despoblación es uno de los grandes problemas del país. A su juicio, impulsar vivienda pública en zonas rurales serviría para atraer población, aliviar la presión inmobiliaria en las ciudades y dar una segunda oportunidad a pueblos que todavía conservan casas, calles e historia.
Los servicios que faltan en Benamira para atraer nuevos vecinos
Pese a las ventajas económicas y a la tranquilidad, vivir en Benamira también tiene obstáculos importantes. El hospital más cercano está a unos 90 kilómetros, no hay transporte público y los cortes de luz son frecuentes. “Aquí estamos a nuestra suerte, totalmente”, lamenta Fernando.
El interés por mudarse existe. Según cuenta, el pueblo ha recibido más de 400 solicitudes de personas que querrían instalarse allí. El problema es que no hay un plan real para acogerlas ni recursos suficientes para facilitar una repoblación estable.
Aun así, Fernando no se arrepiente. Si alguien le ofreciera un piso gratis en Madrid, su respuesta sería clara: “Le diría que sí. Que me dé las llaves. Y lo alquilo y me vengo acá”. Su futuro lo sigue imaginando en Benamira, quizá formando una familia, pero sin renunciar a la calma que encontró hace 17 años.
