Europa ya tiene un chip RISC-V diseñado en España para supercomputación y centros de datos

El procesador de 64 bits se ha desarrollado durante dos años y medio y ya está disponible para que empresas y centros de computación validen sus proyectos.

Openchip presentó el 30 de julio de 2026 BER10, un procesador europeo de 64 bits basado en la arquitectura abierta RISC-V. Según la compañía, el silicio ya es funcional, puede ejecutar Linux y utiliza tecnología Gate-All-Around de menos de 2 nanómetros. Su desarrollo ha requerido dos años y medio y servirá como base para futuros aceleradores destinados a inteligencia artificial y supercomputación.

BER10 incorpora cuatro núcleos y una unidad vectorial para inteligencia artificial

BER10 cuenta con cuatro núcleos de alto rendimiento capaces de ejecutar instrucciones fuera de orden y varias operaciones simultáneamente. Este sistema permite continuar procesando tareas mientras otras operaciones más lentas permanecen pendientes. El chip también puede arrancar un sistema operativo Linux completo, una característica necesaria para validar programas utilizados en servidores, centros de datos y entornos de computación avanzada.

El procesador incorpora una unidad vectorial diseñada para acelerar numerosos cálculos al mismo tiempo. Openchip la orienta a aplicaciones de inteligencia artificial, procesamiento de imágenes y computación científica. Este ámbito gana peso en un mercado laboral en el que dominar la inteligencia artificial puede aumentar las oportunidades profesionales de determinados perfiles tecnológicos.

BER10 integra además memoria rápida multicanal y conexiones PCIe y AXI de alta velocidad. Estas interfaces permiten conectar el procesador con memorias, aceleradores y otros componentes habituales en servidores. Openchip no ha publicado todavía datos sobre frecuencia, consumo eléctrico, precio o comparativas de rendimiento, por lo que no es posible medir su capacidad frente a otros procesadores comerciales.

RISC-V permite diseñar procesadores sin pagar licencias por la arquitectura

RISC-V es una arquitectura abierta del conjunto de instrucciones, es decir, el lenguaje básico que permite la comunicación entre el software y el procesador. Sus especificaciones pueden utilizarse sin pagar regalías por la arquitectura, lo que permite a empresas e instituciones desarrollar chips adaptados a sus propias necesidades.

El uso de RISC-V no significa que todos los componentes internos del procesador deban ser abiertos. La propia organización RISC-V International explica que los fabricantes pueden desarrollar implementaciones abiertas o propietarias. Por tanto, BER10 utiliza una arquitectura abierta, aunque Openchip puede mantener bajo propiedad industrial determinados elementos de su diseño.

La empresa sostiene que este modelo puede reducir la dependencia de arquitecturas controladas por proveedores extranjeros. También permite diseñar soluciones específicas para administraciones, banca, sanidad, infraestructuras críticas y empresas que procesan información sensible.

Esta evolución tecnológica aumenta también la demanda de formación especializada. Entre las opciones disponibles aparecen cursos de programación e IA, con contenidos relacionados con Python, desarrollo web, inteligencia artificial y ciberseguridad.

El chip servirá para validar futuros aceleradores destinados a centros de datos

Openchip presenta BER10 como un chip físico y funcional, no únicamente como una simulación informática. Las empresas y los centros de computación asociados ya pueden utilizarlo para desarrollar software, comprobar su funcionamiento y validar cargas de trabajo antes de la llegada de los siguientes productos de la compañía.

Cesc Guim, consejero delegado de Openchip, explicó durante la presentación que la compañía quería demostrar que Europa puede desarrollar silicio avanzado basado en estándares abiertos. BER10 servirá como plataforma para crear una nueva generación de aceleradores RISC-V destinados a inteligencia artificial, supercomputación y centros de datos.

La expansión de estas infraestructuras está generando inversiones, empleo y nuevos conflictos relacionados con el territorio y el consumo de recursos. Un ejemplo reciente es el caso de un propietario que rechazó una oferta millonaria para construir un nuevo centro de datos sobre sus terrenos.

BER10 también permitirá comprobar la compatibilidad entre el hardware y el ecosistema de software necesario para trabajar con RISC-V. La ejecución de Linux resulta especialmente relevante, ya que numerosos servidores, sistemas empresariales y plataformas de supercomputación utilizan distribuciones basadas en este sistema operativo.

Openchip ha recibido más de 115 millones de euros de la SETT

El Consejo de Ministros autorizó el 29 de junio de 2026 una inversión de 115.768.421,05 euros en Openchip a través de la Sociedad Española para la Transformación Tecnológica. La operación busca impulsar el diseño y la comercialización de chips de alto rendimiento y mayor eficiencia energética para inteligencia artificial y supercomputación.

El respaldo público acumulado por la compañía ronda los 261 millones de euros. Esta cantidad incluye aproximadamente 111 millones procedentes del PERTE Chip, 35 millones aportados por la Generalitat de Cataluña y los más de 115 millones canalizados mediante la SETT.

Openchip nació en 2021 como una iniciativa impulsada por el Barcelona Supercomputing Center y GTD Software Engineering. El Ministerio para la Transformación Digital situó su plantilla en unos 300 trabajadores y vinculó la inversión pública a la creación de empleo cualificado y al desarrollo de una industria europea de semiconductores. La información aportada como base de la noticia también recoge estas cifras y el origen de la compañía.

El anuncio de BER10 confirma que la empresa ha superado la fase de diseño y ya dispone de una pieza física capaz de ejecutar software. No obstante, Openchip todavía no ha comunicado cuándo lanzará un producto comercial a gran escala ni qué empresas fabricarán sus próximos procesadores.

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