Este pueblo medieval de Álava tiene cinco puertas históricas, viñedos y chuletones de varias razas

La capital de Rioja Alavesa conserva sus murallas y más de 300 calados bajo las calles. Mayor de Migueloa figura como novedad en Guía Repsol 2026.

Laguardia, en Álava, combina un casco medieval amurallado con una oferta gastronómica marcada por el vino y las brasas. A 1 de septiembre de 2026, la carta oficial de Mayor de Migueloa fija el chuletón de vaca frisona en 95 euros por kilo. Otras razas aparecen a precio de mercado. La localidad también cumple diez años como único pueblo del País Vasco dentro de Los Pueblos Más Bonitos de España.

Una carta de chuletones por razas en el centro de Laguardia

Mayor de Migueloa se encuentra en la calle Mayor y basa su restaurante en la cocina tradicional vasco-riojana. Su carta separa los chuletones por razas, en lugar de ofrecer una única categoría genérica. Incluye vaca frisona, buey asturiano, buey pirenaico, rubia gallega mestiza, rubia de Aquitania y vaca Jersey. El establecimiento presenta esta selección como única en España, aunque esa afirmación procede de su propia comunicación comercial. Guía Repsol incorpora el restaurante como novedad en su edición de 2026. El reconocimiento refuerza el perfil de Laguardia entre otros destinos gastronómicos en pueblos históricos.

El precio publicado para la vaca frisona es de 95 euros por kilo. Las restantes opciones se anuncian a precio de mercado, por lo que la cuenta dependerá de la pieza elegida. El restaurante también integra una bodega subterránea y ofrece visitas con degustaciones de cinco vinos. La propuesta básica cuesta 25 euros por persona y dura alrededor de una hora. Hay experiencias de 35 y 45 euros con queso o jamón ibérico. Las fórmulas con menú cuestan 110 euros, o 135 euros cuando incluyen chuletón. Los importes deben comprobarse antes del viaje porque pueden cambiar.

Murallas, cinco puertas y dos iglesias fortificadas

Laguardia fue fundada en el siglo X como enclave defensivo del Reino de Navarra. Su trazado conserva calles estrechas, edificios de piedra y restos de la muralla levantada durante la Edad Media. El recinto mantiene cinco accesos históricos: Páganos, Mercadal, San Juan, Santa Engracia y Carnicerías. La localidad se alza sobre una colina desde la que domina el paisaje de Rioja Alavesa. Esa posición explica su función militar y permite entender la forma compacta del casco antiguo. El conjunto la sitúa entre los pueblos medievales con encanto que conservan una identidad reconocible.

La iglesia de San Juan Bautista formó parte del sistema defensivo y quedó integrada con la muralla y su torreón. Santa María de los Reyes tiene orígenes medievales y conserva un reconocido pórtico gótico policromado. La asociación Los Pueblos Más Bonitos de España lo fecha en el siglo XIV, con colores preservados desde el XVII. La Torre Abacial, construida entre los siglos XII y XIII, funciona hoy como mirador sobre la villa y los viñedos. Templos, torres y puertas concentran buena parte del interés monumental sin exigir grandes desplazamientos.

Más de 300 calados bajo unas calles dedicadas al vino

Bajo las calles peatonales se extiende una red de más de 300 cuevas y galerías excavadas. Estos espacios funcionaron durante siglos como bodegas familiares, refugios y dependencias vinculadas a la vida local. Hoy constituyen uno de los principales reclamos del enoturismo de Laguardia. La dimensión vinícola supera, además, los límites del municipio. Rioja Alavesa abarca algo más de 300 kilómetros cuadrados y reúne 18 localidades. La zona suma 219 bodegas y 13.178 hectáreas de viñedo dentro de la Denominación de Origen Calificada Rioja.

El paisaje se caracteriza por parcelas de viñedo protegidas al norte por la Sierra de Cantabria. La variedad tempranillo ocupa un lugar central en unos suelos mayoritariamente arcillo-calcáreos. Dentro del casco histórico, algunos calados siguen vinculados a bodegas visitables. El propio Ayuntamiento indica que muchas instalaciones reciben visitas guiadas y recomienda concertarlas previamente. Así, la experiencia no queda limitada a contemplar los viñedos desde fuera. El visitante puede conocer los espacios donde el vino se almacenó y formó parte de la economía local.

Cómo organizar una escapada de un día a Laguardia

Una visita puede comenzar en las puertas de la muralla y continuar por las calles peatonales hasta Santa María de los Reyes. Después, resulta posible subir a un mirador, entrar en un calado y reservar una comida centrada en la brasa. Esta secuencia reúne patrimonio, paisaje y gastronomía sin abandonar el casco urbano durante buena parte de la jornada. Quienes prefieran otras escapadas entre casas de piedra encontrarán aquí un rasgo diferencial. En Laguardia, el vino también ocupa el subsuelo y explica la estructura de muchas viviendas.

La villa se encuentra a unos 50 kilómetros de Vitoria, por lo que puede visitarse durante una excursión de día. El restaurante Mayor de Migueloa publica, entre abril y octubre, un horario continuado de 13.00 a 21.00 horas. Tanto ese horario como las visitas a las bodegas deben confirmarse antes del desplazamiento. La condición de destino consolidado aconseja reservar mesa y calado, especialmente durante fines de semana. Laguardia permite así combinar una ruta monumental breve con una experiencia gastronómica que tiene precios y contenidos claramente identificables.

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