España llenó una antigua mina de carbón con 547.000 millones de litros y cuatro años después apareció este enorme lago

El hueco comenzó a inundarse en enero de 2008 y alcanzó su régimen estable el 18 de abril de 2012. Su playa mantiene el distintivo en 2026.

La antigua mina de lignito de As Pontes, en A Coruña, comenzó a llenarse de forma controlada a finales de enero de 2008. El proceso concluyó el 18 de abril de 2012, según el estudio hidroquímico publicado sobre el proyecto. El resultado fue un lago de 547 hectómetros cúbicos, equivalentes a 547.000 millones de litros, y 865 hectáreas de superficie. Catorce años después, la playa del recinto vuelve a figurar entre las galardonadas con Bandera Azul en 2026.

La mina dejó un enorme hueco tras extraer 261 millones de toneladas

La explotación moderna de As Pontes se desarrolló desde la década de 1970 y suministró lignito a la central térmica próxima. La actividad extractiva terminó a finales de 2007, tras más de tres décadas en esta última etapa industrial. Una publicación de la Xunta cifra en 261 millones de toneladas el lignito extraído entre 1976 y 2007. La misma fuente calcula que se movieron 697 millones de metros cúbicos de materiales estériles durante esos años.

El cierre dejó un enorme hueco minero y una escombrera exterior que ya llevaba años en rehabilitación. Endesa había iniciado en los años 80 un programa para estabilizar suelos, recuperar tierra vegetal e implantar cubiertas de hierba, matorral y arbolado. Ese trabajo permitió que la restauración avanzara durante la propia explotación y no comenzara cuando pararon las excavadoras. La revegetación de la escombrera finalizó en 2006, antes del cierre extractivo. Este contexto permite enlazar con los proyectos industriales para As Pontes analizados por este medio.

El llenado exigió desviar agua del Eume y controlar la acidez

La Declaración de Impacto Ambiental de 2005 autorizó un llenado controlado con escorrentías, cauces próximos y aportaciones del río Eume. El proyecto incluyó un canal principal de 5.694 metros y otro tramo de 496 metros para incorporar aguas de la escombrera. También contempló obras de descarga y un desagüe natural hacia el río Carracedo. La entrada de agua debía acortar el proceso y mejorar la calidad final del lago.

No bastaba con dejar que el hueco se inundara. La Xunta exigió medidas contra la acidez, seis humedales con espadañas, revegetación de taludes y un sistema de neutralización con cal. También se vigilaron la estabilidad de las laderas, la química del agua y la posible contaminación durante las obras. El llenado controlado alcanzó los 547 hectómetros cúbicos y terminó después de algo más de cuatro años. Desde entonces, el lago funciona con entrada de agua y rebose hacia la cuenca del Carracedo.

El lago conserva dos capas de agua con condiciones muy diferentes

La restauración no convirtió toda la masa de agua en un sistema uniforme. Investigaciones posteriores identificaron dos zonas separadas por una quimioclina. La capa superior presenta condiciones oxigenadas y un pH ligeramente ácido. La zona profunda registra valores de pH mucho menores y ausencia de oxígeno. La separación limita la mezcla entre ambas masas y conserva diferencias químicas apreciables según la profundidad.

Esta estratificación explica por qué la vigilancia química fue esencial desde el inicio. También obliga a distinguir el agua superficial, utilizada para el baño, de las condiciones existentes a gran profundidad. Bandera Azul evalúa la playa mediante criterios de aguas de baño, gestión ambiental, información, seguridad y servicios. Esos criterios no sustituyen el análisis científico del perfil hidroquímico completo.

La antigua mina suma playa, deportes náuticos y Bandera Azul en 2026

El acceso público a la playa se inauguró en 2012. El entorno cuenta con zonas someras, islas y cascadas diseñadas para favorecer peces y plantas acuáticas. Endesa señala que la restauración de la escombrera generó 1.200 hectáreas de praderas, matorral, bosque y pequeñas charcas. La compañía contabiliza más de 239 especies de vertebrados en el conjunto recuperado. La transformación creó hábitats conectados con la ribera y devolvió usos públicos a una superficie antes industrial.

Turismo de Galicia describe una playa resguardada, con 400 metros de longitud y arena gruesa. La relación oficial de 2026 vuelve a incluir el Lago de As Pontes entre las playas galardonadas. El distintivo permanece condicionado al cumplimiento continuado de los criterios y a los procesos de seguimiento previstos. En el lago se practican piragüismo, vela, windsurf y otras actividades acuáticas. Su configuración permite usos recreativos, científicos y ambientales, previstos desde la evaluación del proyecto. As Pontes muestra cómo una restauración planificada puede cambiar el uso de un territorio sin borrar su pasado industrial.

El resultado no elimina los efectos de décadas de minería, pero ofrece un espacio ambiental, recreativo y turístico donde antes existía una explotación. Quienes recorran la provincia pueden combinar la visita con el mar de Ardora en Galicia.

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