El triticale, un híbrido de trigo y centeno, casi ha duplicado su superficie de cultivo en seis años en Aragón. Los agricultores lo usan por su mayor resistencia al conejo silvestre y por su capacidad para conservar más grano.
El avance del triticale en Aragón confirma el cambio que están haciendo muchos agricultores para proteger sus parcelas frente a una de las plagas más dañinas del campo: el conejo silvestre. Este cereal, nacido del cruce entre trigo y centeno, ocupa ya casi el doble de superficie que hace seis años en la comunidad, según recoge Heraldo de Aragón.
La expansión no se debe a una moda agrícola, sino a una necesidad. Los daños provocados por los conejos afectan desde hace años a cultivos herbáceos y leñosos, especialmente en zonas de secano cerealista del valle medio del Ebro. El CITA señala que el aumento de estas poblaciones ha generado un problema difícil de abordar solo con actividad cinegética.
El triticale gana superficie en Aragón por su resistencia al conejo silvestre
El triticale está considerado un cereal menor, pero su presencia crece en una comunidad donde los herbáceos ocupan alrededor de 800.000 hectáreas y donde este año se espera una cosecha cercana a 2,7 millones de toneladas.
Su principal valor para los agricultores es que soporta mejor el mordisqueo del conejo. No impide que el animal entre en las parcelas, pero reduce el impacto sobre la cosecha y permite que el cultivo llegue en mejores condiciones al final del ciclo.
Además, presenta una mayor capacidad de rebrote, un rasgo importante cuando los daños no se producen en un solo momento, sino de manera repetida durante el desarrollo del cereal. Esta resistencia lo ha convertido en una herramienta agronómica cada vez más usada en las zonas con alta presión de fauna silvestre.
Los ensayos de GEST-CONEJO muestran más grano frente a cebada y trigo
Los resultados del proyecto GEST-CONEJO han reforzado el interés por este cultivo. En los ensayos realizados en lindes de campos muy afectados, el triticale logró mantener un 46% de grano, mientras que otros cereales como la cebada o el trigo blando conservaron solo un 5% de la cosecha.
El proyecto, impulsado desde 2021 y vinculado al Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón, estudió distintas alternativas para reducir los daños del conejo silvestre en la actividad agraria. La investigación analizó cultivos como trigo, avena, cebada, tritordeum y triticale en una zona cerealista de secano representativa de Aragón.
Los datos explican por qué este cereal se ha convertido en una opción atractiva. No elimina el problema por sí solo, pero sí ofrece más margen al agricultor cuando la presencia de conejos compromete la rentabilidad de la explotación.
La reducción de la plaga exige combinar cultivos y actuar durante varios años
Los técnicos advierten de que el triticale no produce efectos inmediatos sobre la población de conejos. La reducción puede tardar entre dos y tres años, ya que estos animales tienen mecanismos para compensar una caída inicial en la reproducción.
También es necesario coordinar las siembras. Si una parcela se cultiva con triticale, pero las fincas próximas siguen ofreciendo alimento más atractivo o refugio suficiente, el efecto se reduce. Por eso, los investigadores plantean que esta medida debe integrarse dentro de una estrategia más amplia de gestión del hábitat y de planificación agrícola.
El crecimiento del triticale en Aragón refleja una respuesta concreta a un problema que sigue abierto. Los agricultores no han encontrado una solución definitiva contra la plaga de conejos, pero sí un cereal más resistente para limitar pérdidas y proteger la cosecha.
