Así es la nueva vida de Sandra y José en una casa autosuficiente donde también educan a sus cuatro hijos que no van al colegio

La pareja cambió una vivienda moderna, una empresa y el ritmo urbano por una vida en plena naturaleza. Ahora generan su propia electricidad, gestionan el agua y han optado por educar a sus hijos en el hogar.

Sandra y José tenían una vida aparentemente estable: una casa amplia, trabajo y una familia numerosa. Sin embargo, aseguran que esa situación no les aportaba la tranquilidad que buscaban. Tras varios años de cambios, hoy viven con sus cuatro hijos en una vivienda autosuficiente, alejados del estrés de la ciudad y con una rutina centrada en el autoconsumo, la crianza y el contacto diario con la naturaleza.

Conocidos en redes como Crianza Salvaje y Capitán Salvaje, la pareja ha contado su experiencia en el canal de Arnau Serrado, donde explican que llevan más de tres años viviendo en plena naturaleza y que la decisión nació de una profunda insatisfacción personal.

Una vivienda autosuficiente con placas solares, agua filtrada y autoconsumo familiar

La casa en la que viven funciona casi al margen de los suministros habituales. La electricidad procede de placas solares y baterías, un sistema que les permite mantener parte de las comodidades básicas sin depender de la red convencional.

El agua, sin embargo, requiere mucho más esfuerzo. La familia debe recogerla, transportarla, bombearla hasta la vivienda y filtrarla antes de consumirla. Esa rutina les ha cambiado la forma de entender el gasto diario y el uso de los recursos.

A esto se suma una pequeña granja con cabras, gallinas y conejos, con la que buscan avanzar hacia el autoconsumo. José reconoce que no fue un plan diseñado desde el principio, sino una consecuencia de la vida que eligieron: la autosuficiencia llegó cuando tuvieron que aprender a resolver cada necesidad por sus propios medios.

Educar a cuatro hijos en casa y organizar el aprendizaje lejos del colegio

Uno de los aspectos que más atención ha generado es la educación de sus hijos. La pareja afirma que los menores no acuden a la escuela y que son ellos quienes se encargan de su formación en casa, adaptando el aprendizaje al ritmo familiar y a las necesidades de cada niño.

La decisión abre también el debate sobre la educación en casa en España. La Ley Orgánica de Educación establece que la enseñanza básica es obligatoria y gratuita para todas las personas, y que comprende diez años de escolaridad.

Sandra y José defienden que su forma de vida busca poner a la familia en el centro. Organizan el día con menos prisas y con una relación directa con el entorno, aunque reconocen que vivir así exige asumir más responsabilidad ante cualquier imprevisto.

Del estrés urbano a una vida rural con menos consumo diario

La pareja asegura que el cambio comenzó tras darse cuenta de que no necesitaban tanto para sentirse bien. Una escapada a la montaña les hizo replantearse la vida que llevaban y la idea de éxito que habían perseguido durante años.

Desde entonces, han reducido gastos, priorizan la alimentación y miden con más cuidado cada recurso. También han tenido que afrontar temporales que dañaron sus placas solares, una experiencia que les obligó a buscar soluciones sin depender de terceros.

Para ellos, la vida en el bosque no es una renuncia, sino una forma de recuperar tiempo, presencia y autonomía. Su historia muestra el interés creciente por modelos familiares más sencillos, aunque también plantea preguntas sobre educación, sostenibilidad y acceso real a una vivienda rural.

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