El electricista, de 60 años, llevaba más de una década en la planta de Kentucky. Rechazó la reincorporación y ha puesto el caso en manos de un abogado.
Ford despidió a Kurt Kromm, un electricista de 60 años con más de una década de antigüedad en su planta de Kentucky, después de acusarlo de llevarse unas galletas de 1,95 dólares (1,71 euros) sin pagarlas en una caja de autopago. El trabajador revisó posteriormente su cuenta bancaria y localizó un cargo que coincidía con el producto y la fecha de la compra.
La compañía rectificó tras recibir el comprobante, le ofreció la reincorporación y acordó abonarle 33.000 dólares (29.000 euros) por los salarios que había dejado de percibir desde el despido. Kromm decidió no regresar y acudió a un abogado. La cantidad corresponde a salarios atrasados y no a una indemnización fijada por un tribunal.
El error del terminal de autopago que terminó en su despido
El incidente comenzó durante un turno de noche. En uno de sus descansos, Kromm bajó a la cantina de la fábrica, escaneó un paquete de galletas en el quiosco y utilizó su tarjeta de débito para pagar los 1,95 dólares que costaba. La pantalla del terminal mostró un mensaje de error en rojo durante el primer intento.
El trabajador volvió a pasar la tarjeta en otro terminal y dio por completada la operación. Según relató posteriormente, pensó que el pago se había procesado con normalidad. El caso muestra las consecuencias que puede tener una acusación relacionada con una supuesta apropiación, como ocurrió también con el despido de un empleado de Correos por quedarse presuntamente con 37,60 euros.
El extracto bancario acreditó el pago de las galletas
Una semana después, los supervisores llamaron al electricista y lo acusaron de haberse llevado el producto sin abonar su precio. La empresa interpretó que la operación no se había completado y le comunicó el despido, pese a que llevaba 11 años trabajando en la planta.
El empleado revisó sus movimientos bancarios cuando llegó a casa. Entre los cargos encontró uno por 1,95 dólares que coincidía con la fecha y el importe de las galletas. Ese registro le permitió sostener que había pagado y que la acusación se había originado por el funcionamiento o la interpretación de los datos del terminal.
La diferencia entre demostrar una infracción y basar el cese en una sospecha resulta determinante en numerosos conflictos laborales. En otro caso, la Justicia confirmó que una empresa debía readmitir o indemnizar a un trabajador al no acreditar que su conducta justificara el despido.
Ford ofreció reincorporarlo y pagar 33.000 dólares en salarios atrasados
Después de que Kromm presentara la documentación bancaria, Ford revisó su decisión y le ofreció recuperar su puesto. La compañía también acordó compensar el periodo durante el que había permanecido apartado de la fábrica mediante el pago de 33.000 dólares en salarios atrasados.
La información original precisa que el trabajador recibió inicialmente dos cheques por un total de 28.000 dólares, aunque se le había comunicado que la cuantía completa ascendería a 33.000 dólares. Por tanto, esa cifra no debe presentarse como una indemnización judicial ni como una cantidad concedida mediante sentencia.
Esta distinción también afecta a la terminología utilizada. Los salarios dejados de percibir compensan las cantidades que el empleado habría cobrado durante el periodo de separación, mientras que la indemnización por despido responde a conceptos y reglas diferentes según la legislación aplicable.
El trabajador rechazó volver y contrató a un abogado
Kromm no aceptó la reincorporación porque ya había encontrado otro empleo, mejor remunerado y más cercano a su domicilio. Tras haber sido acusado de robar un producto de escaso valor y perder su puesto, decidió contratar a un abogado para estudiar nuevas acciones legales contra las partes implicadas.
La información publicada el 20 de julio de 2026 señala que el conflicto no se centra en reclamar por un despido improcedente, debido a que Ford le ofreció volver, sino en otras posibles responsabilidades derivadas de la acusación y del trato recibido. No consta todavía una sentencia ni una indemnización judicial adicional.
El caso fue publicado originalmente por la periodista Phoebe Wall Howard en Shifting Gears, a partir de entrevistas con el trabajador y de la revisión de documentos relacionados con el pago. Esta publicación constituye la fuente directa del relato. Ford no mantiene en su web corporativa una comunicación específica sobre el despido.
La compañía sí identifica oficialmente la Kentucky Truck Plant como una de sus instalaciones en Louisville, donde fabrica modelos como el Ford Super Duty, el Expedition y el Lincoln Navigator.
