Alfonso empezó con cinco cabras y consiguió reunir casi 200 animales a más de 4.000 metros de altura

Su testimonio, publicado en 2023 y recuperado ahora, muestra el esfuerzo de producir queso en la montaña y llevarlo hasta los compradores.

Alfonso, un ganadero de Perú que elabora queso a más de 4.000 metros de altura, ha vuelto a aparecer en los medios. TN recuperó su experiencia el 8 de octubre de 2026, aunque Max CQ publicó el vídeo original el 5 de febrero de 2023. El reportaje retrata una búsqueda de independencia laboral que exige cuidar animales, producir alimentos y llevarlos hasta sus compradores.

Alfonso empezó con cinco cabras después de trabajar para otros

Según el relato recogido por TN, Alfonso regresó a la sierra después de pasar más de treinta años en Lima. Trabajó como peón antes de comprar e intercambiar animales para reunir sus primeras cinco cabras. Tras diez o quince años, había formado un rebaño de casi 200 ejemplares entre cabras y ovejas. Su familia aparece como motivo para continuar. Sobre su hija, afirma que es «mi motor y un motivo de seguir adelante por ella».

La cifra corresponde al conjunto del rebaño, formado por dos especies, y debe distinguirse del número de cabras que producen leche. Su experiencia conecta con la de Juanito y sus ovejas, otro pastor documentado a gran altitud, en Ecuador. Son historias de países distintos que permiten observar cómo el cuidado de los animales se integra en la vida familiar y en el territorio.

Bajar a vender el queso añade horas a la jornada

El relato sitúa sus bajadas al pueblo los martes y sábados, con trayectos de entre tres y cuatro horas desde la montaña. Si realiza ambas bajadas en una semana, esos descensos sumarían entre seis y ocho horas de camino. El cálculo no incluye las subidas, el tiempo de venta ni las compras. Permite dimensionar una parte del trabajo que queda fuera del ordeño y la elaboración del producto: llegar hasta quienes pueden comprarlo.

El precio citado es de diez soles por kilo de queso en aquel testimonio. Esa cantidad expresa una venta, no el beneficio del ganadero. Para conocer el rendimiento económico faltarían, entre otros datos, los kilos comercializados y los gastos de producción. La distinción también resulta relevante al hablar de las cuentas de un ganadero. Comparar tamaños de rebaño sin considerar especies, productos y costes puede ofrecer una imagen equivocada del negocio.

La producción de queso de cabra exige más que disponer de animales

El Instituto Nacional de Innovación Agraria de Perú ofrece un contexto concreto sobre las necesidades de este sector. En una comunicación del 18 de mayo de 2026 describió el apoyo del proyecto PROCAP a productores de Piura, Lima y Ayacucho. La formación abarca conservación de la leche, técnicas de ordeño, sanidad y manejo del ganado. Son tareas que intervienen antes de que un queso llegue al comprador y que condicionan la calidad del producto. La asistencia incluye cursos, jornadas de campo y talleres virtuales.

El organismo también informó de la participación prevista de esos productores en el Salón del Queso Peruano, programado del 21 al 24 de mayo. La iniciativa combinaba asistencia técnica y presencia comercial, con productos frescos y semimaduros. El apoyo abarca además la alimentación del ganado, la mejora genética y el bienestar animal. Son cuestiones que relacionan el cuidado diario con la continuidad de la producción. Esta referencia sitúa el oficio dentro de una actividad más amplia. La información institucional se refiere a otros productores y no acredita que Alfonso participe en PROCAP o en aquella feria.

El acceso a los mercados centra parte del debate sobre el pastoreo en 2026

Naciones Unidas ha dedicado 2026 a los pastizales y los pastores, con la FAO al frente de la iniciativa. La campaña fue presentada el 2 de diciembre de 2025, antes del inicio del año dedicado a este oficio. Su programa incluye mejorar las condiciones de comercialización y proteger el acceso a los recursos que necesitan las comunidades ganaderas. La organización advierte de amenazas como sequías, degradación del terreno y enfermedades animales. Por ello, plantea inversiones y decisiones que cuenten con las propias comunidades, sus organizaciones y el conocimiento que conservan sobre el territorio.

En una explicación publicada el 9 de abril, la FAO subraya la importancia de que los pastores accedan a educación, servicios y mercados. También describe cómo los desplazamientos adaptados al forraje disponible pueden favorecer la recuperación de los pastos. Este contexto permite leer el testimonio más allá de la imagen de una vivienda aislada. Producir alimentos requiere cuidar animales, disponer de recursos y mantener vínculos comerciales.

La entrevista original de Max CQ recoge la experiencia personal que dio origen a esta historia.

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