Las Esclusas de las Salinas forman parte de una infraestructura salinera situada en un espacio protegido de gran valor para las aves acuáticas.
Las Esclusas de las Salinas, situadas en el Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar, se han convertido en uno de los paisajes más fotografiados de la costa de Almería. El agua turquesa, las rocas volcánicas oscuras y la vegetación semidesértica crean una estampa que recuerda más a determinados rincones de Canarias que al litoral andaluz.
Aunque suelen presentarse como piscinas naturales de Cabo de Gata, estas láminas de agua no se formaron únicamente por la erosión del mar ni constituyen una zona pública preparada para el baño. Forman parte del sistema hidráulico vinculado a las salinas y se encuentran junto a instalaciones privadas, por lo que deben contemplarse desde los lugares permitidos.
El origen salinero de las aguas turquesa de Cabo de Gata
La historia de estas balsas está relacionada con la actividad salinera desarrollada en la zona desde comienzos del siglo XX. El agua marina se impulsa mediante motores y después circula por gravedad hacia las instalaciones principales, ubicadas aproximadamente a 1,5 kilómetros de distancia.
El aspecto del enclave nace de la combinación entre esa infraestructura y el relieve volcánico del parque. Esta geología singular también define otras zonas próximas, como Agua Amarga, un pequeño núcleo costero rodeado de playas y rincones prácticamente vírgenes dentro de Cabo de Gata-Níjar.
Las esclusas cumplen una función dentro del proceso de producción de sal. Según la información original, la explotación mantiene una producción anual cercana a las 40.000 toneladas, una actividad que continúa teniendo importancia económica en el entorno. Esta cifra, no obstante, procede del material de referencia y no aparece detallada en la ficha institucional consultada.
Las Salinas son un refugio para numerosas aves acuáticas
Las Esclusas de las Salinas se encuentran dentro de un espacio protegido de especial valor ecológico. El Parque Natural Cabo de Gata-Níjar ocupa unas 37.500 hectáreas terrestres y alrededor de 12.012 hectáreas marinas protegidas, distribuidas entre los municipios de Almería, Carboneras y Níjar.
Las salinas concentran gran parte de la avifauna del parque. En sus aguas pueden observarse aves limícolas como avocetas, cigüeñuelas y chorlitejos, además de gaviotas, ánades y poblaciones de flamencos. La Junta de Andalucía identifica este humedal como un lugar de descanso y alimentación para numerosas especies durante sus movimientos migratorios.
Este valor natural convierte la visita en una experiencia distinta a la que ofrecen otras zonas de baño, como la piscina natural de Jaén, donde sí existe un espacio utilizado para el ocio y el baño. En las esclusas almerienses, la prioridad es la conservación del humedal y el respeto a la actividad salinera.
Las Salinas de Cabo de Gata fueron incluidas en 1989 en la Lista de Humedales de Importancia Internacional del Convenio Ramsar. El espacio también forma parte de la Reserva de la Biosfera, la Red Natura 2000 y el Geoparque Mundial de la UNESCO, figuras que reconocen su valor geológico, paisajístico y ambiental.
Por qué no se puede acceder libremente a las esclusas
El atractivo visual del enclave hace que numerosos visitantes se acerquen para contemplarlo o hacer fotografías. Sin embargo, tanto las esclusas como las edificaciones anexas pertenecen a una propiedad privada. El vallado debe respetarse y no se debe acceder a las instalaciones, aunque desde distintos puntos del entorno pueda observarse el contraste entre el agua y la roca volcánica.
Tampoco debe darse por hecho que se trata de un lugar habilitado para bañarse. La apariencia de piscina natural no transforma estas balsas en una zona recreativa. Entrar sin autorización puede implicar riesgos relacionados con la profundidad, las corrientes del sistema hidráulico, la actividad industrial y la ausencia de servicios de vigilancia o salvamento.
Quienes busquen una alternativa para disfrutar de la naturaleza pueden optar por itinerarios autorizados como la ruta del río Borosa, situada en el Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas. En Cabo de Gata, la visita debe limitarse a los caminos, miradores y equipamientos de uso público habilitados.
La Junta dispone de observatorios desde los que contemplar las aguas someras y las aves acuáticas sin entrar en las zonas restringidas. Estos puntos permiten conocer el humedal sin interferir en la fauna ni alterar el funcionamiento de las salinas.
Un paisaje de Almería que también ha atraído al cine
La combinación de agua turquesa, roca oscura y terreno árido ha convertido este enclave en una localización muy atractiva para fotógrafos y producciones audiovisuales. La información facilitada atribuye a La Buganvilla la presencia de este entorno en producciones como La Casa de Papel, Vivir es fácil con los ojos cerrados y Toro.
Esta relación de rodajes no ha podido confirmarse en una fuente primaria institucional o audiovisual, por lo que debe mantenerse atribuida a la fuente original y no presentarse como una relación oficial completa. El principal interés verificable de las salinas continúa siendo su actividad productiva y su papel como espacio de alimentación, refugio y descanso para las aves. La información oficial puede consultarse en la ficha de las Salinas publicada por la Ventana del Visitante de la Junta de Andalucía.
La Administración autonómica explica que se trata de un humedal adaptado históricamente por el ser humano para la obtención de sal y destaca el excepcional valor de sus comunidades vegetales y faunísticas.
