El alquiler de balcones y asientos para ver procesiones mueve miles de euros en ciudades como Málaga y Sevilla. Pero hay un aviso claro de la Agencia Tributaria: el dinero obtenido debe incluirse en la declaración de la renta para evitar sanciones.
La campaña de Semana Santa no solo llena hoteles, bares, supermercados y calles. También impulsa un negocio paralelo que cada año gana más fuerza: alquilar balcones y localidades privilegiadas para seguir las procesiones. Ahora bien, quien obtenga estos ingresos tendrá que rendir cuentas ante Hacienda.
Por qué Hacienda obliga a declarar el dinero ganado al alquilar balcones en Semana Santa
La Agencia Tributaria recuerda que el dinero obtenido por alquilar balcones no queda fuera del control fiscal. Estos ingresos se consideran rendimiento del capital inmobiliario o actividad económica, por lo que deben declararse en la renta.
Dicho de otro modo, no basta con cobrar y cerrar el trato. ¿Tienes un balcón en una zona cotizada y piensas alquilarlo estos días? Ojo, porque ese ingreso también cuenta a efectos fiscales.
No incluirlo en la declaración de la Renta puede traer consecuencias. Hacienda advierte de que esta omisión puede derivar en inspecciones y sanciones económicas, especialmente cuando las operaciones se hacen sin contrato formal o a través de plataformas digitales.
Cuánto cuesta alquilar un balcón o una silla en Málaga y Sevilla esta Semana Santa
En Málaga, donde la Semana Santa es uno de los grandes reclamos turísticos, alquilar un balcón puede costar entre 4.000 y 12.000 euros. Todo depende de la ubicación y de la visibilidad de los tronos.
Para quienes buscan una opción más asequible, las tribunas se sitúan entre 95 y 135 euros. Es una alternativa más económica, aunque muy lejos de las cifras que se manejan en los balcones mejor situados.
En Sevilla, el mercado sigue una línea parecida. Los balcones en puntos estratégicos pueden alcanzar los 9.000 e incluso los 12.000 euros durante toda la semana. Además, también se alquilan sillas en la carrera oficial, con precios que van desde los 90 hasta los 1.000 euros según la zona.
El auge del turismo convierte este alquiler temporal en un negocio bajo vigilancia
La alta demanda durante la Semana Santa ha disparado este negocio en las ciudades con mayor tradición. De hecho, el interés turístico ha hecho que cada vez más propietarios vean en sus balcones una fuente de ingresos muy rentable.
Por ello, Hacienda ha intensificado la vigilancia sobre estas operaciones. Cuanto mayor es el movimiento económico, mayor es también el control sobre cómo se declara ese dinero.
