El nuevo marco europeo da más margen a los fabricantes de vehículos pesados para adaptarse a las nuevas exigencias. Aun así, el objetivo final de recortar un 90% los gases contaminantes en 2040 sigue intacto.
La Unión Europea ha introducido cambios en la normativa de emisiones para camiones y autobuses con la vista puesta en 2030. La medida busca facilitar la adaptación del sector al nuevo marco, aunque sin tocar el objetivo final de 2040. El transporte pesado genera más del 25% de las emisiones del transporte por carretera en la UE.
La Unión Europea da más margen al transporte pesado para llegar a 2030
La preocupación europea no se limita a la contaminación del aire. También está ligada a la lucha contra el cambio climático, ya que una parte importante de las emisiones procede de los vehículos de carretera.
En este contexto, la UE ha optado por suavizar parte de los requisitos previstos para 2030 en camiones y autobuses. ¿Qué cambia para el sector? Sobre todo, que gana margen para adaptarse a la nueva normativa sin alterar los objetivos climáticos a largo plazo.
Cómo cambia el cálculo de emisiones para camiones y autobuses antes de 2030
La flexibilidad fue propuesta por la Comisión Europea el pasado diciembre y ha recibido el visto bueno del Parlamento Europeo y del Consejo. Las nuevas normas sobre el cálculo de los créditos de emisiones para vehículos pesados se aplicarán a los 20 días de su publicación en el Diario Oficial de la UE.
La legislación comunitaria marca una senda que parte de una reducción del 15% desde 2025 y que debía pasar por un recorte del 43% en 2030. Ahora, los fabricantes podrán acumular créditos entre 2025 y 2029 si sus emisiones quedan por debajo de sus objetivos anuales específicos de CO2, sin seguir una trayectoria lineal más estricta. Dicho de otro modo, podrán generar más créditos antes de 2030.
Por qué los autobuses urbanos quedan fuera del nuevo método aprobado
El nuevo método de cálculo no se aplicará a los autobuses urbanos. La razón es que el despliegue de vehículos de cero emisiones en este ámbito está mucho más avanzado y depende menos de la recarga en autopistas de larga distancia.
Por tanto, la UE apuesta por una transición gradual y con mayor flexibilidad para parte del transporte pesado, pero mantiene sin cambios la meta final fijada para 2040.
