Una suelta en 1974 acabó convirtiendo a este pez gigante en amenaza de los ríos españoles

La ficha del MITECO actualizada en 2025 lo sitúa en el Ebro, Tajo, Guadalquivir, Júcar y el distrito fluvial de Cataluña. Su retirada resulta compleja en los grandes ríos.

En 1974, el biólogo y pescador alemán Roland Lorkowsky declaró haber introducido 32 alevines de Silurus glanis procedentes del Danubio. La suelta se produjo en el Segre, dentro de la cuenca del Ebro. Cincuenta y dos años después, la ficha oficial actualizada en 2025 confirma que el siluro está ampliamente distribuido en el Ebro y el Tajo. También aparece en el Guadalquivir, el Júcar y el distrito fluvial de Cataluña. La revisión oficial devuelve actualidad a una introducción que ha transformado varios ecosistemas fluviales españoles. La estrategia nacional aprobada en 2024 identifica la prevención y el control como prioridades para los medios acuáticos continentales.

La historia comenzó con una suelta y continuó con nuevas introducciones

El número exacto de ejemplares no es unánime. Algunas informaciones hablan de miles de crías, mientras la Enciclopedia Virtual de los Vertebrados Españoles recoge la declaración de Lorkowsky sobre 32 alevines. Un estudio sobre las bioinvasiones del Ebro ofrece la misma cifra y considera probables nuevas introducciones posteriores en Mequinenza y Riba-roja. Por tanto, esos 32 peces corresponden a la suelta que él reconoció, no necesariamente a todos los ejemplares liberados después.

La ficha actualizada del MITECO sitúa la primera introducción deliberada en 1974 y la relaciona con la pesca. El ministerio señala que las traslocaciones posteriores respondieron a la misma motivación. Una vez dentro de una cuenca, el pez avanza por cursos conectados y se establece en embalses o tramos profundos. El caso resume cómo las especies exóticas invasoras pueden pasar de una liberación puntual a un problema de gestión continuada.

Por qué el siluro puede dominar grandes ríos y embalses

El siluro es el pez de agua dulce de mayor tamaño de Europa. Puede alcanzar 2,5 metros y superar los 100 kilos, según la ficha ministerial. Tiene un cuerpo sin escamas, una gran boca y seis barbillones sensoriales. Sus pequeños ojos contrastan con un sistema sensorial adaptado a localizar presas en aguas con poca visibilidad. Prefiere aguas profundas, tranquilas y turbias, soporta cierta contaminación y desarrolla buena parte de su actividad durante el crepúsculo o la noche.

Su dieta es oportunista. Consume principalmente peces, pero también anfibios, cangrejos, roedores y aves acuáticas. El MITECO atribuye a la especie alteraciones en la estructura trófica y depredación directa sobre fauna nativa. También puede competir con barbos por alimento y hábitat. Esa presión se suma a amenazas que ya afectan al cangrejo de río ibérico, como la sequía, la pérdida de refugios y otras especies invasoras.

La expansión ya alcanza varias cuencas españolas

El mapa actual rebasa ampliamente el tramo bajo del Ebro. La actualización de 2025 sitúa al siluro en el Ebro y el Tajo, además del Guadalquivir, Júcar y distrito fluvial de Cataluña. Los registros científicos sitúan su llegada al Tajo desde 2001. También documentan citas en el Ter durante 2003 y 2004, en el Llobregat después y en el Guadalquivir en 2011.

La expansión plantea una tensión entre pesca deportiva y conservación. La especie fue introducida para pescarla, pero el ministerio advierte de daños sobre hábitats, biodiversidad y recursos pesqueros nativos. En el Guadalquivir, investigadores han señalado que una población asentada podría depredar sobre especies valiosas, incluida la lamprea marina. Además, las retiradas son costosas y pueden quedar neutralizadas por nuevas introducciones deliberadas. El atractivo de su pesca también puede favorecer traslados ilegales, el principal vector de nuevas colonizaciones señalado por la Administración.

Qué debe hacer un pescador si captura un siluro

La normativa no permite tratar una captura como una pieza de pesca convencional. El Real Decreto 630/2013 incluye al siluro en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras. Prohíbe introducirlo en el medio natural, transportarlo vivo y devolver al agua un ejemplar extraído. La ficha del MITECO recomienda fotografiarlo, registrar la ubicación y avisar a la autoridad ambiental competente.

Eliminarlo por completo no resulta igual de viable en todos los lugares. El MITECO considera compleja la retirada en grandes ríos por la interconexión y el posible retorno. Sí recoge resultados efectivos en lagos, lagunas y pequeños embalses. Por eso prioriza la detección temprana, el seguimiento periódico y técnicas como el ADN ambiental o la detección acústica.

La estrategia estatal, aprobada el 24 de julio de 2024, propone coordinación entre administraciones y protocolos adaptados a cada masa de agua. La prevención de nuevas sueltas ocupa un lugar central en la estrategia.

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