La trabajadora había avisado de que era «difícil trabajar» con la puerta del local abierta en invierno y sin calefactores. La Justicia consideró que sus quejas estaban relacionadas con la salud y seguridad de la plantilla y declaró injusto su despido.
La Justicia ha dado la razón a Leila Ayad, una camarera de una cafetería especializada en tartas de queso de Londres, que fue despedida después de quejarse por las bajas temperaturas en su puesto de trabajo.
La empleada trabajaba en Whipped, un establecimiento situado en Covent Garden, donde los responsables dejaban la puerta abierta para atraer clientes, incluso durante el invierno. Según consta en el caso, el interior del local llegó a registrar temperaturas de hasta 12ºC, por debajo de los 16ºC recomendados por la Dirección de Salud y Seguridad.
La trabajadora denunció el frío en la cafetería y acabó despedida por la empresa
Leila Ayad prestó servicios en esta cafetería entre mayo de 2023 y abril de 2024. Durante ese periodo, llegó a utilizar «tres capas de ropa y un chaleco térmico» para intentar mantenerse caliente mientras trabajaba, después de que la empresa le indicara que no se podía comprar un calefactor eléctrico.
El conflicto comenzó en invierno de 2023, cuando la trabajadora trasladó su queja al grupo de WhatsApp de la empresa, en el que estaban incluidos los propietarios y el resto del personal. Antes había hablado con su gerente, quien le comunicó que no se podía poner la calefacción.
En ese mensaje, Ayad explicó que en la tienda hacía demasiado frío y que era «difícil trabajar». La cofundadora del negocio, Alice Churchill, respondió que la última vez que tuvieron un calefactor, «alguien lo dejó encendido toda la noche con un trozo de papel encima y, como resultado, la tienda casi se incendia».
La queja por salud laboral terminó con reducción de horas y despido
Leila Ayad insistió en el chat de la empresa para evitar que sus compañeros tuvieran «frío constantemente» y recordó que «el ambiente de trabajo debía estar por encima de los 16 grados». Ese mismo día, la propietaria informó de que se había pedido un calefactor.
Sin embargo, poco después la empresa la citó a una reunión. En ella, la acusaron de llegar tarde al trabajo, de tener el almacén desordenado y de haber criticado a los propietarios durante la fiesta de Navidad de los empleados.
Tras esa reunión, la empresa redujo sus horas de trabajo y, apenas tres meses después, le comunicó el despido por correo electrónico. Además, no le pagó los salarios atrasados ni las vacaciones. La empresa defendió entonces que su rendimiento no había mejorado tras advertencias formales sobre su impuntualidad, actitud y falta de respeto hacia el equipo y el lugar de trabajo.
La Justicia condena a la cafetería a pagar más de 24.000 euros
Después del despido, la camarera denunció a la empresa al considerar que no se había acreditado ni bajo rendimiento ni reiteradas advertencias disciplinarias. La Justicia concluyó que sus quejas se habían realizado «en beneficio de todos los empleados» y que el despido fue injusto por las denuncias relacionadas con el frío en el local.
La jueza laboral Jillian Brown consideró que Ayad tenía razón «al creer que la salud y la seguridad estaban en peligro». También estimó sus reclamaciones por despido improcedente y falta de pago de la indemnización.
Por todo ello, los tribunales condenaron a la compañía a abonar a la extrabajadora 21.553,51 libras, unos 24.800 euros. En junio de 2025, la cafetería Whipped cerró sus puertas y su empresa matriz, WL Retail, entró en liquidación.
