Un hombre de 87 años sigue trabajando como profesor mientras su hija de 62 rechaza jubilarse: “El propósito no tiene fecha”

Padre e hija mantienen una vida laboral activa porque consideran que el trabajo les aporta propósito, libertad y estimulación intelectual. Para ellos, la jubilación no es una meta obligatoria mientras sigan teniendo proyectos que les ilusionen.

Cada vez que alguien de su entorno se jubila, esta mujer de 62 años reconoce que siente cierto vértigo. Vive en Florida, un lugar asociado a la vida de retiro, pero no se identifica con la idea de dejar de trabajar. Y no es la única en su familia: su padre, de 87 años, continúa ejerciendo como escritor, lingüista, lexicógrafo y profesor de inglés.

Trabajar a los 87 años sigue siendo una forma de mantener el propósito

Su padre vive en Madrid y sigue trabajando después de una larga trayectoria ligada al lenguaje. Durante años tuvo una escuela de idiomas, aunque tuvo que dejarla cuando el alquiler del local subió demasiado. Ahora da clases online o en casa de sus alumnos.

Además, ha elaborado numerosos diccionarios en inglés y en español, publicados por editoriales de prestigio. Actualmente trabaja en un diccionario fraseológico bilingüe que espera ver publicado online.

La relación entre padre e hija también gira en torno a sus proyectos. Hablan por teléfono varias veces a la semana y, además de ponerse al día sobre la familia, comentan los trabajos que tienen entre manos. Ella le habla de su próximo libro y él le envía capítulos para que le dé su opinión. Vamos, que el ritmo creativo no se detiene.

PersonaEdadActividad actualMotivo para seguir trabajando
Padre87 añosEscritor, profesor, lingüista y lexicógrafoMantener propósito y actividad intelectual
Hija62 añosCreadora de contenido y escritoraExpresión creativa, ingresos y libertad

Este vínculo familiar muestra una idea clara: ninguno de los dos concibe una vida sin algún proyecto creativo en marcha.

Por qué la jubilación no encaja en su forma de entender la vida

Para ambos, trabajar no significa únicamente ganar dinero. La hija explica que su labor como creadora de contenido y escritora le permite vivir en sus propios términos, compartir historias de esfuerzo y superación y seguir adaptándose a la tecnología.

¿Qué le aporta seguir trabajando a los 62 años? Según su experiencia, son varios aspectos:

  • Estimulación intelectual.
  • Relevancia personal.
  • Expresión creativa.
  • Libertad para organizar su vida.

A todo ello se suma que mantiene tiempo para otras actividades. Hace improvisación y teatro, acude al gimnasio, practica yoga, viaja con su marido, participa en terapia con animales junto a su perro y está presente para sus hijos.

La actividad creativa como impulso para seguir trabajando después de los 60

La mujer no se ve cerca de su punto máximo. Al contrario, asegura que cuanto más mayor se hace, más siente que tiene que aportar. La experiencia le ha dado perspectiva y también más material sobre el que escribir.

Por eso se plantea una pregunta sencilla: ¿por qué dejar algo que todavía resulta significativo? A sus 62 años, combina escritura freelance, contenido patrocinado en redes sociales y el desarrollo de su próximo libro.

Tampoco sabe cómo será su vida profesional dentro de 10 o 20 años. Lo que sí tiene claro es que, mientras el trabajo siga dándole propósito, no se imagina dejando de hacerlo. En su caso, y también en el de su padre, la edad no marca el final de la vida laboral, sino una nueva forma de seguir creando.

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