Un antiguo pueblo abandonado de León es hoy una ecoaldea con energía renovable y reglas propias

El proyecto comunitario de Matavenero y Poibueno habla de unas 60 personas. Un documento oficial recogía 56 habitantes a enero de 2024, frente a los 75 que aún muestra la web municipal.

Matavenero, en Torre del Bierzo (León), quedó deshabitado a finales de los años 60 y comenzó a recuperarse en 1989. El Ayuntamiento de Torre del Bierzo sitúa entonces la llegada de vecinos de varias nacionalidades y la creación de una ecoaldea organizada como Junta Vecinal. La web actual del proyecto, que incluye también Poibueno, habla de unas 60 personas. Esa cifra obliga a matizar el dato de 75 habitantes que todavía aparece en la página municipal.

Matavenero volvió a poblarse en 1989 y hoy funciona como un proyecto vecinal

La recuperación comenzó con viviendas abandonadas y servicios básicos por resolver. El Ayuntamiento explica que el agua llegó desde arroyos de montaña y la electricidad se apoyó principalmente en placas solares. La comunidad asegura que ahora gestiona de forma asamblearia espacios, infraestructuras y unas 300 hectáreas de monte. Cada núcleo familiar mantiene, al mismo tiempo, su propia economía y su espacio de vida.

La población requiere una precisión. Un plan del Consejo Comarcal de El Bierzo publicado en 2025 asignó 56 habitantes a Matavenero y Poibueno, con datos de enero de 2024. La propia comunidad habla de unas 60 personas, mientras la web municipal mantiene 75 para Matavenero. Son referencias distintas y de fechas diferentes, por lo que no deben presentarse como una única cifra actual. Además, el BOP de León confirmó en enero de 2026 un presupuesto de 14.500 euros para la Junta Vecinal de Matavenero-Poibueno. El caso también difiere de recuperaciones de carácter turístico, como el pueblo fantasma de Zamora de Salto de Castro.

Las decisiones se toman en asamblea y el acceso de vehículos está restringido

La organización comunitaria no implica que todo sea compartido. La web de Matavenero distingue entre recursos comunes y economías familiares independientes. También existen grupos para tareas concretas, como agua, caminos, sistema eléctrico, escuela o albergue. La participación en las asambleas y en los trabajos comunales no es obligatoria, según la descripción de la propia ecoaldea.

El acceso de vehículos privados de motor está restringido dentro del asentamiento. El agua se capta en arroyos cercanos y la electricidad procede de fuentes renovables, con apoyo de generadores de gasolina. Esta combinación diferencia a Matavenero de proyectos de autosuficiencia energética rural basados en instalaciones solares de mayor escala. Las páginas actuales consultadas no recogen una regla mensual denominada «día del ruido», aunque esa referencia aparece en informaciones secundarias recientes.

Visitar Matavenero exige llevar comida y respetar una estancia máxima de 15 días

La comunidad permite visitas sin reserva previa, siempre que exista espacio disponible. Dispone de un albergue y una zona de acampada que funcionan mediante donaciones. La estancia máxima publicada es de 15 días, tanto en el albergue como en el camping. No existe tienda ni comedor fijo, y las visitas deben llevar comida suficiente para desenvolverse con autonomía.

Las normas publicadas para visitas prohíben hacer fuego y acampar fuera de la zona habilitada. También piden retirar la basura, respetar las zonas privadas y no utilizar camping-gas. La web avisa de que no hay cobertura telefónica y de que el acceso es complicado. En coche se llega por una pista de tierra de unos siete kilómetros desde Foncebadón. A pie existe una ruta de unos seis kilómetros desde San Facundo. La asociación organizó además un encuentro juvenil entre el 29 de junio y el 6 de julio de 2026. El modelo es muy distinto al de la aldea asturiana de Cofiño, articulada alrededor de un hotel de lujo.

Vivir de forma permanente no equivale a llegar y ocupar una vivienda

La Red Ibérica de Ecoaldeas señala el voluntariado como proceso de incorporación de nuevos miembros. Una información de EscapadaRural publicada en 2021 detallaba además un padrino o madrina durante los primeros diez días. Esa fuente describía también una permanencia de cuatro estaciones antes de poder construir una vivienda propia. La web comunitaria actual no publica esas condiciones con ese mismo detalle, por lo que deben entenderse como una referencia documentada de 2021.

Matavenero y Poibueno mantienen asimismo un proyecto educativo gestionado por padres y madres, con apoyo de la caja común. La escuela se basa en distintas metodologías de educación libre, según la información del propio proyecto. Casi cuatro décadas después de la repoblación iniciada en 1989, la ecoaldea conserva una estructura singular. Su funcionamiento combina propiedad privada, recursos compartidos, normas para visitantes y una gestión vecinal basada en acuerdos colectivos.

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